Texto: Íñigo Dominguez Díaz
Fotos: Elena Marco
Si hay una banda que merece el calificativo de extravagancia (en todo su sentido positivo, como algo que rompe tendencias) esa es Apocalyptica. Y no solo es porque sea un trío de cellistas cuyo estilo musical sea el metal sino porque ha conseguido perpetuarse en la escena musical desde hace casi treinta años, en un estilo en el que la interpretación acústica tiene una presencia muy residual.
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Pues lo que nació como un encuentro entre compañeros de la prestigiosa academia Sibelius para tocar versiones de Metallica, ha terminado consolidándose a lo largo de los años y a día de hoy son una de las bandas más reputadas de la escena. Seguramente porque son un trío de cellistas, qué duda cabe, pero lejos de caer en la tentación y convertirse en un tributo de los californianos, arriesgaron en su momento y supieron evolucionar a la largo de los años, pasando de la mera interpretación de versiones de clásicos del metal a componer temas propios e incorporar a músicos de muy diferentes estilos para que colaboren con ellos, para crear discos y temas que ya son legendarios como I Don’t Care o I’m Not Jesus.
No hace mucho más de un año que su gira con Epica pasó también por Barcelona, gira que como muchas de las programadas en pandemia se había postpuesto en varias ocasiones. En aquella ocasión el motivo era la presentación de su último disco con temas propios Cell-0, que al final ha terminado casi por soparse con un homenaje a ellos mismos y sus comienzos con el segundo álbum de versiones de Metallica, que venían a presentar en la actual gira. Para mí ha sido inevitable compararla con la de seis años, una gira muy especial tocando en teatros y recuperando al cuarto miembro fundador de la banda, que fue un concierto de unas dos horas mágico y lleno de sorpresas. El nivel estaba muy alto y si bien la banda estuvo inconmensurable como siempre, eché de menos el intento de darle un valor añadido al evento. Se puede considerar que la propuesta fue de mínimos, correcta pero no embrujadora como en otras ocasiones ha sido. Igualmente, sigo flipando con la capacidad de los tres miembros de exprimir al máximo el cello. Ya quisieran muchos guitarristas lograr las distorsiones que los tres miembros de Apocalyptica consiguen con sus cellos clásicos. Me sorprende que a lo largo de estos años nunca hayan experimentado o cambiado al cello eléctrico o yo al menos no les he visto, pero claro está, esto es parte de su encanto como banda.
Así pues, en esta ocasión, nos encontraríamos con un set típico para concierto en sala, con batería en el centro, pantalla al fondo y juegos de luces. El pequeño juego de escenografía fue colocar un telón transparente al inicio del concierto y mientras sonaba el clásico de Ennio Morricone, The Ecstasy Of Gold, los miembros de la banda se fueron posicionando en el escenario entre sombras de luces en las que también figuraba el logo del grupo. Acto seguido y con las primeras notas de Ride The Lighning cae el telón y se vislumbra a los cuatro miembros de grupo interpretando dicho tema que rápidamente contagia a un público entregado desde el primer momento. Un público, que como siempre pasa en los conciertos de Apocalyptica, incluye a algún elemento desorientado que ha venido a ver un concierto de cámara en lugar de un bolo de metal, pero que acaba contagiándose del entusiasmo de una mayoría de seguiros incondicionales de la banda. Es de agradecer que el repaso por la discografía de Metallica fue bastante diverso, no centrándose únicamente en los discos o temas que mejor conocen los fans sino que hubo tiempo para canciones más recientes e incluso por qué no decirlo, ediciones polémicas en la historia de los de San Francisco, como es el St. Anger o Black Album.
En cualquier caso, sí es cierto que lo que mejor les funciona y es seguirá funcionando son temas como For Whom the Bell Tolls, Battery o Seek & Destroy, que han sabido combinar con otros momentos más emotivos como el homenaje a Cliff Burton con The Call of Ktulun (en el que suena la pista de bajo original del tema) o One con la narración del propio Jame Hetfield y con la que cerraron de forma épica y majestuosa un concierto que se hizo tal vez un poco corto pero que como siempre fue intenso, gracias a la magistral interpretación y al buen ambiente que saben crear el trío de la academia Sibelius.
No quiero dejar de mencionar a la banda que abrió para Apocalyptica, los también finlandeses Arctis. Como ya me ocurrió con The HU y sus teloneros, es difícil encontrar un grupo que se acople bien al principal cuando éste es un outsider. No existe el nexo en el que puedan unirse y no se consigue un mínimo de efecto llamada para el grupo que tiene que abrir, que a las típicas vicisitudes del telonero, tiene que redoblar esfuerzos para conectar con el público. Arctis hicieron lo mejor que pudieron y más teniendo en cuenta que son unos auténticos desconocidos y que este era su primer tour. La banda practica un pop-metal muy en la onda de Amaranthe, pero sin balance de voces masculinas y femeninas contando solo con la última en la personificación de Alva. Comenzaron algo tímidos, de hecho, les costó despertar del letargo y no fue hasta los dos últimos temas que realmente funcionaron, tarde para conectar con la audiencia.
Volviendo a Apocalyptica, si algo tienen es que dan lo que prometen. La velada era para homenajear a Metallica y en parte a ellos mismos y su particular forma de entender el metal. Pues eso fue lo dieron, como lo han venido haciendo desde siempre, sinceramente es difícil encontrar una banda tan regular en vivo, son apuesta segura. Sabes que si asistes a uno de sus conciertos vas a disfrutar y pasar un buen rato seguro.
Setlist Apocalyptica
Ride the Lightning
Enter Sandman
Creeping Death
For Whom the Bell Tolls
Battery
The Call of Ktulu
St. Anger
The Four Horsemen
Blackened
Master of Puppets
Nothing Else Matters
Seek & Destroy
One















