[review] At The Gates – The Nightmare Of Being, rompiendo la fórmula

Por Alejandro B.

Tomas Lindberg − Voz
Adrian Erlandsson − Batería
Jonas Björler − Bajo
Martin Larsson − Guitarra
Jonas Stålhammar − Guitarra

1. Spectre of Extinction
2. The Paradox
3. The Nightmare of Being
4. Garden of Cyrus
5. Touched by the White Hands of Death
6. The Fall into Time
7. Cult of Salvation
8. The Abstract Enthroned
9. Cosmic Pessimism
10. Eternal Winter of Reason

Pioneros de la escena melódica del death metal de Gotemburgo junto con In Flames y Dark Tranquility, At the Gates dejaron una marca indeleble en el sonido melodeath de mediados de los noventa, especialmente a través de su cuarto lanzamiento “Slaughter of the Soul” del que beberían cientos de bandas de metalcore. Esas comparaciones les persiguen desde su regreso en 2014 ¿Podrán desligarse de ellas con este nuevo trabajo?

El dilema entre el presente y el pasado se puede observar en cierta medida en “At War With Reality” y en “To Drink From The Night Itself”, que a pesar de sus diferencias siguen anclados en la fórmula desarrollada hace veinte años. Este vínculo, aunque natural, es algo que la banda pretende cambiar en su último lanzamiento “The Nightmare Of Being”.

Inspirada en el pesimismo filosófico, “The Nightmare Of Being” orbita cuestiones existenciales desde una oscura perspectiva lovecraftiana. Un concepto bastante interesante, no solo por su componente intelectual sino también por su narrativa negativa que encaja como un guante en un disco que pretendía ser sombrío desde sus inicios. “The Nightmare Of Being” es una criatura nacida de dos ideas principales, una abstracta y la otra de naturaleza artística, ambas con el objetivo de un resultado más progresivo.

Canciones como “Garden of Cyrus” o “Cosmic Pessimism” son la máxima encarnación de este audaz concepto, aventurándose en territorios inexplorados hasta ahora por At The Gates. Mientras que el primero se adentra en el rock progresivo de los 70, el segundo presenta una inesperada capa gótica a lo The Cure. La orquestación cinematográfica en “Touched by the White Hands of Death” también incorpora este enfoque más audaz al tiempo que agrega mayor ambiente y grandeza a la música. La intención de la banda de extender sus alas es palpable, y es que hay un sentido de propósito detrás de cada canción, como si surgieran de una raíz firmemente plantada en un concepto predefinido. Los segmentos narrados presentes en las dos primeras canciones mencionadas anteriormente y “Cult of Salvation” son otro hilo que le da más credibilidad y profundidad intelectual al álbum, estremeciendo así aún más los cánones establecidos de At the Gates.

Ahora la pregunta que importa es si este cambio en el sonido de At the Gates, a pesar de ser creativa, es suficiente para catapultarlos a una dimensión artística superior. Personalmente creo que la banda ha enriquecido su abanico sin necesariamente aportar nada nuevo al género. En este sentido, “The Nightmare Of Being” garantiza más tridimensionalidad dentro de los límites creativos de la banda, lo que en otras palabras significa que un paso adelante no es necesariamente sinónimo de relevancia artística.

Los fans más tradicionales pueden estar tranquilos ya que “The Nightmare Of Being” aún ofrece algunos clásicos como “Spectre of Extinction” (solo de Andy Larocque incluido), “The Paradox” o “The Abstract Enthroned” que los conectan directamente a su legado. . Este equilibrio alcanza su punto máximo en la final “Eternal Winter of Reason”, que de alguna manera fusiona lo mejor de ambos mundos, reflejando así el momento más inspirado del álbum.

Atrevido, sombrío, pero algo predecible, “The Nightmare Of Being” explora un nuevo territorio sin alejarse demasiado de su sonido marca de la casa. Al hacerlo At the Gates se aseguran una paradoja creativa que da un sentido de identidad y continuidad a su regreso, al tiempo que agrega una mayor tridimensionalidad a su fórmula de composición. Es un paso adelante, un avance estético que revela no solo nuevos terrenos sino también la voluntad de evolucionar. No será una obra maestra del melodeath pero si una adición digna y sorprendente en su discografía.