[review] Ulver – Flowers Of Evil, donde se arrojan a los brazos del synthpop

Por José A. Luna

Kristoffer Rygg – voz, programación
Tore Ylwizaker – programación, teclados
Jørn H. Sværen – varios instrumentos
Lars Pedersen – batería
Daniel O’Sullivan – guitarra, bajo

One Last Dance
Russian Doll
Machine Guns and Peacock Feathers
Hour of the Wolf
Apocalypse 1993
Little Boy
Nostalgia
A Thousand Cuts

A poca gente le habrá sorprendido que Ulver hubiesen metido synthpop hace 3 años en “The Assassination of Julius Caesar”, porque si algo ha hecho Ulver a lo largo de su carrera ha sido reinventarse mil veces. Lo que pasa es que en el disco anterior habían incluido synthpop en su batidora personal, añadiéndola de manera algo abstracta a su sonido. Es con este “Flowers Of Evil” cuando se meten de lleno en el synthpop, de manera algo más convencional.

Mucho de este disco son líneas de bajo con una pista bailable encima, dejando de lado todo lo que pueda ser ambiguo en cuanto a géneros. Sí antes intentaban emular un poco a Dave Gahan y sus chicos, ahora más que demostrar sus influencias intentar apropiarse de ello como algo propio, canciones donde también se incluye cierto regusto funk con una sección rítmica super contagiosa. Muchos metalheads se llevarán las manos a la cabeza, pero Ulver nunca han ocultado sus intenciones a lo largo de su discografía.

Si en su disco anterior lo apostaban todo a la atmósfera y la presentación como una obra de arte, aquí se abandonan totalmente a los brazos del pop con una composición menos versátil en pos del gancho fácil, mucha menos experimentación y mucha más búsqueda de la gratificación instantánea…y es quizás su principal fallo, porque ¿Ulver haciendo un disco convencional de pop? Tuve que ponerme el disco varias veces para ver si me golpeaba de distintas maneras en ciertas ocasiones y días, pero casi cada canción tiene un acercamiento igual al ritmo, con un tempo tan marcado que parece que la banda se ha olvidado de la diversidad. Si a la homogeneidad le sumas que las voces de Rygg suenan algo cansadas y muy repetitivas tras el primer estribillo, algo que es de lo que más asusta teniendo en cuenta la de veces que nos ha sorprendido con sus melodías vocales.

Pero no todo es negativo, porque la fuerza de las guitarras de canciones como “Machine Guns And Peacock Feathers” nos da un soplo de aire nuevo, apelando algo a esa melancolía que tanto nos gusta en Ulver y de la que parecen querer desprenderse en esta ocasión. La sensación final es que estamos ante demasiado grupo para un producto tan barato, unas composiciones que dejan de lado sus particularidades individuales para intentar agradar a un público que tampoco le prestará mucha atención. Sinceramente no entiendo el objetivo de un álbum como “Flowers Of Evil”, quizás lo haga en unos años, pero a día de hoy se siente como un intento barato que pequeños destellos de genialidad que no logran salvar los papeles.