[review] Katatonia – Sky Void Of Stars, ya no hay marcha atrás

Por Nekrokosmos

Jonas Renkse – Voz
Anders Nyström – Guitarra
Niklas Sandin – Bajo
Daniel Moilanen – Batería
Roger Öjersson – Guitarra

01 – Austerity
02 – Colossal Shade
03 – Opaline
04 – Birds
05 – Drab Moon
06 – Author
07 – Impermanence
08 – Sclera
09 – Atrium
10 – No Beacon To Illuminate Our Fall

Hay que comprender que con carreras tan largas y en gruposs tan dinámicos, siempre vas a encontrar dos bandos muy separados. Están quienes se han apuntado al barco en aproximadamente los últimos 3 trabajos de Katatonia y están más que conformes por esa vía prog de sonido cristalino y tonos corregidos, y están quienes les llevan siguiendo de los 90’s y llevan casi 10 años esperando un regreso en forma. Las bandas cambian, los fans no. Para los últimos tengo malas noticias.

Para quienes se engancharon a Katatonia a principios del 2000 o antes, ‘Sky Void Of Stars’ será una pequeña decepción pero no a la altura de lo que fue el anterior ‘City Burials’. Si ponemos en comparación las composiciones de hace 20 años y las actuales, no encontraremos una dinámica como había en discos como ‘Viva Emptines’, ‘Last Fair Deal Gone Down’ o ‘Night Is The New Day’. Eso hace que para muchos el sonido de Katatonia se haya vuelto mundano, sin estructuras reales en las canciones, con falta de gancho…y eventualmente en piezas aburridas.

Una banda que ha cambiado de direcciones tantas veces siempre ha conseguido mantener cierta identidad y vibra especial en cada lanzamiento, pero desde su giro al sonido más progresivo ese toque distintivo parece haberse perdido. Los cambios no son malos, jamás, pero el cambiar hacia algo más complejo no siempre indica una composición mejor o más memorable. Para esos perros viejos la sensación es la de una banda que no sabe exactamente hacia dónde dirigirse y empieza a tocar varios palos para ver que funciona. El problema es que aunque la música no es mala, nada realmente se pega.

Dicho esto, ‘Sky Void Of Stars’ es un disco mucho mejor que su predecesor ‘City Burials’, pero es bastante evidente que Anders Nyström no está componiendo estos temas. Las composiciones de Jonas Renkse son más tranquilas, menos oscuras, de digestión más dura, como un cataclismo de técnica que reemplaza el impacto emocional que suponían temas como “July” o “Forsaker”. Los Katatonia de 2023 son un producto pulido de rock melancólico contemporáneo que tira mucho de una producción moderna de guitarras y baterías comprimidas. Si algo han conseguido es que desde ‘The Fall Of Hearts’ su sonido sea mucho más digital, y eso no siempre es algo positivo.

Esa mezcla claustrofóbica en cada canción puede que haga que realmente no destaque algo por encima del resto, eso y que quitando algún solo de guitarra excelente, Katatonia hayan dejado de ser una banda de guitarras reconocibles (otra vez, culpa de no tener a Anders Nyström en la composición). Sin dejar de ser temas aceptables, no hay una identidad como lo había en temas como “Pale Flag” o “The Racing Heart”, y eso hace que varias piezas de ‘Sky Void Of Stars’ suenen algo iguales.

Soy bastante consciente que para los seguidores de Katatonia de los últimos años, aquellos que alaban ese paso al prog, este disco es una obra maestra, pero en mi humilde opinión ni lo uno ni lo otro. Mucho mejor que ‘City Burials’ y un disco que deja escuchar bastante bien pero que no va creciendo tras sucesivas escuchas. Deberíamos aprender por una parte que es imposible que Katatonia sigan siendo la misma banda siempre y que queda demostrado que están más que contentos con el nuevo camino elegido, pero también ser conscientes que por mucho que uno ame a una banda no se debería divinizar todo lo que esta haga.

Katatonia siguen siendo una banda muy correcta y disfrutable según qué momentos, y aunque han dado piezas clave en el pasado para entrar en la historia de la música melancólica y depresiva por derecho propio, los cambios de estilo, de compositores, y de producción les llevan a formar más parte de una cultura de consumo masivo que de una ferviente adoración de culto. No hay marcha atrás, abracemos lo que viene.