[review] Despised Icon – Beast

Por Nekrokosmos

Alex Erian – Voz
Steve Marois – Voz
Eric Jarrin – Guitarra
Ben Landreville – Guitarra
Sebastien Piche – Bajo
Alex Pelletier – Batería
Yannick St-Amand – Programación

1. The Aftermath
2. Inner Demons
3. Drapeau noir
4. Bad Vibes
5. Dedicated to Extinction
6. Grind Forever
7. Time Bomb
8. One Last Martini
9. Doomed
10. Beast

Quizás alguien debería decirle a Despised Icon que los discos que los hicieron los reyes del deathcore no fueron sus primeros lanzamientos, sino la técnica que desarrollaron después, y especialmente a partir de 2009, con un sonido mas elaborado fuera de los riffs repetitivos, breakdowns y chillidos de cerdo.

Eso es justamente lo que encontraremos a lo largo de “Beast”, el disco de regreso de la banda, y aunque el factor nostalgia nos arranca una sonrisa momentánea, lo cierto es que lo mejor que ha dado esta banda en su carrera ha sido cuando todos los elementos han avanzado mucho más allá de los clichés establecidos (quizás por ellos mismos) en un género que tendió posteriormente a la saturación insoportable. Alex Pelletier y su increíble trabajo de baterías es el único que a lo largo de “Beast” decide continuar por el camino que solidificaron con el grandioso “Day of Mourning”.

Y es que, incluso para estándares más básicos del deathcore, “Beast” no deja de ser un disco sólido pero NO soberbio como se esperaba tras la tan promocionada reunión de la banda. Muchas bandas, sea del género que sean, caen en el error de intentar volver a sus raíces obviando la evolución que normalmente se produce tras los primeros 3 lanzamientos, y a juzgar por la canción que da título al álbum podemos decir sin temor a equivocarnos que mucho de lo que podemos encontrar en este regreso es un puzzle de riffs sin conexión que se revuelven alrededor de chillidos y gritos. Si, el cerdeo puede hacer gracia una vez…pero no es suficiente para sostener un álbum en 2016.

Se agradecen momentos de calma como en “Doomed”, donde intentan algo distinto con guitarras limpias, y se salvan piezas que tiran más al mathcore como “One Last Martini”, pero la voz de Steve Marois está tan alta en la mezcla final que termina por desvelar todas las carencias si la comparamos con la de Alex Erian…se entiende que alguien debe hacer el trabajo sucio, pero una mezcla y masterización similar a los de sus últimos lanzamientos hubiese favorecido bastante el resultado final de “Beast”.

No se puede negar que le han puesto ganas, y han intentado recuperar los días gloriosos del deathcore (si alguna vez existieron), pero el problema es que por muchos trucos y guiños al pasado que utilices, si las composiciones no son lo suficientemente buenas, el resultado final será plano. Un disco disfrutable a ratos, pero que posiblemente nadie tendrá en cuenta durante mucho tiempo. Solo el tiempo lo dirá.

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