[review] Boneflower – A(r)mour, más directo, más coreable, simplemente mejor

Por Nekrokosmos

Eric – Voz, guitarra
Desan – Bajo
Jaime – Batería

Saltpeter
Vestiges
Bromelia
Perennial
Polarity
Boötes
Starless
Phosphorous
Tangled
Whitney

Boneflower no rompen nuevo terreno con “A(r)mour”, pero una de las cosas que hace tan genial este disco es la pasión que le ponen. Sin miedo a exagerar podemos decir que en la Península pocas bandas le ponen ese nivel de emoción, y es que desde el primer minuto de este disco Boneflower desgarra con sus voces y una atmósfera intensa, llenando de furia y crescendos todo a su alrededor.

Es así que nos encontramos varios momentos no solo de screamo, sino de un estado de shock y tristeza que nos muestra la belleza que rodea a estas canciones, y aunque parezca raro hay piezas que no suenan a nada similar, y que en común como mucho tienen lo que comparten dentro del género. 30 minutos y 58 segundos son suficientes para no asfixiarnos, y el inteligente uso de dos voces en canciones como “Vestiges” le dan ese contraste justo para diferenciarse del resto de la escena.

En los punteos y guitarras de “Bromelia” nos queda claro que no intentan experimentar para desmarcarse, como lo han hecho otros en esta escena una vez han conseguido el reconocimiento público, y deciden atacar al viejo conocido para ver hasta dónde puede llevar esto. Ya lo hemos visto en otros lanzamientos de la banda, pero es increíble cómo no es la voz lo único que toca de manera fulminante nuestros corazones, dejando claro que la cuidada instrumentación (por muy simple que parezca) hace mella y bastante. “A(r)mour” es un disco que necesita escucharse de principio a fin, y que a mi parecer quiere desmarcarse cada vez más del post-rock. Si eso la voz intensifica el resto, en un lenguaje que lo hace más fuerte, y si la voz de Eric siempre me ha recordado a la de Geoff Rickly, aquí ese sentimiento se multiplica por diez.

Boneflower han vuelto a hacer un disco un disco de catarsis emo con mucha agresividad oculta, de canciones con melodías pegajosas que chocan con guitarras violentas, de mucho drama donde tras descargar toda la furia nos parece haber desvelado una verdad absoluta. Hay toda una escena europea que puede más o menos encajar en estos parámetros, pero hay algo oscuro y siniestro que siempre nos arrastra hacia estos chavales de Madrid.

Habremos unos cuantos que en los próximos directos de la banda nos dejemos la voz con canciones como “Starless”, y habrá quienes encuentren muy parecido el camino que han elegido seguir adelante si lo comparan con “Empty Rooms, Full Bodies” de hace tres años si solo se fijan en las atmósferas, pero lo cierto es que Boneflower han dejado atrás los pasajes recitados y el retardo del clímax en favor de canciones más directas, más coreables, y más simples ¿Un error? Todo un acierto, y en la manera de componer parece acercarse más a su debut “I’ll be the Bones, You’ll be the Soul”, con todo lo aprendido en el camino.