[review] Halestorm – Everest, imponente, desafiante y hermoso como la montaña

Tiempo de lectura: 3 minutos

Por Xibalba

Lzzy Hale – Voz, guitarra
Arejay Hale – Batería
Joe Hottinger – Guitarra
Josh Smith – Bajo, teclados

01. Fallen Star
02. Everest
03. Shiver
04. Like A Woman Can
05. Rain Your Blood On Me
06. Darkness Always Wins
07. Gather The Lambs
08. WATCH OUT!
09. Broken Doll
10. K-I-L-L-I-N-G
11. I Gave You Everything
12. How Will You Remember Me?

No hace falta ser un iniciado en el culto del rock para reconocer que Lzzy Hale se ha ganado a pulso el estatus de leyenda moderna, no por nada fue una de las pocas mujeres que participaron de la despedida de Ozzy y Black Sabbath «Back To The Beginning». Si alguna vez dudaste que una mujer pudiera comandar una banda de hard rock con la furia, el carisma y la precisión de los grandes, ‘Everest’ llega para arrancarte la venda de los oídos. Este sexto álbum de Halestorm deja claro que la banda no ha venido a cumplir con lo esperado sino a expandir su universo sonoro. La voz de Lzzy sigue siendo ese huracán vocal capaz de acariciar y desgarrar en la misma frase, pero hay más.

«Fallen Star» abre el disco como un disparo al pecho, siendo melódica, intensa y emocional a la vez, y nos recuerda que Halestorm también sabe jugar con la sensibilidad sin perder garra. Le sigue «Everest», el tema que da nombre al álbum y que es sin rodeos una de las piezas más épicas del cuarteto. Un muro de sonido que se alza imponente, desafiante y hermoso en su brutalidad, al igual que la montaña.

En el apartado más duro del álbum encontramos joyas como «Rain Your Blood On Me» y «Gather The Lambs», que canalizan la energía más salvaje de la banda. Aquí el tándem Hale–Hottinger en guitarras brilla con luz propia, y la batería de Arejay Hale suena como si los dioses del trueno le hubieran dado el visto bueno ¿Exagerado? Quizás, pero es refrescante escuchar en la actualidad un rock moderno en donde se pueden disfrutar de las individualidades.

También hay lugar para lo inesperado, como pasa con «Darkness Always Wins» que es una balada que arranca suave, como un susurro al oído, pero crece en intensidad hasta volverse un himno desgarrador. La interpretación vocal de Lzzy aquí es pura magia, es íntima, dolida, y poderosa. En la misma línea emocional «How Will You Remember Me?» y «Broken Doll» aportan momentos de vulnerabilidad sin caer en clichés, mostrando una madurez compositiva que muchas bandas de rock duro simplemente no alcanzan, y que termina por poner a Halestorm en el lugar que actualmente ocupan.

También hay espacio para el desenfreno, ahí tenemos a «WATCH OUT!» que es un trallazo punk-rock sin filtros, y «K-I-L-L-I-N-G» tiene ese gancho contagioso que te hace repetir el coro como si fuera un mantra de batalla. Son los momentos donde Halestorm demuestra que no solo son técnicos, también pueden hacer rock para las masas sin dejar de divertirse. Todo funciona junto, pero también es un disco donde cada uno brilla… Josh Smith añade capas sutiles con el bajo y teclados, Arejay es una bestia tras los parches, Joe Hottinger lanza riffs como lanzallamas, y Lzzy… bueno, Lzzy es una fuerza de la naturaleza. Lo importante es que no suena nada forzado ni artificial, hay pasión, sangre, y sobre todo, identidad.

En 2025, tras haber alcanzado el éxito, no tienen miedo a arriesgar, a mostrarse vulnerables, a gritar y llorar en la misma canción. Es un trabajo potente que se desmarca de las fórmulas del rock moderno sin renunciar a ser esa banda de estadios. Al final van a tener razón, y Lzzy Hale es la Joan Jett de su generación.