[el cinéfilo] Hokum, de Damian McCarthy

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Por Nekrokosmos

Quien conoce al director irlandés Damian McCarthy (con ver una de sus películas te puedes hacer una idea) sabe que se mueve como pez en el agua en el territorio del cine espectral que es más sugerente e inestable que directo, donde quizás la historia importa menos que la atmósfera en la que la presenta. Con su reciente ‘Hokum’ intenta darle un giro más a la tuerca, donde se carga de mucha intención para asustarnos.

Recupera en ‘Hokum’ la típica historia de casa encantada (mas bién hotel encantado en este caso) donde lo sobrenatural se mezcla con historias personales donde aflora la culpa, la memoria, y un desajuste emocional que resulta brutal. En ella vemos como un escritor norteamericano llega a Irlanda para revivir un trauma del pasado, y termina contaminado por todo lo que ve. Recordaréis que en películas como Oddity o Caveat se jugaba con una ambigüedad que formaba parte del juego, pues aquí se usa el mismo recurso pero mucho más tensionado, como si se quisiese dar mucho más énfasis a ello, o al menos más dirección. Funciona de maravilla, aunque hay que decir que por momentos la intención psicológica puede perder naturalidad al tener que explicarse más de la cuenta y dejar de lado que el espectador saque sus propias conclusiones.

‘Hokum’ termina siendo de esas películas que te impactan más si la ves solo, con cascos o en total silencio en la oscuridad, porque está repleta de silencios densos, de inquietud, de ver que cosa aparece ahora en pantalla sin ser anunciada, como si de un cuento de terror eterno se tratase…finalmente atrapa porque tiene historias dentro de historias, y desde el inicio ya nos avisa que no todo puede o debe tratarse de forma literal.

Muchas de las historias de casas encantadas suelen tratarse desde la perspectiva de un drama psicológico, y ‘Hokum’ está en un punto intermedio que resulta fascinante aunque a veces resulta sobrecargado. Algo que McCarthy no ha olvidado y se le da terriblemente bien es no tener que explicar ese terror palpable con el que culmina todo. Como es habitual nos deja con un estado de miedo perpetuo, atrapados por el misterio, sin una conclusión ni un cierre idílico. Es por eso que cuando miramos a este director vemos a una mente aventajada en esto del terror contemporáneo que no busca respuestas sino simplemente dejarnos acojonados.