[review] Helloween – Helloween, todos los puntos positivos y negativos de su nueva entrega

Por Nekrokosmos

Michael Kiske – Voz
Andi Deris – Voz
Kai Hansen – Guitarra y voz
Michael Weikath – Guitarra
Sascha Gerstner – Guitarra
Markus Grosskopf – Bajo
Daniel Loeble – Batería

01. Out For The Glory
02. Fear Of The Fallen
03. Best Time
04. Mass Pollution
05. Angels
06. Rise Without Chains
07. Indestructible
08. Robot King
09. Cyanide
10. Down In The Dumps
11. Orbit
12. Skyfall

Dependiendo del tipo de fan de Helloween que seas verás este disco homónimo como una maravilla o como una entrega correcta, pero nunca un disco malo. A priori unir dos mundos como el “Walls Of Jericho” de Kai Hansen y el de los “Keeper Of The Seven Keys” de Michael Kiske sin dejar de lado la era de Andi Deris parece una idea genial, pero la gente no es consciente de todo lo que podría haber salido mal.

Con demasiados egos que manejar en el estudio, con demasiadas voces diferentes y demasiadas ideas contrarias de lo que Helloween debería ser, era no solo una oportunidad de oro para poder rentabilizar el regreso soñado de los fans como se vio en el Pumpkins United, sino también una enorme responsabilidad de no meter la pata y quebrar la gallina de los huevos de oro. Al final del día es un disco donde Helloween entregan una hora decente de lo mejor que pueda dar de sí Helloween en 2021, con sus luces y sombras, y mucho mejor de lo que muchos esperábamos.

La pregunta real es ¿Habrían hecho lo mismo sin Hansen y Kiske? Está claro que el ataque nostálgico influye, pero también hay que tener en cuenta que a pesar de los rangos vocales diferentes, Andi Deris ha hecho discos muy buenos con Helloween, y prueba de ello son “Gambling With The Devil” o “7 Sinners”. No lo vamos a negar, todos nos inflamos de hype por las nubes al escuchar el single “Skyfall”, quizás lo mejor de este nuevo lanzamiento, pero tener a los tres vocalistas todo el rato bajo los focos dando el 100% hace que a lo largo se vean errores no intencionados.

La composición es sorpresivamente mucho más “happy” y llena de luz como en “Out For Glory”, un tono positivo rescatado de la era Kiske que llevábamos un tiempo sin escucharles. Épico y dinámico, con temas donde cada instrumento puedo respirar y brillar, aquello que Helloween perfeccionaron en el Keeper 2 y que elevo a cotas inimaginables el power metal europeo. Sabían que baza jugar, y en canciones como “Fear Of The Fallen” nos presentan coros que son como ver a un colega de la mili que llevabas tiempo sin ver, un reencuentro glorioso y ñoño digno de lo más pegajoso del power noventero pero del que ninguno nos quejamos.

Deris se une a la fiesta y se deja llevar para empaparse también de los Helloween más clásicos en cortes como “Mass Pollution” o “Indestructible”, da igual que sean himnos de 12 minutos o de 7, cada canción aquí cae como una bomba de ganchos melódicos y un impresionante trabajo de guitarra marca de la casa de Weikath, donde Sasha y Hansen no pueden más que rendirse a sus encantos. La producción hace que las canciones suenen más grandes que la vida misma, funciona a la perfección y hace que se te peguen a la cabeza durante días.

Pero claro, estar siempre tan a tope y querer dar demasiado a la vez pasa factura, llega un momento en el que te encuentras por el camino con canciones como “Robot King” donde sobran minutos, o “Rise Without Chains” donde no podemos evitar pensar que es en un descarte malo de cualquiera de sus otros trabajos. Hansen es el que menos colabora en las voces y es lo mejor debido su estado con el paso de los años, pero Deris intentando llegar a las notas de Kiske termina por apabullarnos, y aunque cada integrante tiene su momento de gloria, hubiese estado mejor intentar lucirse más en la instrumentación que en lo vocal.

Kiske es el ingrediente principal de este nuevo trabajo, y su voz es la que está en mejor estado de forma, por lo que intentar hacer lo que hacía cada uno hace más de 30 años puede llegar a sobrepasarnos para lo malo. Por suerte, Markus Grosskopf no deja que lo pisoteen y sus huellas se pueden escuchar en todas las canciones, mientras que Daniel Loeble nos tiene el corazón galopando sin descanso alguno. Quizás ese sea otro de los fallos del álbum, ningún momento de descanso sobre todo cuando se sobre excita hasta el punto de dejarnos sin factor sorpresa.

Gracias a todos estos adornos parecen un grupo mucho más joven y con más hambre de riffs, melodías y solos. Dejando algún relleno de lado es un disco emocionante pero no es la obra maestra que muchos quieren encumbrar, aunque tampoco creo que la banda pretenda eso. Hasta la portada grita Jericho y Keepers por los cuatro costados, y en su décimo sexto álbum tienen varios momentos brillantes que se recordarán en mucho tiempo, sin necesidad de ser una tercera parte de algo que nunca va a ocurrir.