[review] Hypocrisy – Worship, su disco más efectivo recordándonos los años dorados del melodeath

Por José A. Luna

Peter Tägtgren – Voz, guitarra
Mikael Hedlund – Bajo
Horgh – Batería
Tomas Elofsson – Guitarra

01. Worship
02. Chemical Whore
03. Greedy Bastards
04. Dead World
05. We’re The Walking Dead
06. Brotherhood Of The Serpent
07. Children Of The Gray
08. Another Day
09. They Will Arrive
10. Bug In The Net
11. Gods Of The Underground

Quizás esté feo decirlo, pero me alegro mucho que el proyecto de Peter Tägtgren con Till Lindemann de Rammstein haya llegado a su fin.

Presentaba un gran potencial para convertirse en un éxito de estadios, pero el poder compositivo de Tägtgren parecía quedar eclipsado y algo censurado bajo el ego de Lindemann, todo eso también llevándonos a un gran parón de Hypocrisy alargado por la sombra de Pain. Se dice pronto pero su anterior ‘End of Disclosure’ es de 2013, así que entre una cosa y otra hemos esperado la friolera de 8 años para ‘Worship’ ¿Ha valido la pena?

Hypocrisy es el clásico ejemplo de una banda con un sonido entre mainstream y extremo que pasa casi desapercibida para mucha gente, a pesar de haber sido muy consistentes a lo largo de los años. Es cierto que Tägtgren puso todo su empeño en intentar alejarse del sonido más cerrado en el death metal de sus primeros trabajos, y llevar el material de Hypocrisy tanto en producción como en mezcla a algo más “vendible”. De ahí tenemos el infeccioso single “Chemical Whore” (y polémico, con ciertos tintes anti vacunas) que los acerca a los In Flames más efectivos, pero que deja ver realmente los dientes en temas como “Dead World”.

En este disco Hypocrisy siguen siendo imaginativos, explosivos, y aunque parezca imposible, vuelven a ser una banda poco predecible, que no consistente. Todo aquí suena amplio, mucho más colorido y afilado que en sus anteriores entregas, como si esos 8 años se hayan congelado en el tiempo y en lo único que hayan avanzado (para bien) es en hacer mejorar el producto final de lo ya creado. Son capaces de hacer su tema más extremo hasta la fecha como es la propia “Worship” para arrancar el disco, y tener el valor de ponerlo de canciones como “Children Of The Gray” que dentro del espector de Hypocrisy podríamos considerar como baladas. Ciencia ficción, violencia, contrastes entre la voz gutural de Tägtgren y ese sonido melodeath lento que revienta en un coro emocional que nos hace adorarles por traer de vuelta el brillo de principios del 2000.

Y es que a simple vista ‘Worship’ no parece tener puntos flacos, un disco que sin relleno evidente hace que se convierta en casi lo mejor de su catálogo (y estamos hablando de 13 discos). De ritmos frenéticos y dementes como los de “Another Day”, a vibraciones cuasi doom en “But In The Net” que hacen que no te acomodes en ningún momento en el viaje de estos maestros suecos. A esta perfección solo se llega tras años y años de refinar la apuesta, y entre la oscuridad y lo contagioso han encontrado su disco más resultón.