[review] Somas Cure – La Colmena, un disco más claro y ordenado

Por José A. Luna

Borja Iglesias – Guitarra
Víctor Pérez – Bajo
Darío Gómez – Batería
Álvaro Longarela – Guitarra
Txema Fonz – Voz

Salto de fe
La cura
Belladona
Plaga
Bailar en la cuerda
Cede la piel
Balas de plata
Mi mejor mentira
Vértigo
Iglesia de humo
Bandera negra
El cuerpo

Es innegable la gran base de seguidores que Somas Cure se han conseguido en sus últimos dos lanzamientos, algo que les ha labrado un nombre en la escena estatal y les ha llevado a tocar en importantes festivales de verano. Perseverancia y muchos kilómetros recorridos, también talento, pero siempre me han dado la impresión que en cuanto a lo musical intentaban tocar demasiados palos a la vez y acababa por no tener un color claro.

Ahora nos llega su quinto lanzamiento, “La Colmena”, del que llevamos casi un año escuchando hablar y del que han ido soltando gota a gota las canciones de a poco. Al igual que al resto de bandas, este 2020 les ha visto posponiendo eventos y cancelando presentaciones, pero a diferencia de la mayoría han decidido tirar para adelante con el trabajo ya hecho y buscar la manera para seguir avanzando con los compromisos que podían cumplir (puedes leer nuestro artículo sobre su rueda de prensa virtual), lo que nos lleva hasta aquí: uno de sus discos más redondos y definidos.

Lo que personalmente no encontraba en discos como “Mitos” o “Éter” lo encuentro en “La Colmena”, un disco donde han decidido darle paso más a la melodía que a la caña, un disco donde Txema más de lado sus voces guturales y se centra en las limpias, donde el color de su voz ya no es tan teatral y forzada, donde se siente más natural. También es un disco donde los extraños cambios de tempo no tienen lugar en la percusión, donde las guitarras obedecen a lo que pide la canción para que fluya dentro de la misma línea, solos con un motivo y relegando la técnica de sus dos guitarristas a la orden de hacer canciones más pegadizas y simples. Todo ello lleva a tener un disco más claro, ordenado, con su dosis justa de experimentación pero con unos patrones fáciles de seguir.

Parece mentira que en el disco más largo de su carrera por fin hayan aclarado el rumbo que quieren seguir, ese metal melancólico y contundente que no tiene miedo de coquetear con el pop y que sienta sus bases sobre una poderosa estructura lírica (con lo difícil que es cantar en castellano y agradar a las masas). Al igual que lo hicieron Sôber o Hamlet en su momento, están llamados a enamorar a una generación más abierta en cuanto a gustos. “La Colmena” ofrece lo que promete, y se siente más honesto. Enhorabuena, nos queda por ver como lo defienden en directo.