Por David Alonso
Dave Mustaine: Voz y guitarra principal
James Lomenzo – Bajo
Dirk Verbeuren – Batería
Teemu Mäntysaari – Guitarra
01. Tipping Point
02. I Don’t Care
03. Hey, God?!
04. Let There Be Shred
05. Puppet Parade
06. Another Bad Day
07. Made To Kill
08. Obey The Call
09. I Am War
10. The Last Note
11. Ride The Lightning (Metallica Cover)
Despedir a una banda veterana nunca es una tarea fácil, más aún cuando estamos hablando de una de las formaciones más importantes de la historia del thrash. Afortunadamente, la veterana formación de Dave Mustaine ha sabido decirnos adiós en lo compositivo con un disco que no necesita reinventar ninguna rueda ni recurrir a una complejidad endiablada para ser un cierre digno a su carrera que nos deja con ganas de más.
Creo que a todos nos sorprendió un poco hace unos meses la noticia de que este sería el último disco de la legendaria banda comandada por Dave Mustaine, aumentando más nuestra sorpresa cuando la noticia iba acompañada de que también sería la despedida de la banda en los escenarios, con una extensa gira.
Este tipo de noticias al final lo que provocan es que este homónimo y decimoséptimo disco de estudio (más aún si encima metes una versión de Metallica), tenga una expectación que desde hace muchos años no atesoraba la formación, deseando saber cómo de bien han sonado los últimos acordes de Mustaine y con unas expectativas del respetable difíciles de complacer.
Pues bien, el resultado de estos 11 cortes ha conseguido convencerme de que estamos ante un sólido disco de cierre de carrera, donde no faltan fases a toda velocidad marca de la casa, unos cuantos medios tiempos que juegan muy bien con las melodías y con un cover que casi ha dado más que hablar que el propio disco, pero que a mí no me termina de decir mucho más allá de la historia que hay tras su composición.
“Tipping Point” abre la veda con un interesante riff marca Mustaine que va ganando aceleración conforme avanza el tema, siendo un excelente plato de entrada y que demuestra que los años pasan, pero que la intensidad y agresividad de la banda siguen intactas, destacando el gran trabajo de Teemu Mäntysaari.
Seguimos con la velocidad de “I Don’t Care”, un tema que convence por su espíritu punk y rebelde, que junto a otra vez un excelente trabajo en los solos de Mäntysaari termina de suplir unas letras algo infantiloides y que han dado pie a más de un meme durante la presentación de este single.
“Hey God” es el primero de una serie de medios tiempos melódicos que tiene este redondo y que personalmente me han encantado. Quizás a algunos les parezca un tema algo simple (que lo es) pero a mí su estribillo y tramo final melódico que engancha desde su primera escucha me han embelesado.
“Let There be Shred” vuelve a pecar en unas letras algo tontorronas que afortunadamente, en esa vuelta a la velocidad nos entrega un divertido estribillo con una colección de riffs y un muy buen cambio de ritmo sobre la mitad del corte, donde el nuevo fichaje de Mäntysaari brilla solo.
Un riff que huele a autoplagio de “Almost Honest” arranca con “Puppet Parade”, otro de esos medios tiempos del redondo que en este intento pese a su base melódica no termina de decir mucho (a excepción del solo del final) y es uno de los cortes más discretos de este ‘Megadeth’.
Un inicio que podría engañarte con los mismísimos Accept de la era Tornillo da comienzo a “Another Bad Day”, otro de los temas menos inspirados de este redondo, con un estribillo algo perezoso y repetitivo.
Afortunadamente “Made to Kill” nos devuelve a la senda de la agresividad con un inicio interesante pero que en su pisada de acelerador es donde termina de brillar, pero que en líneas generales no alcanza el nivel de los primeros compases del disco. En este tramo del redondo me doy cuenta de cómo la banda ha gastado sus balas más valiosas en los singles del disco.
“Obey The Call” se siente realmente una canción pesada y contundente en sus puentes, pero que sigue en ese valle que se inició desde “Puppet Parade” y que es probablemente el punto menos reseñable de este disco.
Para mí alegría, el tramo final del redondo recupera la inspiración y calidad compositiva con “I Am War” y especialmente “The Last Note”, que sin tener que recurrir a velocidades imposibles ni solos estratosféricos nos ofrecen unos acordes finales de la banda elegantes, con un Mustaine sentimental que hace mediante analogías un resumen de su vida y que termina por emocionar en sus últimas notas, acústicas para la sorpresa de todos.
Para acabar, “Ride The Lightning” termina de chafarme un poco el colofón final ya que, pese a que es un bonus track, hubiese estado mucho mejor acabar con una composición propia y de calidad como es “The Last Note” que tener que escuchar una versión que es demasiado similar a la original y que aparte del morbo y la curiosidad que pueda generar, no creo que vaya a enamorar a mucha gente ya que como ya digo apenas hay diferencias respecto a la original, la cual ya tenemos muchos muy interiorizada.
En resumen, Mustaine se despide de su carrera discográfica con un disco que no es brillante, pero que sigue denotando una buena lucidez compositiva en la banda y que termina entristeciendo en sus últimos acordes, ya que este disco es la antesala del fin de una banda legendaria, aunque yo y muchos más queremos que aguante un poco más Megadeth.
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