Por Nekrokosmos
¿Recuerdas donde estabas el 29 de mayo de 1997? A la edad de 30 años Jeff Buckley moría ahogado en el rio Wolf de Tennessee. Hay artistas que nacen para arder rápido, y Buckley era uno de ellos, también condenado a convertirse en un mito. Iba a ser difícil hacerle justicia a la figura del músico, pero el documental de Amy Berg lo intenta capturar en este ‘It’s Never Over, Jeff Buckley’.
Tampoco era una tarea fácil, y resula ser un documental clásico para un artista nada clásico. Es igual a otros documentales musicales que habrás visto antes, donde hay imágenes de archivo, entrevistas, actuaciones ne directo y testimonios de gente cercana, pero sin reinventar el formato la cosa acaba funcionando. Berg tira de mucho material de archivo sensible, de conciertos que ponen la piel de gallina, de notas personales, de mensajes de contestador, y lo combina con entrevistas personales de colegas, colaboradores y gente que quiso de verdad a Jeff Buckley. Quizás ese es el gran logro del documental, llegar a la persona tras pasar por el mito.
Uno de los temas principales del documental es la gran sombra de su padre, Tim Buckley, y acierta en no intentar esquivar el drama donde se aborda su ausencia, un legado musical imposible de ignorar, comparaciones odiosas, pero todo contado con mucho tacto. También nos deja ver algo que quizás mucha gente no apreció a primera vista, y es que Jeff Buckley no estaba hecho para la dura vida de la industria musical…muchos ponen el disco ‘Grace’ en un pedestal a posteriori, pero en su momento no vendió lo esperado y la presión por sacar material nuevo era brutal.
Aquí vemos a ese chaval sensible, obsesivo, perfeccionista, pero también que ya lo había dado todo en su disco debut. Encontrarse con genios como Robert Plant o Paul McCartney no hizo más que empujarle al límite, y el resto fue cosa de una maquinaria musical que no entiende de descansos ni tiempos emocionales. A pesar de que todos sabemos como acaba la cosa, el documental no cae en el morbo fácil, y más bien muestra la crónica de como alguien tan brillante pero tan inestable fue acumulando toda la presión hasta romperse.
Dicho esto, puede que al documental le falte algo de la personalidad del propio Buckley, ese toque de riesgo, ese toque de locura, algo que esté a la altura de su personaje. Más bien te recuerda del por qué a día de hoy seguimos hablando de ese disco ‘Grace’ y de como su voz plasmada allí sigue siendo tan única. Si te interesa Jeff Buckley por supuesto que aquí hay algo que rascar, y si nunca profundizaste en el músico saldrás entendiendo por que tanta gente sigue obsesionada con él.


