[review] Gus G – I Am The Fire

Por Luca Teruggi

01. My Will Be Done
02. Blame It On Me
03. I Am The Fire
04. Vengeance
05. Long Way Down
06. Just Can’t Let Go
07. Terrified
08. Eyes Wide Open
09. Redemption
10. Summer Days
11. Dreamkeeper
12. End Of The Line

Sello
Century Media Records

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Gus G. “El Virtuoso” volvió a la cocina después de dar vueltas por el mundo con su banda oficial Firewind promocionando su último disco “Few Against Many” (2012), pero ésta vez con una receta propia bajo el brazo, la primera en solitario en su carrera como profesional, y que después de dos años de cocción a fuego lento, sacó del horno de la Century Media Records un caliente ”I Am The Fire” que reivindica la inquietud musical de Gus G, pero que, y en mi opinión, le faltó sal y pimientos rojos picantes.

Para este disco el mismo Gus dijo textualmente: “La gente me estuvo preguntando cuándo iba a realizar un disco en solitario, pero no quería hacer nada que suene como algo que ya hubieran escuchado de mi anteriormente.”

Entonces se puso manos a la obra, se contactó con todos sus amigos músicos, que lo acompañaron en giras, y en proyectos y colaboraciones para dirigir un álbum variado, lleno de diferentes pasajes, que demuestra la convergencia de estilos entre los diferentes músicos y Gus G. Pero, y siempre hay un pero, todo esa amalgama de sabores no llega cuajar del todo en este álbum, quedando en una oferta muy comercial, que si bien cuenta con temas y colaboraciones que lo repuntan, no logra cumplir con las expectativas que se espera de un guitarrista virtuoso como Gus G. que fue parte de la formación en vivo de Ozzy Osbourne entre el 2009 y 2010, y de una larga historia de proyectos fabulosos como Nightrage, Mystic Prophecy, Dream Evil y el súmmum de su epopeya musical con Firewind.

Por suerte, la pizca del condimento “Gus G.” está presente en todas las canciones, en unas más que otras; un oyente acostumbrado a su estilo lo agradece y le pone contento.
También cabe destacar que la base rítmica fue llevada por Jeff Friedl (A Perfect Circle, Devo) y Daniel Erlandsson (Arch Enemy), dos bateristas de duras baquetas.

Para empezar, abrimos el oído con My Will Be Done, el single del I Am The Fire, en el que Gus confió a Mats Levén, vocalista colaborador de gran calibre que ya había participado en algunas giras con Firewind, y cantante de algunos proyectos con bandas como Therion, Krux, Anaseffer y músicos como Yngwie Malmsteen. Mat lo acompañará en tres canciones más, la segunda del disco Blame It On Me, con un estilo glam medio refrito, y donde lo encontraremos más tarde en Eyes Wide Open y el último tema y la última de las tres baladas del álbum End Of The Line, para cerrar con delicadeza.

Continuamos con el feat. de la nueva banda Devour The Day, para realizar nada más y nada menos que el tema homónimo al disco, I Am The Fire.

Terminamos el primer tercio del disco, y tras este viaje no tan contundente caemos en el averno, y nos ponemos serios con el, para mi, uno de los dos mejores temas del disco: Vengeance. Puede apreciarse la contundencia no sólo por el nombre, si no por la potencia y alto voltaje que tiene, y esto no es de casualidad, no, y es que el que participó en la creación de este ‘hit’ es David Ellefson, bajista y fundador de Megadeth, que deja su rastro allá donde pisa y la hierba nunca vuelve a crecer.

No durará mucho este apartado infernal que ya volvemos a subir al cielo, introducimos el segundo tercio del disco y nos atacan un par de temas muy comerciales como Long Way Down con Alexia Rodriguez (Eyes To Kill) como cantante, en un tema plano y seguido de Just Can’r Let Go, la primer balada del disco que la verdad que suena bastante bien, caminante y con un buen vocalista como lo es Jacob Bunton (Lynam).

Por suerte, como viene siendo costumbre, para salvar este segundo bloque del álbum, vuelven las almas piadosas y nos mantienen en vilo para continuar con la odisea, con un increíble Terrified, protagonizado por “¡oh, sí señor!” Billy Sheehan, que junto con David Ellefson revindican la hegemonía de los bajistas plantando el segundo de los dos mejores temas del disco. En Terrified Gus G. vuelve a esos instrumentales que te hacía gozar con Firewind en sus inicios.

Finalizamos el segundo bloque con Eyes Wide Open, con Mats Levén nuevamente y entramos en el tercer y último tercio del disco que en vez de ir para arriba, se queda en el limbo, demostrando el resultado de un proceso de producción para una distribución popular.
Redemption, otro tema muy glam, con la particularidad de que es Michael Starr quién lo protagoniza y alejado del estilo -burlón- que mantiene con Steel Panther.

Summer Days es el tema que le sigue, vocales por Jeff Scott Soto, que si bien su voz mítica de la banda sueca Talisman es un referente, no le hace justicia la letra plana de esta canción y su estructura musical gris.

Bajamos aún más con Dreamkeeper con Tom S Englund a la voz (actual Evergrey), y aquí si me voy a un terreno personal; no sé que pretendieron los dos, lejos de el dúo que formaron en hace 11 años con ese discazo de Sweet Vengeance con Nightrage, hacer en esta segunda balada del disco, y la peor, sin duda, cargada de tópicos y clichés.

– Ahora llegamos al final, y nos preguntamos: Bueno, ahora que nos fuimos tan para abajo, ¿coronaremos por lo menos con un cierre de oro?
PUES MÁS O MENOS, (es mejor que un “no”, ¿verdad?)

End Of The Line es la última balada del disco y el último tema, protagonizado una vez más por Mats Levén. Es un tema simple, y no negativamente, si no que más personal y que se puede apreciar mejor la voz de Mats y un unas melodías que conforman la mejor balada de las tres, suficiente para dejarte un buen sabor en los labios, pero no lo suficiente para cerrar un álbum con tantas expectativas y con un nombre tan contundente y prometedor como I AM THE FIRE, de un poco motivado Gus G.

Mezclado por Jay Ruston (Anthrax, Stone Sour) generando mucho ruido y pocas nueces…