[review] Green Carnation – A Dark Poem, Part I: The Shores Of Melancholia

Tiempo de lectura: 3 minutos

Por Nekrokosmos

Kjetil Nordhus – Voz
Tchort – Guitarra
Bjørn Harstad – Guitarra
Stein Roger Sordal – Bajo
Endre Kirkesola – Teclados
Jonathan Alejandro Perez – Batería

1. As Silence Took You
2. In Your Paradise
3. Me My Enemy
4. The Slave That You Are
5. The Shores of Melancholia
6. Too Close to the Flame

Green Carnation es una banda a la que siempre le he tenido aprecio, uno de esos grupos que más que publicar un disco publican un trozo de su biografía emocional cada cierto tiempo. Pertenece a esa estirpe rara de bandas de rock progresivo que no solo apelan a lo técnico, y con ‘A Dark Poem Part I: The Shores of Melancholia’ nos recuerdan lo intensos que son. Aquí colocan la primera piedra de una trilogía que promete convertirse en un viaje monumental, con la ambición narrativa que solo los noruegos podían atreverse a realizar después de haber marcado a fuego la historia del género oscuro con su álbum ‘Light of Day, Day of Darkness’

Lo primero que hay que decir es que este álbum suena bastante a Green Carnation, pero a la vez a ninguno de sus discos anteriores. Hay guiños a la contundencia casi stoner de ‘A Blessing in Disguise’, ecos que remiten al rock cósmico de Pink Floyd, y pasajes que huelen a funeral doom maquillado con teclados atmosféricos, pero también hay novedades como un filo extremo que evoca al pasado de Tchort, colaboraciones inesperadas como la de Grutle Kjellson de Enslaved dejando su rugido en “The Slave That You Are”, y unas letras crudas que convierten cada estrofa en una confesión.

Desde el principio “As Silence Took You” se nos presenta demoledora por su tono íntimo, con un inicio denso, lento, que poco a poco se abre hasta que la voz de Kjetil Nordhus se eleva como un relámpago en noche cerrada. Su interpretación vuelve a ser el alma del disco, capaz de pasar de la vulnerabilidad desnuda al rugido épico en cuestión de un par de compases. Canciones como “In Your Paradise” nos recuerdan que todavía tienen el poder de poseerte hasta el headbanging con riffs de groove contagioso para arrastrarte luego a un coro casi folk sin pasar vergüenza.

Según avanzamos encontramos un juego de contrastes. “Me My Enemy” baja las revoluciones hacia una especie de balada espacial, flotando entre delays y reverbs, antes de que el mazazo llegue con “The Slave That You Are” que llama a la puerta como un tema que rompe esquemas y que para muchos puede ser tan desconcertante como excitante. Green Carnation quieren aquí que no les encasillen tan facilmente, y vaya si lo consiguen.

La parte más ambiciosa llega al final. “The Shores of Melancholia” es sencillamente una obra maestra dentro del álbum, un himno lento, envolvente, con un estribillo gigantesco y un solo de guitarra que no brilla por la complejidad sino por la devastadora sencillez de su fraseo. Y cuando crees que no puede haber algo mejor y que el viaje termina, “Too Close to the Flame” se levanta como la pieza más progresiva de todo el conjunto, con cambios de humor, crescendos, y riffs oscuros que mutan en melodías casi esperanzadoras. Es la típica canción que en directo puede durar el doble y no sobrar ni un minuto.

La producción de Endre Kirkesola equilibra la claridad con la densidad, y es que como ya dijimos antes es un disco de contrastes. Cada instrumento respira como debe, pero la mezcla no deja nunca de sonar pesada, como si todo el álbum estuviera sumergido en un océano de graves y texturas. Es un sonido moderno pero que evita que lo sintético se coma a lo humano.

¿Es mejor álbum que ‘Leaves of Yesteryear’? Lo dejo en vuestras manos, pero es un gran álbum. Creo que ‘A Dark Poem Part I’ no busca cerrar nada sino abrir un relato y dejarnos con más preguntas de las que teníamos antes de escucharlo. Es el prólogo oscuro de una trilogía que arranca muy bien, cargada de dolor, de belleza y de una ambición que no se ve todos los días en el progresivo de una banda que ya había puesto su nombre en los libros de la historia del género. Gusta y bastante que Green Carnation siguen sin repetirse, siguen arriesgando, y que se siguen colocando el listón muy alto a sí mismos. Suena a cliché, pero no es el disco para escuchar mientras estás haciendo otras cosas, sino para escucharlo con los cascos y las luces apagadas…si haces esto te prometo que sentirás las olas de melancolía golpearte una tras otra con todas sus fuerzas.