Por Nekrokosmos
Adam «Nergal» Darski – Voz, guitarra
Zbigniew «Inferno» Promiński – Batería
Tomasz «Orion» Wróblewski – Bajo
Patryk «Seth» Sztyber – Guitarra
01. The Shadow Elite
02. Sowing Salt
03. The Shit ov God
04. Lvciferaeon
05. To Drown the Svn in Wine
06. Nomen Barbarvm
07. O Venvs, Come!
08. Avgvr (The Dread Vvltvre)
Treinta años después de escupir su primer aliento oscuro con ‘Sventevith (Storming Near the Baltic)’, los titanes polacos del metal extremo Behemoth vuelven con un disco que no solo grita su nombre a los cuatro vientos, sino que lo hace con mayúsculas y desde un altar en llamas que más mucho más allá de lo visual a lo que nos tienen acostumbrados.
Desde el nombre es una declaración de intenciones, con polémicas desde que se anunció. En la línea de provocación calculada que Nergal ha convertido en arte a lo largo de su carrera, este decimotercer álbum es tan sacrílego como elegante, y es que así debemos entender esta etapa de la banda con la que se nota que están muy cómodos. Hay que asumir que estos Behemoth llevan años dominando ese equilibrio entre lo sucio y la ópera.
La primera «The Shadow Elite» nos da una pista con esos riffs como latigazos, baterías a cargo de Inferno que más que técnicas suenan a reloj suizo en cuanto a lo mecanicamente preciso, y un Nergal en modo sacerdote del abismo. La canción sirve como introducción perfecta a lo que nos vamos a encontrar en el resto del álbu, con canciones rápidas, apocalípticas, pero también cuidadas y medidas. Nada suena al azar aquí, no hacen nada en piloto automático.
Canciones como «Sowing Salt», más allá de ese frenesí de guitarras, regala unos solos que parecen arrancados del espacio-tiempo. Y entre tanto fuego y azufre se cuelan detalles cósmicos que nos recuerdan que esta banda sigue mirando hacia las estrellas… aunque solo sea para prenderles fuego. Temas como «Lvciferaeon» y «To Drown the Svn in Wine» son puro caos satánico, con guitarras chirriando como almas torturadas, como orgías sónicas que entremezclan voces de ultratumba, cañonazos rítmicos y hasta fragmentos poéticos.
‘The Shit ov God’ termina siendo un viaje ritual, cargado de coros fantasmales, riffs lentos y aplastantes por momentos entre tanta velocidad, y una liturgia cuasi spoken word que se arrastra hasta lo más profano con pulso esotérico… Bien podría ser la banda sonora de una ópera wagneriana en el infierno.
Los tenemos siendo más Behemoth que nunca, refinados pero viscerales, cultos pero sacrílegos, oscuros pero con luz propia. No reinventan la rueda ni van a convencer a los fans de sus primeros trabajos, pero ofrecen otra pieza de admiración para quienes los llevan siguiendo la última década. Un álbum que demuestra que cuando se trata de blackened death metal los reyes siguen siendo polacos.


