[review] The Ocean – Phanerozoic I: Palaeozoic, donde la banda vuelve a brillar

Por Nekrokosmos

Loïc Rossetti – Voz
Robin Staps – Guitarra
David Ramis Åhlfeldt – Guitarra
Mattias Hägerstrand – Bajo
Paul Seidel – Batería

1. The Cambrian Explosion
2. Cambrian II: Eternal Recurrence
3. Ordovicium: The Glaciation of Gondwana
4. Silurian: Age of Sea Scorpions
5. Devonian: Nascent
6. The Carboniferous Rainforest Collapse
7. Permian: The Great Dying

Era una especie de sentimiento colectivo entre los seguidores del post metal, aquel que reza que desde “Precambrian” los alemanes The Ocean no habían logrado superarse. Dejaron el listón bastante alto, y aunque lo arriesgado de estos berlineses siempre ha sido un producto de gran calidad, nunca llegó a cuajar (o enganchar) tanto como su disco de 2007. El tiempo está ahí para cambiarlo todo, y ahora llegamos a “Phanerozoic I: Palaeozoic”.

Siguen en su estela de detallar la historia geográfica de nuestro planeta, y dejan de lado el acercamiento mucho más melódico del “Pelagial” de 2013 para endurecer su sonido y llamar la atención de los seguidores del doom. No sabemos hasta que punto la inclusión del nuevo guitarrista David Ramis Åhlfeldt (redactor de esta santa casa) ha tenido que ver en este “embrutecimiento” de los riffs y de la violencia creativa que envuelve este álbum, pero sin duda consigue una mezcla perfecta con todo el concepto que siempre subyace en los lanzamientos de The Ocean (algo que al fin y al cabo es de lo que más atrae a sus seguidores).

Otro de los factores que los diferencian del resto de bandas de su liga es que no les importa tardar lo que tengan que tardar para lanzar un producto diferente. Dificilmente encontrarás dos canciones similares en su discografía, y aunque en este “Phanerozoic I: Palaeozoic” hayan cuidado más la producción, también han tenido en cuenta no pasarse como para quitarle lo “crudo” a sus ideas…la producción es bastante profesional pero nunca demasiado pulida. Loïc Rossetti está ahora mismo en lo más alto de su juego, sus gritos y sus voces limpias colisionan de frente con los blast beats y los riffs que tampoco desentonan con ciertos elementos de electrónica que puedes escuchar en estos temas.

Es el bajo mucho mas presente de Mattias Hägerstrand en estos temas, que bailan una danza macabra con la genialidad de Paul Seidel en percusión. A Robin Staps le hacía falta alguien para liberarlo de todo el peso rítmico, y ha encontrado en David Ramis Åhlfeldt el compañero perfecto en un crimen de guante blanco que ataca por diferentes frentes. A esto hay que sumarle los sutiles detalles de piano, los coros, las voces limpias y el atrevimiento de quien no teme estamparse si con eso consigue su fin.

Los antagonismos y la transición apreciable entre dos mundos diferentes como lo son “Silurian: Age of Sea Scorpions” y “Devonian: Nascent” explican a la perfección lo que queremos decir aquí, de la calma a la tempestad, pero sin un caos desordenado. Han sido bastante inteligentes al ir creando una tensión en el ambiente, para terminar de explotar y que explotemos con ellos en uno de sus trabajos mas concienzudos y contundentes a nivel sonoro. Hay momentos donde podrás cantar con sus coros, y otros donde solo te limitarás a golpear la cabeza contra un muro de aire, pero una vez que pilles todo lo que la banda quiere decir aquí, sabrás que estás ante una obra maestra que al menos para este servidor ya es el disco del año en este apartado. Dificilmente te entrará a la primera, pero hará que quieras escucharlo una y otra vez hasta llegar al fondo del asunto. Es solo la primera parte y morimos de ganas por escuchar la segunda.