[review] Mastodon – Marrow Deep, seguir adelante sin mirar atrás

Por Nekrokosmos

Brann Dailor – Batería, voz
Bill Kelliher – Guitarra
Troy Sanders – Bajo, voz
João Nogueira – Teclados
Nick Johnston – Guitarra

01. Barbarians Blood
02. Poisonous Weapons
03. Your Ghost Again
04. Snakes for Dinner
05. Out Like a Lamb
06. In the Ruins
07. They’re Coming for You
08. Golden Spires
09. Moth and Bone
10. A Vampire’s Demeanor
11. The Vanishing
12. The Three Fates

‘Marrow Deep’ lleva un estigma desde antes de su creación, y es que es imposible escucharlo sin pensar en Brent Hinds a pesar de que Mastodon no se merecen que su noveno álbum parezca más un obituario que otra cosa. La ausencia del siempre polémico Hinds no se puede rellenar así como así, tampoco creo que sea la intención de estos tres amigos, y ‘Marrow Deep’ suena a la decisión de seguir adelante sin mirar atrás…con todo lo que ello implica.

La historia que rodea a ‘Marrow Deep’ es especialmente dura incluso para una banda que lleva media carrera convirtiendo el duelo en canciones, en esto de las tragedias no son nuevos. El disco empezó tomando forma alrededor de la enfermedad y muerte de la madre de Brann Dailor, pero después llegó la ruptura con Hinds y pocos meses más tarde su muerte, así que contexto hay suficiente, pero lo interesante esta vez es que Mastodon no parecen empeñados en subrayarlo todo el rato. En lugar de lamento hay rabia, hay melancolía, hay canciones que se quedan flotando más de la cuenta, pero sobre todo hay ganas de volver a ser bastante agresivos.

“Barbarians Blood” entra con Dailor haciendo de las suyas detrás de la batería y enseguida aparecen esos riffs retorcidos que reconoces al instante como marca de la casa. No son los Mastodon de ‘Remission’ ni creo que pretendan serlo, pero esa mala leche en la que la banda parece a punto de perder el control vuelve por unos minutos. “Poisonous Weapons” ayuda a mantener esa idea, con unas lineas de bajo enormes y las interpretaciones vocales más agresivas de Troy Sanders en todo el disco.

“Your Ghost Again” es quizás la canción que mejor explica este ‘Marrow Deep’, no porque sea necesariamente la más compleja sino porque tiene algo que últimamente se le echaba de menos en Mastodon. El riff principal tiene músculo, la melodía entra a la primera y la canción consigue hablar de Hinds sin que resulte lastimero…hay tristeza pero sobre todo hay incomodidad, una que le sienta bien a Mastodon y que se entiende mejor con el corto que publicaron antes del disco donde hablaban de la muerte de su amigo y los meses antes del suceso. Más que intentar resolver algo, cerrar algo o disculparse, Mastodon en esta gran letra solo quieren reconocer que Hinds fue pieza clave no solo en la banda sino en sus vidas.

Aquí hay que hacer un parón porque es donde el álbum empieza a mostrar otra cara. Por una parte están los Mastodon que han recuperado algo de libertad y se deja ver algo que ya hemos detectado en directo (sobre todo en el último Resurrection Fest) y es que Nick Johnston no intenta imitir a Hinds sino que tiene una manera mucho más limpia / técnica de tocar que encaja a la perfecció con Bill Kelliher. También sorprende para bien que los teclados de João Nogueira están mucho más presentes de lo que uno podría esperar en un lanzamiento de Mastodon, no son una simple pista encima de las guitarras sino que según que canciones va cambiando totalmente la tonalidad de las mismas.

Dailor quizás ha sido el punto más comentado en los últimos lanzamientos de Mastodon, y aquí le vemos como un baterista más despierto y con más movimiento. Es un músico demasiado bueno como para limitarse a solo llevar el pulso de las canciones, y parece tener aquí más espacio para hacer lo que quiere, para que las canciones respiren, pero sobre todo para que tuerzan a su gusto. Solo hace falta escuchar “Golden Spires” para ver lo desatado que está.

La pega que le podrán encontrar muchos fans a este disco es que Mastodon, por una parte se han convertido en una banda previsible en su fórmula, y por otra tienen grandes ideas que muchas veces no saben cerrar o ponerles fin. Hay pasajes de canciones donde uno sabe que va a venir un riff pesado, o va a venir una sección psicodélica, inclusive hasta una melodía limpia. Son capaces de reproducir su fórmula con precisión, pero quitan el factor sorpresa. No son canciones malas ni por asomo, de hecho son realmente buenas como “Moth And Bone”, pero terminas viendo a una banda que va en círculos sobre una idea que nunca acaba de explotar. Los primeros Mastodon daban la sensación de que cualquier cosa podría pasar en cualquier momento, estos Mastodon han aprendido a domar su canciones y el “problema” es que sabes que la canción no va a descarrilar en ningún momento.

Las colaboraciones también le dan mucha vida a este lanzamiento. “Snakes For Dinner” con Josh Homme recupera ese lado más macarra y rocoso que siempre le ha sentado de muerte a Mastodon, donde Homme realmente no hace más que aportar su voz creando un contraste perfecto. Ahi tienes a Neil Fallon con “The Three Fates”, o el eterno Geezer Butler en la introducción de “The Vanishing”, y la sensación que dan todos estos cameos es que no es una estrategia de marketing para vender más sino que tienen su por qué.

Cada colabo es una prueba de que, al menos a su manera, Mastodon todavía intentan sorprender. “The Vanishing” tiene un aire a Black Sabbath que aunque toma su tiempo resulta natural, mientras que “A Vampire’s Demeanor” con Randy Blythe de Lamb Of God va en dirección contraria con un tema mucho más cabreado. Ya no existen los Mastodon de ‘Leviathan’ o ‘Blood Mountain’, porque Brent Hinds era una parte demasiado importante de esas ideas, así que buscar lo contrario resulta absurdo. Eso sí, Mastodon encuentran en estos temas una nueva manera de sonar a ellos mismos sin recurrir a esos mecanismos.

Por una parte intentan contentar al fan pesao que lleva 20 años esperando a unos Mastodon con el riff brutal definitivo, y por otra quieren ser esa banda que se permite meter teclados o texturas extrañas si les apetece…esa mezcla ya te digo que merece la pena escuchar. Puede que se extrañe ese toque blues y esos solos de Hinds, esa sensación de peligro, pero es algo que ya se fue diluyendo bastante en su etapa final en Mastodon por lo que el impacto tampoco es tan grande. Esta ha sido una banda que ha dado señales de desgaste en sus últimos lanzamientos, y aquí les vemos más compactos y más centrados, siendo menos leyendas y más una banda de verdad.

Ni es su mejor disco ni es el renacimiento glorioso que muchas querrán vender. Es un disco de transición porque tiene que serlo por cojones, pero tampoco es un disco más en el catálogo para poder llegar al siguiente. Entre todo lo discutible que le puedas ver a este disco hay varios momentos que te van a hacer pararlo todo para volver a escucharlo, otros donde vas a disfrutar de verdad, y mucha electricidad para seguir queriendo saber que más pueden hacer juntos.