[review] A Perfect Circle – Una reseña de “Eat The Elephant” para quienes piensan que tampoco es para tanto

Por Nekrokosmos

Maynard James Keenan – voz principal
Billy Howerdel – guitarra principal, coros
James Iha – guitarra rítmica, teclados
Matt McJunkins – bajo
Jeff Friedl – batería

01. Eat The Elephant
02. Disillusioned
03. The Contrarian
04. The Doomed
05. So Long, And Thanks For All The Fish
06. TalkTalk
07. By And Down The River
08. Delicious
09. DLB
10. Hourglass
11. Feathers
12. Get The Lead Out

Cada día la reseña de un álbum pierde más su significado, porque después de todo cada persona es un universo y cada uno tiene sus gustos personales. Puede que muchas veces la crítica sea unánime, pero A Perfect Circle nunca han sido una banda de masas uniformes.

Hay personas a las que “Eat The Elephant” les ha encantado, hay personas a quienes les ha parecido un disco correcto sin más, y hay otras a las que simplemente les ha aburrido. Todas estas personas están en lo cierto, a cada uno le afecta de una manera diferente, y el que habla simplemente intentará exponer su visión particular del álbum, tan valedera como las demás.

Se ha hablado mucho de que Maynard James Keenan ha preferido “cocinar” este álbum de manera lenta, consciente de los 14 años que han pasado sin lanzar un álbum, y quizás apelando a su experiencia con los viñedos esperando tener un resultado maduro, de gran calidad. Todo ello es muy bonito dicho de esta manera, y sí es cierto que el material denota un trabajo concienzudo, pero por el simple hecho (o quizás ocasionado por las constantes revisiones) de corregir detalles una y otra vez el resultado final no es tan satisfactorio como se podría esperar. Hablando en plata: aunque el disco no es malo, termina aburriendo.

Pero más que hacia Keenan quizás haya que mirar hacia el fundador de toda esta idea, Billy Howerdel. Además de ser el principal compositor de la banda, mucha gente no sabe que concibió A Perfect Circle como un proyecto de dream-pop liderado por una voz femenina…fue mientras trabajaba de técnico de guitarra en los 90´s que conoció a un desconocido Keenan de unos tales Tool que revolucionó al completo su visión. Aunque “su proyecto” haya adquirido un tono mucho más agresivo (como se puede apreciar en el debut “Mer de Noms”, sí que mantuvo el carácter atmosférico y casi teatral que tenía pensado originalmente…y que en este “Eat The Elephant” se deja ver bastante. Mucho de ello también lo vimos en el sonido de “eMotive”, y hay quienes hasta se atreven a decir que este nuevo álbum es una continuación de aquello (razón no les falta, aunque lo otro haya sido un álbum de versiones).

Leí por ahí que si no fuese por las interrupciones constantes de Keenan en el álbum, “Eat The Elephant” se podría confundir por un disco de brit-pop, y aunque parezca una exageración dicha comparación, tampoco es tan descabellada. En los dos primeros discos de A Perfect Circle nos presentaron una banda de metal alternativo como muchas ganas de experimentar, y por otro lado en 2018 parecen un grupo de personas mayores intentando hacer un pop-rock adulto, clásico, sin sorpresas. Si su decisión ha sido esa es bastante respetable, cada uno hace con su proyecto lo que le plazca, pero cuando lo expones de manera pública también estás dejando libertad a que gente exprese lo que le parezca, sea bueno o malo.

Aunque quieren jugar con la carta de que “no les importa lo que la gente piense de este material”, sabían perfectamente lo que hacían al lanzar “The Doomed” al principio, haciendo pensar a la gente que esto de A Perfect Circle sería otra aventura experimental como lo fue en su momento “Thirteen Step”. Un error, que no evita que el nuevo disco de A Perfect Circle sea bastante bueno a ratos, pero que en su conjunto no esté a la latura. Suele pasar cuando cocinas tanto un plato, que se acaba quemando.

En lugar de presentar canciones con riffs o estribillos poderosos que marcan una canción a fuego, prefieren lanzarse con tempos somnolientos y semi-baladas con una fuerte presencia del piano, que a fin de cuentas nos van metiendo en una espiral apaciguadora que se va tornando algo lineal, donde no hay nada malo, pero tampoco nada innovador. Muchas veces se ha dicho que diferente no es signifcado de bueno, y aunque A Perfect Circle son capaces de muchas cosas, así emulan a la perfección lo que otras bandas ya han hecho en el pasado. Toma por ejemplo la canción “So Long, and Thanks for All the Fish”: muy correcta, suena bien, pero no deja de ser un tema de power pop manido que se salva (como en muchas partes el álbum) por los grandes solos de Howerdel.

En “Eat The Elephant” Maynard canta desde la humildad de una persona que sabe que ha conseguido muchas cosas (las canciones tratan literalmente sobre ello), y puede que nos tengamos que acostumbrar a esto: a unos A Perfect Circle más humildes y yendo a lo seguro a pesar de probar un camino distinto…cosa que al fin y al cabo nadie le echará en cara. Han dejado de ser una banda de canciones dirigidas por la guitarra (a excepción de “By and Down the River”) y se sienten más cómodos en una especie de art-rock como el de “TalkTalk”.

Quizás lo que vaya a decir aquí resuma el sentimiento generalizado sobre este álbum: la producción es delicada y correcta, la mezcla no intenta ocultar nada, pero al fin y al cabo es como si Billy Howerdel se metiese en la piel de Puscifer e intentase hacer su propia versión de la banda. ¿Son malas canciones? No, pero a excepción de “Feathers” (la más pegadiza) es posible de que hablemos del disco más olvidable de A Perfect Circle. A veces los nombres y los personajes no son suficientes, no todo pasa el filtro y cuando nos han dado lo mejor quizás haya que empezar a exigir el mismo nivel. 14 años esperando, y la portada ya nos lo decía todo…