[review] Hoy Es Siempre Todavía – Satori, honestidad post hardcore aunque duela

Por Jorge Fretes

Luis Ruíz Gutiérrez – Batería
Óscar Molina Lorente – Guitarra
José Miguel Ocón Espinar – Bajo, coros
Fernando Lamattina – Voz

1. Epítome 01:45
2. Bandera Blanca 03:53
3. Carnehueso 03:49
4. Aguacalma 04:17
5. Inercia 03:02
6. Hojarasca 04:09
7. Arrecife 03:35
8. Satori (con Kantz) 03:59
9. Posdata 03:44
10. Tinta 02:39

El disco debut de Hoy Es Siempre Todavía debería incluir una pegatina de advertencia indicando que escuchar estas canciones puede doler y bastante. Se trata de una colección de historias que tratan sobre la depresión desde su lado más emocional, que a su vez cierra una puerta y abre varias para todos los involucrados en el proyecto.

“Satori” es el momento donde se descubre de manera clara que solo existe el presente, de donde nace el pasado y el futuro. Luis y José Miguel tenían claro que tras poner punto final a Catorce querían seguir haciendo ruido, y junto a las guitarras de Oscar de Docka Pussel apostaron todo a Fernando de Svdestada para que le pusiese voz y letra a esas 10 bestias, que sirven de declaración de intenciones hacia un sonido más agresivo.

Como intentando desmarcarse de sus otras creaciones, en “Satori” podemos encontrar una criatura muy diferente a lo que fue Catorce, o a lo que es en la actualidad Docka Pussel y Svdestada. Nos podemos olvidar de la inocencia, de la melodía pegajosa y del acercamiento pop, porque en temas como “Bandera Blanca” o “Arrecife” encontraremos un frenesí de post-hardcore veloz que no tiene miramientos y asesta varias puñaladas a la vez, sin acercarse al crust o al powerviolence. Las canciones aquí son rasposas, la producción no intenta pulir nada sino mostrarlo al mundo tal cual sonaría en directo, no hay necesidad de pausas o medios tiempos, pero resalta un elaborado trabajo tanto en rítmica como en letras que tras varias escuchas resalta detrás de tanta intensidad.

Esta mezcla curiosa del post-hardcore de principios del 2000 coge un tinte diferencial con las voces de Fernando Lamattina, que por primera vez deja su rol de guitarrista para ponerse a cantar. Su cadencia y su forma de gritar, el uso de un spoken word casi en lamentos, se retroalimenta de la rabia que escupen los instrumentos y consiguen su objetivo: que te pongas en su piel y sientas algo. No es material para todos los públicos, no son canciones que se puedan digerir rápido y dejar pasar, tienen la piel gruesa y la honestidad necesaria para calar muy hondo si buscas algo real. Cada uno se sale de su rol habitual para dar vida nueva y empezar por todo lo alto.

Te puedes hacer con una copia de su nuevo trabajo en thebravesrecords.bandcamp.com