[review] Mastodon – Hushed And Grim, inteligente y profundo que los vuelve a hacer interesantes

Por Nekrokosmos

Brann Dailor – Batería, voz
Brent Hinds – Guitarra, voz
Bill Kelliher – Guitarra, coros
Troy Sanders – Bajo, teclados, coros

01. Pain With An Anchor
02. The Crux
03. Sickle And Peace
04. More Than I Could Chew
05. The Beast
06. Skeleton Of Splendor
07. Teardrinker
08. Pushing The Tides
09. Peace And Tranquility
10. Dagger
11. Had It All
12. Savage Lands
13. Gobblers Of Dregs
14. Eyes Of Serpents
15. Gigantium

Hay que tomarse su tiempo, porque hay mucho que analizar en este nuevo trabajo de los de Atlanta. Una hora y media de álbum dividido en 15 canciones que rebozan todo el espectro de emociones posibles y que vuelve a tener su punto principal en la muerte de un ser querido, en este caso del manager de la banda Nick John. ‘Hushed And Grim’ es una celebración de la vida, un lamento solemne, una sonrisa cálida, y un sentido tributo.

Los que extrañaban un lado más progresivo y técnico de Mastodon están de enhorabuena, desde la primera “Pain With An Anchor” vemos como el grupo coquetea con ritmos oscuros y más complicados, llenos de rabia y dureza que incluso en su sección intermedia más calmada dejan un gusto extraño e intenso que gusta. Las baterías de Brann Dailor tienen un lugar especial en este álbum, una danza incesante que nos lanza destellos de la ya lejana ‘Remission’.

Canciones como “The Crux” fluyen con una tremenda melodía y ritmos eufóricos que te hacen pasar de la melancolía a la alegría, del dolor a la rabia, de la tristeza al jolgorio sin saber exactamente de donde viene ese ataque de riffs a los que la voz de Brent Hinds les da sentido. Sin ser malos discos sus dos anteriores entregas, estos son los Mastodon inteligentes y profundos que más allá de la canción pegadiza buscan explayar también su creatividad a través de una instrumentación muy estudiada.

A través de temas como “Skeleton Of Splendor” (esos sintes y esos solos les hacen casi psych) o “Teardrinker” se les ve más enfocados, y a pesar de durar bastante, el disco no tiene nada de relleno ni interludios instrumentales innecesarios. Aunque suene a cliché es un disco que gana y descubre más texturas con cada escucha, incluso Troy Sanders se atreve a experimentar con efectos de pedalera en ideas que suenan por momentos hasta cinemáticas. Ya nos tenían acostumbrados a los bestiales cambios de tempo, pero hay algo más estructurado sobre estas 15 canciones que hace que volvamos a estar hypeados por un lanzamiento suyo.

Mastodon en “Pushing The Tides” o “Gobblers Of Dregs” empujan los niveles del grupo dentro de lo ya conocido, intentando salirse un poco de la zona segura en la que parecían hundirse en los últimos años. La composición es sólida, se nota como han crecido como músicos y dejan que las canciones fluyan de manera correcta sin sonar a un copy paste de ideas random. La producción acentúa ese feeling poético que hay sobre ‘Hushed And Grim’, algo mucho más profundo de lo que se puede ver en la superficie. Puede que no sea su mejor disco si tenemos en cuenta a joyas como ‘Leviathian’, pero sin dudarlo lo más concienzudo que han hecho en la última década. Podemos volver a gozar como niños chicos.