[review] God Is An Astronaut – Ghost Tapes #10, la intensidad hecha post-rock

Por Nekrokosmos

Torsten Kinsella – Voz, guitarra
Niels Kinsella – Bajo, guitarra
Lloyd Hanney – Batería
Jamie Dean – Teclados, sintetizador, guitarra

Adrift
Burial
In Flux
Spectres
Fade
Barren Trees
Luminous Waves

Parece que ha pasado toda una vida, el 2002 nos queda muy lejano, pero estamos ya frente al décimo lanzamiento de los irlandeses God Is An Astronaut. Su mezcla de post-rock, electrónica y kraut les ha conseguido fans acérrimos que han seguido con mimo todos sus pasos, y que en “Ghost Tapes #10” pueden encontrar la banda sonora de la esperanza en un año pandémico muy jodido.

La música espaciosa y llena de color de God Is An Astronaut no da un giro muy extremo en este lanzamiento, pero si podemos decir que se aventura a recorrer nuevos caminos en cuanto a composición, quizás tomando decisiones con un poco de riesgo y valor. En estas 7 canciones notamos que entre las poderosas melodías hay una fuerte tensión rítmica que despierta una vez más esa capacidad que tienen que juntar los elementos más poderosos del pop electrónico de los 80´s para hacer una mezcla explosiva con unas guitarras metal abrasivas que terminan por erupcionar en notas progresivas.

Incluso en canciones más melancólicas como “Luminous Waves” consiguen dar un destello de esperanza en un disco que le clava las pezuñas a la depresión y nos presenta una producción más agresiva que si evoca a paisajes son llenos de agitación en lugar de sutil suspenso. Si en anteriores entregas daban una serie de canciones perfectas para trasladarnos a otros mundos, en “Ghost Tapes #10” y su tempo incesante tenemos la banda sonora para una persecución por carretera que sabemos que acabará en problemas.

Que Jamie Dean haya regresado al piano ha sido todo un acierto, ya que no solo canaliza el aire necesario en todo ese caos de guitarras sino que añade perspicacia a tanta belleza. Las líneas de bajo de Niels Kinsella vienen en oleajes cálidos tan necesarios que se abren tanto entre tantas cosas que están pasando, siempre aportando una profundidad diferenciadora reconfortante a la locura de Lloyd Hanney en baterías y al valor seguro de Torsten Kinsella en guitarra.

Canciones como “Fade” en lugar de tranquilizarte te agitarán en una serie de texturas panorámicas, no con algo que no les hayas escuchado antes pero si con una pasión frenética e sónicamente intensa que se siente como un chute de adrenalina tan necesario en un mar de bandas de post-rock que con sus canciones ensoñadoras intentar dejarte entumecido. ¿Disco del año? Apúntelo en la lista.