[review] Fleshgod Apocalypse – Veleno, menos técnica y más accesibilidad

Por Nekrokosmos

Francesco Paoli – Voz, guitarra, baterías
Paolo Rossi – Voz, bajo
Francesco Ferrini – Piano, orquestación

1. Fury
2. Carnivorous Lamb
3. Sugar
4. The Praying Mantis’ Strategy
5. Monnalisa
6. Worship and Forget
7. Absinthe
8. Pissing on the Score
9. The Day We’ll Be Gone
10. Embrace the Oblivion
11. Veleno

Fleshgod Apocalypse llevan más de 10 años intentando unir dos mundos que a priori no son tan compatibles como parece. Su mezcla de death metal y música clásica sinfónica puede resultar cargosa, puede apabullar, como el matrimonio de dos mundos enfrentados. Esa búsqueda de lo “imposible” es lo que les ha llevado a destacar en un océano de bandas que dentro de lo extremo se copiaban unas a otras.

Se les critica por hacer demasiado en sus canciones, con demasiados elementos, pero ese caos parece sentarles bien dentro de un aspecto cinemático. Mucha culpa de que la gente les preste atención también reside en su nivel técnico, porque tanto las baterías como las guitarras, así como esas grandiosas voces no están al alcance de todos. El problema casi siempre viene al llevar toda esa pomposidad al directo, pero en disco tampoco es que dejen mucho espacio para respirar cuando meten al elefante en la habitación. En “Veleno”, a pesar de madurar, siguen metidos en la misma piel.

Es su quinto lanzamiento, y sí, han conseguido madurar más ese estilo propio sin perder sus raíces y sin sonar demasiado artificiales. Se puede decir que en “Veleno” se mantienen fieles a eso de unir opuestos, pero esta vez lo hacen con más tacto y de una manera mas refinada. Aquí en “Veleno” todas las partes parecen respetar su turno para ir sonando una detrás de otra, no todas a la vez, haciendo que así su luz brille más. Así en las partes de piano solo suena piano, en los gruñidos solo gruñidos, en los detalles orquestales solo suena eso, y complementa al resto de elementos mas tradicionales para que la furia no termine por espantar a los pocos no habituales que se atreven con ellos.

En canciones como “Sugar” nos muestran una banda más accesible sin dejar de ser death metal, con melodías menos trabajadas que en discos anteriores y que dan una sensación de que este álbum es más natural, mas orgánico, menos sobrepensado. Todo se hace más directo, sin buscar el camino complicado, y eso juega en su favor.

Francesco Ferrini ya no tiene que luchar constantemente por hacerse oir por encima de los gritos y las guitarras, ha aprendido que cuando alguien puede diseccionar con tranquilidad todas las partes de una canción es cuando más lo disfruta, y la pelotera de sonido es menos agobiante. Por poner una pega podríamos decir que la voz soprano de Veronica Bordacchini nos sigue sobrepasando, porque aunque algo es bueno cuando tienes demasiado de ello terminas por cansarte.

Como conclusión podemos decir que han decidido arriesgar el aspecto técnico de sus antiguos trabajos para hacer un disco más digerible a la primera, y a su vez más disfrutable por las masas. Es un veneno con doble sentido, para fans de una cosa u otra, y da la sensación que a estas canciones si se les podrá hacer justicia encima de un escenario. Era lo lógico para crecer en audiencia.