[review] Dragonforce – Warp Speed Warriors, la misma banda pero con un nuevo envoltorio

Por Marc Fernández

Marc Hudson – Voz
Herman Li – Guitarra, coros
Sam Totman – Guitarra, coros
Alicia Vigil – Bajo, coros
Gee Anzalone – Batería, coros

01. Astro Warrior Anthem
02. Power of the Triforce
03. Kingdom of Steel
04. Burning Heart
05. Space Marine Corp
06. Prelude to Darkness
07. The Killer Queen
08. Doomsday Party
09. Pixel Prison
10. Wildest Dreams (Taylor’s Version) (DragonForce’s Version)

Dragonforce son de esas bandas que pese a tener uno de los temas más reconocibles de la historia del Heavy Metal, gozan de un estatus que apenas si les mantiene a flote, siendo constantemente eclipsados por congéneres estilísticos que aparentemente tienen más que ofrecer al gran público.

Sea como fuere, la banda lleva unos años jugueteando con una estética y un sonido ochentero que casa con bastante solvencia con su sonido clásico, abriéndoles las puertas al público más moderno y que quizás nunca jugó al Guitar Hero. ‘Warp Speed Warriors’ es el resultado de esta experimentación que ya comenzó con ‘Extreme Power Metal’, que como ya veremos, por mucho que añada cierto regusto synth, sigue presentando a los mismos Dragonforce de siempre; para bien y para mal. ¿Warp Speed Warriors o Extreme Power Metal 2?

La responsable de abrir la lata es “Astro Warrior Anthem”, que aunque juguetea con las melodías sintetizadas a las que la banda parece haberle cogido cariño, pronto deriva en la clase de cañonazo de Power Metal extra rápido que ha hecho célebre a la banda. Ya desde este tema podría abrirse el debate de si Dragonforce llevan décadas haciendo la misma canción, pudiendo plantearse como contraargumento que todos los grupos consolidados hacen lo mismo, pero me reservaré mi opinión para el final de esta fantástica review.

Por el contrario, “Power of the Triforce” abandona este arquetipo de lo que la humanidad entiende por Dragonforce en pos de darle el foco de atención al estribillo, que toma el protagonismo en detrimento de la velocidad o los solos, acercándose al Power Metal moderno de Powerwolf o Sabaton. En la línea de esta paz aparente, “Kingdom of Steel” es otro tema sesgado que juega tanto con las melodías ochenteras como con la versátil voz de Marc Hansen, culminando en un sonido algo más intenso que una balada pero por debajo de la descarga estándar de Dragonforce.

La tralla vuelve de la mano de “Burning Heart”, en la que un velocísimo doble pedal de Gee Anzalone es el protagonista de un tema apabullante que muestra a la banda haciendo lo que mejor se les da: ser absurdamente rápidos y jugar a voluntad con un tempo que marearía a la mayoría de las bandas. “Space Marine Corp” sirve tanto para homenajear a Warhammer 40.000 como para regresar a un tema que busca ser cantado en vivo más que ser un cañonazo intenso, demostrando que Dragonforce se están volviendo hábiles a la hora de mimetizarse con los sonidos de este Power Metal de grandes arenas que está conquistando acólitos por toda Europa.

La instrumental “Prelude to Darkness” sirve para allanar el camino a “The Killer Queen”, cuyo riff asesino y un blast beat más rápido que una sanción de Hacienda nos devuelven a los Dragonforce de “Fury of the Storm”, con toda la velocidad, los solos y los “woooooooooos” que uno cabría esperar de los británicos. El patrón que llevo toda la review mencionando sigue patente en los coletazos finales de ‘Warp Speed Warriors’, solo que en vez de optar por este sonido moderno y coreable, “Doomsday Party” es un tema con gran presencia de sintetizadores y con un ritmo muy bailable, como si en verdad pudiera sonar en una discoteca, distanciándose del sonido clásico de un grupo al que al principio de la review acusaba de poco imaginativo.

Siguiendo la dicotomía tema cañero/tema melódico, “Pixel Prison” recupera la caña de un modo que aunque resultón, se ha vuelto repetitivo dentro de un mismo álbum, por lo que imaginaos a lo largo de una discografía. Puede que estos temas de seis minutos y medio súper largos y plagados de solos fueran revolucionarios en 2005, pero en pleno 2024, con la guitarra del Guitar Hero cogiendo polvo en casa de tus padres y con varias canciones similares en el mismo trabajo, uno no puede sino preguntarse si la banda acude a composiciones así para rellenar sus nuevos lanzamientos.

La responsable de cerrar el disco es una versión de “Wildest Dreams” de Taylor Swift, que aunque no es muy original, resulta cuanto menos curiosa. A mí personalmente me pilló por sorpresa y me hizo asomar una sonrisa, pero tampoco parece que Dragonforce le haya echado imaginación más allá de decir: pillemos una canción Pop y metámosle todo lo que la gente relaciona con nosotros. El que no reconozca la cover se pensará que solo es otro tema que suena como los cuarenta que vinieron antes, puede que incluso haya quién afirme que en un futuro una I.A. podrá hacer algo así, pero pese a todo, es un curioso guiño que permite cerrar ‘Warp Speed Warriors’ de una forma diferente. Los mismos Dragonforce pero con un nuevo envoltorio

Dragonforce no es ni Leprous ni King Gizzard and the Lizzard Wizzard. Muy pocos grupos de Power Metal a día de hoy se atreven a experimentar con un sonido que está más que inventado y consolidado, por lo que muchos se centran en repetir lo que saben que funciona. En ese sentido, ‘Warp Speed Warriors’ tiene un 40% de temas enloquecidamente veloces, un 40% de cortes tranquilos que buscan atrapar a otros feligreses y un par de rara avis que le dan un regusto distintivo.

¿Os imagináis si todas las canciones hubieran sido como “Doomsday Party”? Se les habría acusado de venderse, sin duda. ¿Os imagináis si todas las canciones hubieran sido como “Burning Heart”? Se les habría dicho que suenan como siempre. Al final nunca llueve a gusto de todos, y aunque parece evidente que Dragonforce quieren probar cosas nuevas, siguen teniendo un pie puesto en lo que los hizo relevantes. Si algo no está roto, no lo toques, y si un producto no te gustó hace veinte años, es poco probable que lo haga ahora.