Por Nekrokosmos
Joe Nally – Voz, bajo
Angus Neyra – Guitarra
James Cook – Batería
01. Be Not Dismayed
02. Weeping to the World
03. The Spirit, Alive
04. Setting Fire to the Sky
05. The Ancient Horizon
06. Towards the Harmony Hall
07. Harken the Waves (feat. Troy Sanders)
08. Breathe (feat. Jo Quail)
Puede que tú, que estás leyendo esto, notes que cada vez tiene menos sentido leer la reseña de un disco en un medio especializado ¿Por qué? Porque los discos no llegan de la misma manera a todo el mundo…aunque tampoco negarás que hay cierto placer en coincidir en palabras y opiniones con alguien que se alinea con tus gustos. De todas maneras mi vara para medir estas cosas siempre ha sido el consejo de sabios, una ronda de discusiones con los colegas tras varias semanas de masticar un disco que llevas mucho tiempo esperando. URNE no llevan mucho en activo, pero vaya si han causado revuelo en sus dos últimos lanzamientos, por lo que este tercero ‘Setting Fire To The Sky’ tenía que ser eso que los angloparlantes llaman “game changer” ¿Lograría cambiar las reglas del juego en su propio género? Es inevitable desde el primer momento notar que estos URNE tienen una nueva piel, así que o los amas o echas mucho de menos el animal que fueron.
Quizás no lo notaste en ‘Serpent & Spirit’ pero URNE siempre han sido una de esas bandas en constante movimiento, algo que al menos ya dejaron ver claro con la ambición emocional con la que nos presentaron ‘A Feast On Sorrow’. Este trío desde sus inicios ha avanzado siempre sin miedo a crecer o a perder la identidad, es por ello que tampoco nos pilla tanto por sorpresa que ‘Setting Fire To The Sky’ sea tan diferente, pero lo que muchos quizás no esperaban es que le prendiesen fuego a todo lo que habían hecho antes, y si estabas con expectativas de que sigan por la misma linea musical de hace unos años es normal que acabes con un sabor agridulce difícil de ignorar.
Ya desde la primera “Be Not Dismayed” juegan al despiste, porque aunque sus primeros segundos son solemnes y contenidos, pronto se nos lanzan al cuello con riffs intimidantes y un groove aplastante. No te voy a mentir, esa canción realmente funciona de maravilla, te engancha de primeras y te hace pensar que todo está en su sitio donde lo habían dejado, pero poco a poco nos damos cuenta del cuadro completo y vemos que URNE ahora suenan más grandes, más pulidos, menos primitivos y más preparados para escenarios grandes…con todo lo que ello conlleva, quizás quitandole peso a eso que te fascinó de ellos la primera vez. Evolución le llaman algunos, pero no todos están preparados para ello.
Del aspecto técnico no se led puede poner ni una falta, James Cook sigue siendo una fiera tras los parches y con una pegada que te hace levantar del asiento, el bajo de Nally es el brazo musculoso de todas las secciones, y las guitarras de Neyra parecen escupir fuego para que todo quede en cenizas. Aquí la cosa no va tanto del “qué presentan” sino del “como lo presentan”, porque ya veo en mi bola de cristal que los detractores dirán enfurecidos que hay demasiadas estructuras reconocibles a lo largo del álbum, en ese vaivén de estrofas duras y estribillos limpios que parece ser el nuevo ABC del metal moderno ¿Tienen razón? Solo voy a decir que el disco es predecible en su mayoría.
¿Entonces que lo hace mejor que las otras bandas que están intentando hacer lo mismo? Que Joe Nally canta mejor que nunca, que sus lineas limpias están muy trabajadas y suenan muy seguras, recordando en gran parte de las canciones a Troy Sanders de Mastodon y siendo hasta irónico cuando éste último aparece en “Harken The Waves” como invitado. Y ya que estamos con esa canción, kudos por haber creado un tema tan largo, denso y pesado que se siente necesario para dejar en claro que siguen siendo una banda sorprendente a pesar de querer seguir las tendencias.
A pesar de la fórmula de la que hablamos, hay momentos donde URNE recuperan su alma, como en “The Ancient Horizon” donde la canción crece a medida que respira, donde hay emoción, espacio e identidad propia, y donde una vez más somos testigos de aquello que solo saben hacer ellos: que los riffs funcionen a pura fuerza bruta…te guste o no. Todo acaba con “Breathe” y esa apuesta por la melancolía y la sensibilidad junto a Jo Quail, que aunque suene bonito da la sensación de que se han quedado cortos, como si hubiesen pisado el freno antes de tiempo y cuando más falta hacía arriesgar.
Tiene todas las papeletas de ser un disco de transición, donde quieren sonar más profesionales y accesibles, aunque eso muchas veces es un arma de doble filo que puede acabar con unos URNE más genéricos. Es muy probable que sea el disco que les lleve a mejores posiciones en festivales que no son de nicho y les haga conocer a esos personajes que meten en su lista de mejores de año lo que más le ha gustado al populacho, pero en esta ocasión estoy más con los seguidores pollasvieja que se quedan mirando atrás como buscando aquello ya conocido. No es un mal disco pero te plantea algo incómodo ¿Prefieres una banda pulida y reconocible o una que se juegue el pellejo aunque tropiece en el intento?


