[review] Inter Arma – Sulphur English, donde la banda consigue su propio sonido

Por Undergang

T.J. Childers – Batería
Steven Russell – Guitarra
Trey Dalton – Guitarra
Mike Paparo – Voz
Andrew Lacour – Bajo

1. Bumgardner
2. A Waxen Sea
3. Citadel
4. Howling Lands
5. Stillness
6. Observances of the Path
7. The Atavist’s Meridian
8. Blood on the Lupines
9. Sulphur English

Casi desde su creación Inter Arma han tenido difícil eso de tener un sonido estable, y es que sus influencias iban desde Immolation a Neurosis, pasando por Pink Floyd, pero la alquimia para hacerlo sonar todo coherente aun no existía.

“Paradise Gallows” se acercó bastante a la perfecta comunión de influencias gracias a un excelente trabajo de producción que hacía que cada canción tuviese su propia textura, aunque el resultado conjunto volvía a ser confuso: un poco de doom metal por aquí, otro poco de black metal por allá, y melodías a lo David Gilmour para terminar de rematar. Su música no dejaba de ser cautivante, pero estaba claro que necesitaban un cierto tiempo de maduración para atar los cabos de su propia fórmula. Aquí entra en juego “Sulphur English”, el disco que personalmente creo que por fin les hace sonar como tenían pensado desde un principio.

No es que las influencias no se noten en este álbum, pero la diferencia está en la manera de escribir las canciones. Las composiciones ya tienen un componente común a lo largo de todo “Sulphur English”, con pequeñas y minimalísticas progresiiones sobre riffs que son capaces de derretirte la cara. Cambios sútiles sobre toda la técnica que envuelte a ésta aventura, y una metódica repetición sobre las melodías fluidas. Toman prestado de cada una de sus influencias lo justo y necesario para crear una visión unificada en un híbrido que casi ya pueden reclamar como suyo propio.

Y a pesar de que todas las canciones suenan como parte del mismo álbum, la individualidad florece en cada pista, como reclamando su independencia. Hay que tomar por ejemplo la explosión en canciones como “A Waxen Sea”, que se toma su tiempo para respirar y eclosionar cuando es necesario; también está ahi el trabajo de guitarra semi-folk en “Stillness” en un mantra que aumenta cada vez más de volumen; pero es quizás en la pieza principal “The Atavist´s Meridian” donde debemos centrar toda la nuestra atención antes de que ese sonido drone nos arrastre a través del agujero. Sí, es un disco cohesivo, pero cada canción es un capítulo diferente del mismo libro con un paisaje que no se acaba jamás.

No solo han conseguido algo sólido, sino también algo bonito. Estoy seguro que con el tiempo será un disco del que se hablará como un punto de inflexión en su carrera, y gracias al cual podrán empezar a explorar nuevos territorios una vez alcanzada la primera meta: sonar a algo personal.