Por Nekrokosmos
Mikael Åkerfeldt – Guitarras y voz
Martín Méndez – Bajo
Fredrik Åkesson – Guitarras
Joakim Svalberg – Teclados, piano, mellotron
Waltteri Väyrynen – Batería
01. §1
02. §2
03. §3
04. §4
05. §5
06. §6
07. §7
08. A Story Never Told
Tras años de explorar terrenos progresivos y abandonar las voces guturales que marcaron su identidad durante las primeras etapas, Opeth regresa con un trabajo conceptual que promete ser tan audaz como introspectivo. ‘The Last Will and Testament’ es una obra que, desde su título, evoca solemnidad y un sentido finalista, pero también un renacimiento artístico.
Desde el primer tema, “§1”, Mikael Åkerfeldt recupera su distintiva combinación de guturales poderosos y voces limpias, una dualidad que había estado ausente desde ‘Heritage’ de 2011. Esta decisión no se siente como una concesión a los fans de antaño, sino como una integración orgánica al enfoque narrativo del álbum. Las voces guturales aparecen con una fuerza emocional renovada, alternando con pasajes melódicos que recuerdan las épocas de ‘Watershed’, ‘Blackwater Park’ y ‘Ghost Reveries’.
El disco también destaca por sus invitados. Ian Anderson, legendario líder de Jethro Tull, aporta su característica flauta en “§4”, donde dialoga con las guitarras acústicas de Åkerfeldt en un pasaje que evoca el mejor folk progresivo de los 70. Este corte se convierte en uno de los más memorables del álbum, fundiendo la elegancia de Jethro Tull con la densidad emocional de Opeth. Otra sorpresa es la aparición de Joey Tempest, el vocalista de Europe, quien aporta un toque inesperado en “§2”. Su intervención, una balada melancólica con tintes de hard rock, amplía las fronteras estilísticas del álbum. Su interacción con Åkerfeldt en coros resulta en un contraste vocal sublime que enriquece la narrativa del disco.
Por otro lado, Mirjam Åkerfeldt, hija menor de Mikael, debuta en “§1” con una interpretación vocal delicada y etérea. Su voz, inocente y misteriosa, aporta un arranque profundamente emocional al álbum, representando una conexión generacional y un legado familiar. Musicalmente, Opeth mantiene su maestría en la construcción de atmósferas. Los teclados de Joakim Svalberg brillan especialmente en “§3”, con pasajes de mellotron que recuerdan a King Crimson, mientras que Fredrik Åkesson y Åkerfeldt despliegan un trabajo de guitarras lleno de matices, desde riffs pesados hasta armonías evocadoras. El recién llegado baterista Waltteri Väyrynen se adapta perfectamente al estilo de Opeth, añadiendo dinamismo y complejidad rítmica.
La producción, como siempre a cargo de Mikael Åkerfeldt con ayuda de Stefan Boman y Joe Jones , es impecable. El sonido es orgánico, rico en detalles, y equilibra perfectamente la crudeza de las secciones más pesadas con la claridad de los pasajes acústicos y progresivos. En cuanto al concepto, ‘The Last Will and Testament’ es una exploración de los últimos deseos, arrepentimientos y el legado personal. Cada tema, titulado simplemente con símbolos (§1, §2, etc.), sugiere capítulos de una historia que Åkerfeldt deja abierta a la interpretación. Los textos, aunque crípticos, destilan una melancolía que conecta con los momentos más íntimos de la discografía de la banda.
Con ‘The Last Will and Testament’, Opeth demuestra que no teme mirar al pasado mientras sigue adelante. Las voces guturales regresan no como una nostalgia vacía, sino como una herramienta narrativa que enriquece el concepto del álbum. Las colaboraciones de Anderson, Tempest y Mirjam Åkerfeldt suman nuevas dimensiones al sonido de la banda, creando un disco que combina innovación, emotividad y virtuosismo. Un álbum que reafirma a Opeth como una de las bandas más importantes del metal progresivo contemporáneo.


