[review] Obituary – Dying Of Everything, otro día más en la oficina

Por José A. Luna

John Tardy – Voz
Donald Tardy – Batería
Trevor Peres – Guitarra
Terry Butler – Bajo
Ken Andrews – Guitarra

01. Barely Alive
02. The Wrong Time
03. Without A Conscience
04. War
05. Dying Of Everything
06. My Will To Live
07. By The Dawn
08. Weaponize The Hate
09. Torn Apart
10. Be Warned

Parece historia antigua, y es que muchos seguidores de Obituary puede que no hubiesen nacido cuando en 1989 parieron ese ‘Slowly We Rot’ que sentó las bases. Su forma primitiva y brutal de death metal de Florida poco ha cambiado desde entonces, al igual que la fórmula de la Coca Cola, y sigue gustando como siempre. Muchos podrían decir que se hace algo repetitiva disco tras disco, y otros decir que si algo funciona no hay que cambiarlo, pero lo más seguro que a los hermanos Tardy poco o nada les importan las opiniones. Sin ya nada que demostrar, ‘Dying Of Everything’ vuelve a ser otra placentera escucha.

Esa guitarra que suena a chicharra sigue allí bien alto, los gritos y gruñidos de John Tardy no envejecen, y el resto de la banda sigue siendo un huracán que golpea fuerte. Lo suyo es el riff maligno que parece llegar un ritmo de rock clásico hasta que se acerca a la disonancia y se convierte en algo totalmente nauseabundo. Ese regusto a podrido es lo que tanto gusta a los fans de Obituary, y es lo primero que nos llega cuando empieza a sonar “Barely Alive” que ya se posiciona como uno de los mejores inicios dentro de su discografía.

También podemos encontrar aquí canciones como “Without A Conscience” que tiran más para el lado ralentizado y atmosférico de Obituary, el tipo de canciones repletas de violencia pero que van quemando muy lentamente. En “My Will To Live” dejan ver un pequeño acercamiento al thrash, en “By The Dawn” su especial tributo a Sabbath, y en canciones como “War” a esos Obituary infecciosos y crudos de siempre, a pesar de contar con la pequeña intromisión de una guitarra acústica. Si buscamos un atisbo de innovación lo encontraremos en la última “Be Warned”, que en lugar de guiarse por las líneas vocales de John Tardy parece encontrar más pasajes en una colaboración en la que las guitarras y las baterías tienen mucha más participación.

Otro día más en la oficina para los de Tampa, que logran reunir todo lo grotesco de su historia en el disco número 11 sin salirse mucho de la norma pero revalidando ese título no solo de pioneros sino también de leyenda viva. Solo esperamos que se sigan pudriendo durante mucho tiempo.