[entrevista] Wormed en el Brutal Assault 2026: Más allá del death metal, la biotecnología, ciencia ficción y música extrema

La banda madrileña charló con nosotros durante Brutal Assault 2026 sobre el origen de su universo conceptual, la ciencia ficción, la complejidad de su música, la autenticidad como principio creativo y la experiencia de enfrentarse a públicos de todo tipo. Por José Carlos de Marte.

Hay bandas que utilizan la ciencia ficción como una simple herramienta estética, otras la convierten en parte de su narrativa, y después están Wormed. Una formación que lleva décadas construyendo un universo propio en el que la ciencia, la biotecnología, la cosmología y el horror cósmico terminan encontrándose con algunas de las formas más extremas y complejas del death metal.

Durante el Brutal Assault 2026 de República Checa tuvimos la oportunidad de sentarnos con la banda para hablar precisamente de ese universo. Una conversación que terminó recorriendo buena parte de las claves que explican la identidad de Wormed: desde el momento en que decidieron abandonar el imaginario más convencional del death metal hasta su negativa a simplificar su música para hacerla más accesible.

Porque si hay algo que queda claro después de hablar con ellos es que Wormed no parece estar interesado en ser una banda fácil de entender, pero tampoco parece preocuparles demasiado.

DE LAS VÍSCERAS AL COSMOS

Cuando Wormed comenzó su andadura en 1998, el planteamiento estaba mucho más próximo al death metal clásico y a la estética de horror que tradicionalmente había acompañado al género. Sin embargo, aquella primera aproximación duraría poco.

La banda recuerda cómo apenas unos pocos temas después de comenzar surgió la necesidad de modificar el concepto. El diseño del propio logotipo, que se ha mantenido prácticamente intacto desde aquellos primeros años, fue uno de los puntos de partida para desarrollar una estética diferente, más futurista.

La intención era sencilla, aunque sus consecuencias terminarían siendo mucho más profundas: alejarse de los lugares comunes del género.

En una época en la que el death metal estaba fuertemente asociado a determinados códigos visuales y temáticos, Wormed quiso introducir algo que no era tan habitual: la ciencia ficción.

“Estaba yo muy friki con el tema de la ciencia ficción.”

La fascinación por ese mundo fue creciendo y terminó convirtiéndose en mucho más que una cuestión estética. Libros, conceptos científicos y conversaciones entre los miembros de la banda fueron alimentando progresivamente un imaginario propio.

Y ahí empezó a construirse Wormed.

CUANDO LA CIENCIA PARECÍA CIENCIA FICCIÓN

Uno de los aspectos más interesantes de la conversación es comprobar cómo algunos conceptos científicos que en los primeros años de Wormed podían sonar prácticamente a ciencia ficción han terminado formando parte de nuestra realidad cotidiana.

La banda recuerda por ejemplo el interés que despertó en ellos el Gran Colisionador de Hadrones cuando todavía era un concepto prácticamente desconocido para buena parte del público.

Lo utilizaban en sus letras, entre otras cosas, porque les parecía fascinante y porque el propio término tenía una sonoridad que encajaba perfectamente con su universo. Pero detrás de aquella fascinación había también una curiosidad genuina por descubrir qué estaba ocurriendo en los límites del conocimiento.

Con el paso de los años algunas de aquellas ideas han dejado de parecer tan imposibles.

Y eso resulta especialmente interesante cuando hablamos de una banda cuya narrativa se construyó alrededor de conceptos científicos y tecnológicos mucho antes de que algunos de ellos se popularizaran. La diferencia, según explican, es que su aproximación no pretende quedarse en la superficie.

La ciencia ficción de Wormed no funciona simplemente como una colección de películas, referencias o imágenes futuristas. Es un territorio mucho más abstracto, construido a partir de la mezcla de ideas y de la imaginación colectiva de sus integrantes.

De ese proceso ha surgido una narrativa que la propia banda relaciona con conceptos como una “microbiología social” y la existencia de seres superiores en el cosmos.

Una historia difícil de resumir y probablemente imposible de explicar en una sola conversación. Y quizá ahí resida precisamente su atractivo.

UNA PROPUESTA QUE NO QUIERE SER FÁCIL

La complejidad no se encuentra únicamente en las letras. Musicalmente Wormed tampoco ha escogido nunca el camino más sencillo. Sus riffs, estructuras y composiciones se alejan de las fórmulas más convencionales del death metal extremo y pueden resultar poco accesibles incluso para oyentes acostumbrados a propuestas especialmente agresivas.

