[review] Opeth – In Cauda Venenum, lo más disfrutable al completo de su etapa progresiva

Por Luis Prado

Mikael Åkerfeldt – Voz, guitarra
Martín Méndez – Bajo
Martin Axenrot – Batería
Fredrik Åkesson – Guitarra
Joakim Svalberg – Teclados

1. Livet’s Trädgård / Garden Of Earthly Delights (Intro)
2. Svekets Prins / Dignity
3. Hjärtat Vet Vad Handen Gör / Heart In Hand
4. De Närmast Sörjande / Next Of Kin
5. Minnets Yta / Lovelorn Crime
6. Charlatan
7. Ingen Sanning Är Allas / Universal Truth
8. Banemannen / The Garroter
9. Kontinuerlig Drift / Continuum
10. Allting Tar Slut / All Things Will Pass

Si eres fan de Opeth lo más seguro que hayas aprendido a esperar lo inesperado cuando se trata de un disco del colectivo prog sueco, especialmente desde que decidieron centrarse en la parte más experimental de su carrera musical. Alguien le habría dicho a Åkerfeldt que en lugar de hacer un disco doble hiciese uno en el que el oyente pudiese elegir entre escuchar la canción en inglés o en sueco ¿Marcaría realmente la diferencia? Con la paleta de sonidos de una banda como Opeth es considerable la diferencia.

Habiendo escuchado las dos versiones de una sentada podemos confirmar que la experiencia cuanto menos es intrigante, y le da a la experiencia general de “In Cauda Venenum” un giro interesante. Pasa como con tantas bandas en las que uno no habla el idioma en el que se canta, pero por el tono consigue saber lo que se quiere expresar. Una barrera lingüística (que no musical) que hace que la música suene enigmática y misteriosa. Superado esto podemos apreciar que Opeth han elegido un baño mucho más profundo de lo habitual en el océano del progresivo, con un acento muy marcado en el rock y acercándose peligrosamente al rock ópera. Si eres de los que después de 2011 y su “Heritage” no vio con buenos ojos ese giro hacia el folk prog, mejor que pares de leer esta reseña para evitarte un disgusto.

Ya había dicho Mikael en una entrevista que las canciones más metal del anterior “Sorceress” fueron cosa del guitarrista Fredrik Åkesson, y que sería él quien se encargaría de ese apartado en esta nueva aventura. No mentía, y es que el lado más “pesado” de “In Cauda Venenum” es mucho más relajado, mucho más pausado, y el ataque de riffs como en la intro de “Charlatan” se miden más por el timing que por la agresividad en sí. Antes que tocar cualquier aspecto que pueda sonar a metal, prefiere dotar a estas canciones de ese característico sonido setentero plagado de teclados que son tan herederos de Yes. ¿Habíamos dicho que este disco suena mucho a rock ópera? Es más que palpable con el gran uso de coros vocales que hay desde la inicial “Dignity”. A algunos le puede parecer demasiado meloso, pero lo cierto es que funciona. Este disco de Opeth carece totalmente de cualquier single claro, y muchos fans que han apreciado los últimos cuatro trabajos lo agradecerán bastante porque parece ser que finalmente Mikael y los suyos han encontrado la fórmula para hacer que un disco de los Opeth progresivos suene interesante como un todo y no como 2 simples canciones destacables y mucho relleno.

Es un buen álbum, pero no es un disco clásico de Opeth y esa es la parte buena. Hay momentos en los que parece pedir una melodía pegadiza o un gancho al que volver una y otra vez como lo haría en cualquier single, pero su excentricidad reina haciendo que termine funcionando como un todo que no se puede trocear. Cuando ya superas el hecho de que cada vez que lo escuches encontrarás un disco diferente y mucho más rico, es cuando te darás cuenta de que tras 13 discos Opeth siguen siendo una banda con hambre de descubrir cosas cuando bien podrían dormirse en la comodidad de lo ya aprendido. Después de todo no se puede hacer prog sin progresar, y aunque puede sonar algo blando en comparación con otras etapas de la banda, su concepto y temática lo convierten en lo más malvado que ha lanzado Opeth en una década. ¿También en lo mejor que han hecho? El villano de Åkerfeldt se encarga de que al menos sea lo más disfrutable desde su jubilación del metal.