[classicos] MXPX – Slowly Going The Way Of The Buffalo, lo divertido del punk rock de los 90’s

Tiempo de lectura: 3 minutos

Por Nekrokosmos

Mike Herrera – Bajo, voz
Tom Wisniewski – Guitarra
Yuri Ruley – Batería

01. Under Lock and Key
02. Tomorrow’s Another Day
03. Final Slowdance
04. I’m OK, You’re OK
05. Cold and All Alone
06. Party, My House, Be There
07. Downfall of Western Civilization
08. Invitation to Understanding
09. Fist Vs. Tact
10. What’s Mine Is Yours
11. Self Serving With a Purpose
12. For Always
13. Set the Record Straight
14. Get With It
15. Inches from Life
16. Theme Fiasco

Muchos no lo recordaréis, otros no habíais nacido, pero a mediados y finales de los noventa el punk melódico vivía uno de sus momentos más dulces. Bandas como Green Day, The Offspring o Blink 182 estaban llenando estadios y redefiniendo el género para la chavalada. Fue justo entonces, en 1998, cuando salieron unos chavales de Bremerton para ser más punks que los punks ¿Cómo se come eso de hacer punk rock cristiano? Preguntale a Mike Herrera y sus muchachos.

Si tienes menos de 30 años quizás no te suenen de nada, pero te aseguro que son la banda favorita de tu banda favorita, y por ejemplo aparecen en el cameo-videoclip mas impresionante de las últimas décadas: en el «All I Want» de A Day To Remember. Pero volvamos a finales de los noveta, porque el este cuarto álbum de MxPx es la obra que mejor resume todo lo que les hizo especiales. Anteriormente ya habían demostrado que podían escribir himnos pegadizos y acumular una base fiel de seguidores, para el resto del mundo no eran más que otra banda de punk melódico yanki…hasta entonces.

Lo primero que te llama la atención al escucharlo dos décadas después es lo divertido que sigue siendo. No reinventó las reglas del juego ni fue revolucionario, pero tenía una serie de canciones con estribillos memorables y una energía contagiosa que hasta hoy te ponen de buen humor. Si lo comparamos con el resto de su discografía vemos que desde la primera «Under Lock & Key» ya buscaban afilar más su sonido, con guitarras con mucha más pegada, pero sobre todo con la mejor interpretación vocal hasta la fecha de Mike Herrera. Es esa voz tan accesible y melódica lo que transmite confianza para mantener todo junto siendo solo un trío.

Y es que este disco tiene una facilidad casi insultante para crear hits, canciones que se quedan grabadas en su cabeza desde la primera escucha, temazos como «Party, My House, Be There», «What’s Mine Is Yours» o «Tomorrow’s Another Day» que mezclan velocidad, actitud y sirven de testamento a una década que estaba ya muriendo. Bajo esa superficie festiva también hay espacio para la madurez compositiva, como lo demuestran «For Always» o «Cold And All Alone» que no les habíamos escuchado hasta entonces, en una faceta más reflexiva que explotarían al completo años posteriores.

Sin ponernos trascendentales podemos decir que MxPx fueron pavimentando el camino para lo que luego sería el éxito comercial del pop-punk de manos de otros alumnos aventajados, tratando cuestiones personales, frustaciones y contradicciones de la vida cotidiana con una honestidad brutal. Quizás sus guitarras eran demasiado sucias y poco pulidad para el pop-punk que conoceríamos en los 2000s, también el nervio de la bateria de Yuri Ruley los alejaba de esos terrenos más comerciales, pero la fórmula compositiva es la misma que luego usarían bandas como Blink 182 o Good Charlotte forrandose por el camino.

La coherencia y la identidad del disco justo recae en esa uniformidad entre canción y canción, la duración corta de las mismas, y una estructura marcada que quizás para algunos suene a repetitiva, pero que para nosotros lo era todo: lo queríamos rápido y lo más melódico posible para cantarlas hasta debajo del agua. Es que es muy difícil explicarlo a día de hoy, pero en 1998 escuchar ‘Slowly Going The Way Of The Buffalo’ todavía conservaba un pie en el underground, tanto que MxPx nunca alcanzaron la popularidad masiva de sus compañeros de generación y aquí en España pudimos verles muy pocas veces, y casi siempre como teloneros de bandas como Zebrahead.

‘Slowly Going The Way Of The Buffalo’ no es ni de cerca el disco más ambicioso ni el más influyente de los 90’s, y puede que esté escribiendo esto simplemente porque soy un pirado de MxPx, pero si lo comparas con el resto de los discos de la época que no lo petaron hasta la saciedad, te encuentras con un disco no solo honesto sino de los más disfrutables de entonces. Es ponertelo y que te den ganas de subirle al volumen para dejarte la voz. Por esas mierdas nos enamoramos del punk rock en primer lugar.