[review] Lucifer – Lucifer V, el diablo asoma la cabeza con un disco perfecto

Por Nekrokosmos

Johanna Sadonis – Voz, teclados
Nicke Andersson – Batería
Martin Nordin – Guitarra
Linus Björklund – Guitarra
Harald Göthblad – Bajo

01. Fallen Angel
02. At the Mortuary
03. Riding Reaper
04. Slow Dance in a Crypt
05. Maculate Heart
06. A Coffin Has No Silver Lining
07. The Dead Don’t Speak
08. Strange Sister
09. Nothing Left To Lose But My Life

Parece que fue ayer pero mucho ha llovido desde que en 2014 Johanna Sadonis asomase la cabeza con sus Lucifer y acompañada de Nicke Andersson de The Hellacopters. En su quinto lanzamiento podemos decir que Lucifer dejan de lado ese esfuerzo sin fin por ser algo maligno, y simplemente lo son. Este ‘Lucifer V’ además se siente más personal, con mayor impacto, y mucho más elaborado. Si antes convencían, ahora llegan a enamorar.

Si eres fan de Blue Oyster Cult y del occult rock de seguro ya habrás probado un bocado de Lucifer en el pasado. Todo se centra en la figura de Johanna Sadonis y el personaje que interpreta, además de su voz que impregna de oscuridad y confianza todas las pistas. Es lo que se ve en la superficie, pero en este quinto lanzamiento queda más que patente que detrás hay todo un trabajo impresionante por hacer que esas guitarras suenen lo más sesenteras posibles (haciendo de colchón para las melodías vocales de Sadonis), y que la sección rítmica de bajo y batería haga que todo suene mucho más compacto y seguro sin robar el show.

Y es que en eso gana este ‘Lucifer V’, en conseguir el balance perfecto entre solos y riffs, entre golpes y puntuaciones, entre voces espectrales y un sonido blues lúgubre que engancha en cada tema. Han aplicado sin duda un cambio palpable a su música, con temas con mucho más músculo como “Maculate Heart”, con vísceras NWOBHM como “A Coffin Has No Silver Lining”, y mucho más deje siniestro como en “Fallen Angel”.

Siguen siendo un producto vintage, pero donde las influencias metálicas de Candlemass, Coven o Mercyful Fate se dejan ver sin descaro, y donde no tienen miedo a dejar ver un lado más suave como en “Slow Dance in a Crypt”, gracias sobre todo al excelente trabajo de guitarras de Linus Björklund. No es que los anteriores discos de Lucifer fuesen malos, pero esta carne es mucho más jugosa, y tras ya unos años con una formación estable por fin han dado con la clave para hacer un disco que queramos escuchar una y otra vez. Ya le gustaría a Ghost sonar así de siniestro sin perder ese deje hard rock auténtico.