[review] Gamma Ray – Empire Of The Undead

Por X.F. Remorse

Kai Hanse-voz y guitarras
Dirk Slächter-bajo y coros
Henjo Richter-guitarra y coros
Michael Ehré-batería y coros

Tracklist

1.Avalon
2.Hellbent
3.Pale Rider
4.Born to fly
5.Master of confusion
6.Empire of the undead
7.Time for deliverance
8.Demonseed
9.Seven
10.I will return

www.gammaray.org

EarMusic Records

Muy grata sorpresa la que nos brindaron (hablo en pasado porque el disco ya tiene unos meses, pero más vale tarde que nunca) los alemanes Gamma Ray con su nada menos que undécimo álbum, el primero con sun nuevo batería Michael Ehmé, y que lleva por título “Empire of the undead”. Digo que es una sorpresa agradable porque a estas alturas no me esperaba absolutamente nada de una banda que maravilló en los ’90 con trabajos como Heading of tomorrow o Land of the free, pero cuyos últimos trabajos se movían, a mi modo de ver, entre lo simplemente pasable (To the metal!, Majestic) a lo directamente penoso (No World order, Land of the free II). No nos engañemos, no es la panacea y así como hay muchas luces (buenas melodías vocales, solos inspirados, temas que enganchan) también hay muchas sombras (plagios y autoplagios, desgraciadamente algo habitual en el sr. Hansen, estructuras de canciones calcadas y previsibles, etc.).

Avalon es un buen tema para empezar. Un tema largo (y por ello es curioso que sea el primero, aunque es una tendencia cada vez en alza: poner un tema de mucho minutaje al principio, en lugar de al final), con buenas melodías y un conseguido tono épico. Se nota bastante que Gamma Ray ha buscado claramente la fórmula que le funcionó en Rebellion in dreamland (tema largo, lento y elaborado, con parte rápida intermedia…en este caso, sospechosamente muy parecida a Stone cold crazy de Queen), pero de cualquier manera un buen tema, que engancha y que hace que el disco prometa.

Hellbent mantiene el buen nivel del disco; es una canción potente y agresiva que funciona bien, sobre todo si luego nos encontramos de Pale rider, un tema algo curioso, con una mala leche que se aleja algo del “happynismo” típico del power metal alemán y de los Gamma ray en particular. Pero rápidamente entra el buen rollo con otro tema de estructura y melodía prototípica de los de Hamburgo, y que tan bien le funcionó a Hansen desde que compusiera el mítico “I want out” y continuara con el efectivo “Heaven can wait”. Efectivamente, no hay tema en cada disco de los alemanes donde no haya un tema como estos: un tema animado, entre el medio tiempo y la velocidad “powermetalera”, con optimismo y riffs basados en punteados que enganchan. En este caso, se trata de Born to fly, cuya fórmula de algún modo continúa con otro buen tema, Master of confusion y que de hecho es un calco de lo que ya creó y le funcionó en Send me a sign.

Empire of the undead (curioso que el tema-título esté situado en medio del álbum) es un buen tema, rápido y con una agresividad inusitada, mientras que Time for deliverance es la balada del disco. En todo álbum de power tiene que haber una, y ésta, al menos, supera a la insulsa No need to cry, de su anterior trabajo.

El siguiente corte, Demonseed, sin duda se sale de la norma. Es un tema que para nada es representativo de la banda. Una canción de riff entrecortado y atmosfera pesada, donde los Gamma Ray han querido ofrecer algo más oscuro y que, sin duda, también se agradece. Seven, en cambio, es totalmente prescindible. Cuando la pinchas piensas que el reproductor se ha puesto en modo “random” y está sonando de nuevo Master of confusion o Born to fly. Cierra el redondo una de las mayores sorpresas, y que sería una pena que la gente que ya no llegara a estas alturas del disco se la perdiera. I will return es un muy buen corte, con un larguísimo y elaborado solo intermedio y que, a pesar de que ciertamente algunos riffs no encajan entre sí, tiene melodías vocales recordables y es una muestra que Gamma Ray no ha buscado demasiado relleno en el disco.

En definitiva, una sorpresa muy agradable este “Master of confusion”. Como hemos dicho, tiene detalles que lo empañan algo, como los excesivos autorreferentes, la descarada búsqueda de copiar modelos que saben que funcionan o la repetición de estructuras (la mitad de temas tiene una parte intermedia lenta y tranquila para luego desembocar en un estribillo que explota y se repite de manera épica hasta el final, lo cual hace algunos temas muy previsibles, al contrario que por ejemplo canciones pasadas como Somewhere in time, de estructura más caótica pero más trabajada).

A pesar de ello, es un disco bastante superior a sus 4 o 5 últimos trabajos, que se escucha muy bien, con buenos temas, que enganchan y con un equilibrio justo entre lo cañero y lo pasteloso que sirve para que al menos uno se alegre un poco el día.