[review] Motorpsycho – The Crucible, la banda en lo más alto de su juego

Por Axioma

Bent Sæther – Voz, bajo
Hans Magnus “Snah” Ryan – Voz, guitarra
Tomas Järmyr – Batería

1. Psychotzar
2. Lux Aeterna
3. The Crucible

¿A qué se debe ese nuevo interés renacido en lo que hacen los noruegos Motorpsycho? No es que en estos 30 años sus fans los hayan abandonado, pero es innegable que su masa de seguidores ha aumentado considerablemente ¿Un cambio de sonido? Es difícil decirlo con una banda que se plantea cada disco como un desafío para no repetirse, pero si tenemos que culpar a alguien de este nuevo “éxito” deberíamos mirar hacia su baterista Tomas Järmyr.

Ya en su anterior “The Tower” nos mostró lo versátil que puede ser, como su percusión puede cambiar totalmente la recurrente ofrenda de los noruegos, y como con solo unos pocos meses de tocar con ellos ha conseguido crear una visión sonora que ha gustado tanto a los antiguos seguidores como los recién llegados, aunque se incline hacia un lado mas “popero” de Motorpsycho.

Ahora que Tomas está más a gusto y puede soltarse más al lado de Bent y Snah es cuando realmente vemos toda su capacidad como músico, y creo sinceramente que es por eso que este “The Crucible” nos muestra un lado mas progresivo que psicodélico de Motorpsycho, sin tener que llevarnos exclusivamente a King Crimson o Yes. Son 3 canciones y 40 minutos donde la banda va directo al grano, a la vez que intentar dar profundidad hacia el lado técnico.

Nunca mejor dicho, canciones como “Psychotzar” son aventuras épicas de solos de guitarra, mucho mellotron y cowbells en la batería que empiezan de manera suave y van retorciéndose a medida que avanza la canción. Vemos como Järmyr va poco a poco subiendo la intensidad de sus baterías, subiendo la tensión hasta que explota en una progresión de acordes de guitarra que sientan como un puñetazo en el estómago.

Dicho esto hay que decir que la parte más “rara” y experimental del álbum viene en las dos canciones siguientes, “Lux Aeterna” y “The Crucible”, donde el vértigo es más palpable en el cruce de pianos, saxofón, diferentes patrones rítmicos y una mezcla por parte del ingeniero de sonido que hace que todo sea excelentemente perceptible en ese aparente caos, y en donde las voces tienen una presencia de peso en las melodías sin dejarse guiar por las lineas de guitarra. Si de algo se compone la segunda parte es de contrastes.

Dificilmente puedan superar esta obra maestra en el futuro cercano, un trabajo bastante pretencioso que ha salido a la perfección tras encontrar la pieza perfecta que les hacía falta. Será muy duro sobrevivir a las espectativas de aquí en adelante, pero de momento vivamos el presente y flipémoslo.