La banda reconoce que esa característica ha tenido consecuencias diferentes a lo largo de su trayectoria.

Hay quienes se sienten completamente fascinados por la complejidad musical y conceptual. Otros, en cambio, escuchan la música y simplemente no consiguen entrar en ella.

Y para Wormed ambas reacciones forman parte del juego.

“Es música que tienes que estar acostumbrado a ella. Y si no, te va a dejar indiferente.”

La propuesta exige cierta predisposición por parte del oyente. No es necesariamente una música diseñada para ser comprendida en una primera escucha.

De hecho los propios miembros de Wormed explican que sus gustos personales tampoco se limitan al metal más convencional. Black metal, avant-garde, grindcore, hardcore y electrónica experimental, incluyendo sonidos relacionados con el IDM, forman parte de sus influencias.

Esa amplitud de referencias termina provocando una consecuencia lógica: una música difícil de encasillar.

La banda lo asume como parte de su identidad.

“Esta es la propuesta. A ti te gusta o no, pero esta es la propuesta.”

LA IDENTIDAD ANTES QUE LA ACCESIBILIDAD

Llegados a este punto aparece una cuestión especialmente interesante: ¿hasta qué punto puede una banda permitirse ser poco accesible?

En el caso de Wormed parece que la respuesta se encuentra en la propia identidad.

La banda reconoce que su música puede ser arriesgada, pero considera que esa apuesta ha terminado jugando a su favor. Después de tantos años, Wormed posee una personalidad perfectamente reconocible.

No necesitan convencer a todo el mundo. Sobre todo no necesitan modificar su música para conseguirlo.

Nunca han compuesto un disco pensando en qué podría gustar más al público ni han intentado introducir deliberadamente elementos más accesibles para facilitar su entrada en otros circuitos.

“Nosotros tocamos lo que nos gusta. Entonces, pues si les gusta, bien.”

Y si no, también.

La filosofía es tan sencilla como contundente: hacer lo que les sale de manera natural y aceptar las consecuencias.

“Al final hemos hecho algo que es honesto y es nuestro y ya está.”

En un momento en el que la accesibilidad, la inmediatez y la capacidad de captar rápidamente la atención del oyente parecen haberse convertido en valores cada vez más importantes, Wormed continúa defendiendo exactamente lo contrario: no reducir su propuesta para hacerla más digerible.

“OTRA VEZ NOS HEMOS PASADO”

Existe además un componente casi involuntario en la complejidad de Wormed. La banda explica que en ocasiones comienza a trabajar en un disco con la intención de estructurar algo más las canciones, introducir ritmos algo más directos y evitar retorcer demasiado las composiciones.

El problema es que, durante el proceso, terminan dejándose llevar y el resultado vuelve a ser Wormed.

“Al final, se nos va. Y nos dejamos llevar sin querer.”

El nuevo material también se ha beneficiado de la incorporación de sangre nueva a la formación. Las nuevas aportaciones compositivas no han servido precisamente para simplificar las cosas. Más bien al contrario. Entre risas, la banda reconoce que querían “no retorcerse tanto”, pero las nuevas generaciones han llegado para volver a complicarlo todo.

Y probablemente no podrían estar más satisfechos con el resultado, porque esa evolución no supone abandonar su identidad sino permitir que diferentes sensibilidades se incorporen a ella.

CUANDO LA AUTENTICIDAD SE CONVIERTE EN EL CAMINO

Después de tantos años construyendo un sonido tan particular, intentar convertirse ahora en una banda más mainstream sería prácticamente imposible.

Pero lo más interesante es que ellos mismos consideran que probablemente ni siquiera les saldría.

Su recorrido ha sido demasiado coherente.

Han pasado tantos años haciendo las cosas a su manera que cualquier intento de adoptar una fórmula diferente acabaría chocando con su propia naturaleza.

No se trata únicamente de una decisión comercial o artística. Es algo mucho más profundo: Wormed compone como Wormed porque esa es la música que le sale.

Cuando les planteamos que quizá dentro del underground esa autenticidad incluso puede terminar siendo una ventaja, la conversación apunta precisamente en esa dirección.

Hacer algo más accesible podría facilitar la entrada de nuevos oyentes, pero también podría comenzar a diluir aquello que hace reconocible a la banda.

Y en Wormed parece existir una línea roja muy clara:

la identidad no está en venta.

