[review] Author & Punisher – Nocturnal Birding, sofocante y caótico

Por Nekrokosmos

Tristan Shone – Voz, máquinas
Doug Sabolick – Guitarras

01. Meadowlark
02. Titanis
03. Mute Swan
04. Black Storm Petrel
05. Titmouse
06. Titmice
07. Rook
08. Thrush

Mi primer cruce con Tristan Shone fue ya hace varios años en una pequeña sala de conciertos de Málaga, a la que asistí tras escuchar solo un par de temas del artista y lanzarme con los ojos cerrados para ver como podía reproducir en directo todo lo extraño que había podido escuchar en tan pocos minutos…desde entonces ha sido un viaje siniestro donde nos ha ido ofreciendo obra tras obra cual más retorcida, siempre con el metal industrial de fondo, pero siendo ésta solo la primera cada de una cebolla con ruido muy personal. Nunca supe si aquel concierto me había gustado o no, pero sin duda alguna me dejó con la curiosidad de saber que era todo aquello y de donde venía. Su fichaje por Relapse Records tiene toda la lógica, el mundo ya no es el mismo que aquel cuando unos pocos afortunados lo vimos en la Costa del Sol, pero en ‘Nocturnal Birding’ encontramos las mismas intenciones en un artista que tan poco ha hecho por hacerme mainstream ni tampoco le interesa.

Tristan lleva dos décadas haciendo cosas incómodas, casi obsesivas, y sobre todo poco amables para el oído promedio. Bajo el disfraz de Author & Punisher literalmente castiga a sus oyentes, y el resultado suele ser siempre el de extremos, el de la persona que se queda fascinada con todo ello, o la que no lo soporta. Por supuesto que ‘Nocturnal Birding’ vuelve a ser un trabajo pensado para un público muy específico, pero dentro de esa rareza si lo analizamos bien encontramos algunas de las ideas más curiosas y desarrolladas en todo su catálogo.

Para ‘Nocturnal Birding’ la inspiración la ha cogido del canto de aves, que lo traslada directamente a guitarras (convirtiéndose Doug Sabolick en miembro oficial de la banda), sintentizadores y también por el filtro de sus habituales máquinas caseras que manipula como si fuesen unas extremidades más de su cuerpo. Dicho así parecería hasta algo bonito, sacado de una película de Disney, pero el resultado es áspero y cargado de ansiedad, convirtiendo la naturaleza en algo mecánico e industrial…vamos, lo esperado. Si cogemos “Meadowlark” como ejemplo vemos ya la tónica que va a tomar esto, que no es otra que la de riffs ultra pesados, percusión marcial y una atmósfera gris que no se va nunca. “Titanis” y “Black Storm Petrel” suenan especialmente abrasivas, con invitados de lujo como Fange o el indonesio Kuntari, que además de añadir su propia personalidad le da una capa extra de caos y textura gomosa. Para encontrar algo “diferente” tenemos que ir a “Rook”, con un aire más bailable y gótico, si es que eso puede bailarse de alguna manera.

También otro gran paso para ampliar la paleta ha sido incorporar, como hemos dicho antes, a Doug Sabolick como miembro oficial y guitarrista con libertad para dotar de un toque más “alternativo” a ese metal, dejando ver influencias que más que a Godflesh se acercan a unos Ministry más lentos…no es que se suavicen las cosas, pero sí que podemos detectar algo más de rango. Tristan sigue a lo suyo, regordeándose en el entorno hostil poco accesible que crea con canciones como “Titmouse” donde usa la analogía del pájaro viajero como ejemplo para mostrar un agotamiento físico y metal. Si ya habías escuchado Author & Punisher antes reconocerás esos muros de sonido difíciles de descifrar a primera escucha.

Lo que sí me ha dejado totalmente extrañado es la elección de productor, porque estamos acostumbrados a ver a Will Putney al lado de pesos pesados del metalcore o del death más moderno, pero comprobado el resultado final retumba la claridad de las capas donde todo se distingue sin intentar arrastrarlo a un género donde no tiene cabida, y una mezcla pulcra que evita que la brutalidad de esos sonidos se convierta en algo indescifrable…esta vez salirse de la norma ha dado buen resultado. Dicho esto, que nadie piense que será fácil escuchar ‘Nocturnal Birding’, porque sigue siendo duro y apabullante.

Este disco no busca expandir fans, ni agradar a nuevos mercados, pero quizás la virtud de Author & Punisher está en mantenerse fiel a su propia extrañeza, dándole cabida de a poco a colaboraciones que puedan aportar más a la fórmula sin intentar cambiarla. Sin haber cambiado mucho las cosas sí que parece ser lo más ambicioso que ha hecho en mucho tiempo, en un tipo de arte que exige mucha paciencia y predisposición para no acabar sofocado.