BRUTAL ASSAULT Y EL VALOR DE LA MEZCLA

La conversación tuvo lugar durante Brutal Assault, un festival especialmente interesante para una banda como Wormed por la variedad de propuestas que reúne.

Aunque su nombre pueda asociarse inmediatamente con el death metal extremo, la banda reconoce que en ocasiones termina compartiendo cartel con formaciones muy específicas de slam o brutal death con las que no siempre existe una conexión musical directa.

Por eso valoran especialmente los festivales eclécticos. No solo porque permiten tocar ante un público más amplio, sino porque generan algo que para una banda como Wormed puede ser especialmente importante:

la posibilidad de ser descubiertos por alguien que no sabía que quería escucharlos.

Alguien puede llegar atraído por otra banda, mirar el cartel, preguntarse quiénes son esos tipos y decidir entrar a verlos.

Y ahí comienza el descubrimiento.

Además la variedad funciona en ambas direcciones. Los propios músicos también pueden encontrarse con artistas y propuestas que quedan fuera de su circuito habitual.

Durante nuestra conversación reconocieron que no esperaban una respuesta tan positiva en el festival.

Sin embargo el público respondió.

Y mucho.

Había espectadores que habían acudido específicamente a ver a Wormed, incluso siendo la primera vez que los veían en directo.

LA PSICOLOGÍA DE SUBIRSE A UN ESCENARIO

También hablamos de algo que pocas veces aparece cuando se habla de música extrema: la dimensión psicológica de tocar delante de diferentes tipos de público.

Un festival gigantesco genera una sensación completamente distinta a la de una sala pequeña.

En Brutal Assault existe la magnitud del evento, la gran cantidad de público y la posibilidad de que buena parte de los asistentes no conozca a la banda.

En un concierto pequeño ocurre exactamente lo contrario.

La gente ha comprado una entrada para verte a ti.

La banda explica que esa intimidad puede hacer que el concierto sea incluso más especial. Recuerdan especialmente un reciente concierto en Madrid ante unas 400 personas, donde incorporaron elementos visuales como láseres para construir una experiencia más controlada y personal.

Son dos formas completamente diferentes de enfrentarse a un escenario.

Y ambas tienen sus propios efectos.

CUANDO EL PÚBLICO TE DEVUELVE LA RESPUESTA

Hay otra cuestión especialmente humana en las palabras de Wormed.

Después de tantos años haciendo una música tan extrema también aparecen momentos de duda.

La pregunta inevitable: ¿qué estoy haciendo con mi vida?, ¿a quién le importa esta música?, ¿esto realmente está llegando a alguien?

Y entonces ocurre un concierto.

Un festival en Alemania. Una respuesta espectacular. Mucha gente. Buenas ventas. Una reacción que confirma que aquello que estás haciendo tiene sentido.

Y después llega otro concierto, con menos público y una respuesta completamente diferente.

El contraste puede ser brutal.

Pero precisamente esos momentos de conexión sirven para recordar por qué siguen haciéndolo.

“Porque haces que estás en tu casa pensando, ¿qué he hecho? ¿Qué hago? ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Esta música le gusta a quién? ¿Esto le va a llegar a algún sitio? Pero al final dices, joder, sí, hay una respuesta.”

Quizá sea una de las declaraciones más reveladoras de toda la entrevista.

Porque detrás de la complejidad, la ciencia ficción, los riffs imposibles y el universo conceptual existe algo mucho más sencillo:

la necesidad de saber que alguien está escuchando.

¿CARL SAGAN O H. P. LOVECRAFT?

Y para cerrar la conversación quisimos jugar precisamente con dos de las figuras que mejor podrían representar las dos caras del universo de Wormed.

Carl Sagan o H. P. Lovecraft.

¿Quién disfrutaría más de su música y de su narrativa conceptual?

La respuesta llegó rápidamente.

Lovecraft.

Y quizá tenga sentido.

Porque en el universo de Wormed conviven la curiosidad científica de Sagan y la fascinación por lo desconocido de Lovecraft. El cosmos entendido como territorio de conocimiento, pero también como lugar de incertidumbre, monstruosidad y posibilidades inimaginables.

“Lovecraft yo creo que le gustaría.”

Una respuesta sencilla para cerrar una conversación que en realidad había girado alrededor de una cuestión mucho más compleja:

¿hasta dónde puede llegar una banda cuando decide no poner límites a su imaginación?

Wormed lleva más de dos décadas explorando esa pregunta.

Y por lo que parece todavía no ha encontrado el límite.

Sigue a Wormed en www.instagram.com/wormedband