Por Nekrokosmos
Marc Gaffney – Voz, guitarra
Doug Sherman – Guitarra
Joseph Grotto – Bajo
Seth Botos – Batería
01. Corinthian Leatherface
02. Midnight Express
03. Killer Khan
04. Corner Lariat
05. Banacek
06. They Did Know Karate
07. Gimme the Lute
08. Corvette Summer
Si extrañas el cachondeo que tenían Red Fang en sus primeros tiempos pero a la vez te flipa el metal alternativo de los 90’s, Gozu sin duda es tu banda. Formados en Boston en 2007 (casi al mismo tiempo que esta web) lo suyo deambula mucho por el desierto de cactus y olor a gasolina más rockanrollero, en un cuarteto que también está muy influenciado por los arreglos herederos 70’s. Mientras que otras bandas de stoner rock eligieron volverse más “profesionales” con el paso del tiempo y tomarse demasiado en serio sus carreras y sus discos, o simplemente reinventar completamente su sonido, Gozu eligieron el camino de la pobreza lo que les ha llevado a pisar el acelerador a fondo y dominar al completo su fórmula sin cambiar demasiado. Si lo miras por el lado bueno al final se han convertido en una de las bandas más fiables y contundentes del stoner rock cañero, como siguen demostrando en este ‘Gozu VI’.
Aquí la cosa va de himnos guitarreros, de una jodida apisonadora de riffs gordísimos, de baterías que son picahielos, y por encima la voz de Marc Gaffney que es tan natural que resulta insultante ¿Ese hombre deberá desayunar Jack Daniels y Nobel? Es este rollo no hay mucha experimentación, no hay intentos progresivos, pero sí hay mucho groove, mucho sonido cálido, y un sludge mucho más accesible que el de sus contemporáneos gracias a unas melodías herederas totalmente del rock alternativo noventero. No por nada en canciones como “Corvette Summer” o “Midnight Express” podrás notar ecos oscuros y armonías envolventes a lo Alice In Chains, mientras hits como “Corinthian Leatherface” suenan a QOTSA e ‘Songs For The Deaf’…las comparaciones son odiosas, pero a ver si así te da por darles una oportunidad.
Sin querer sonar pretenciosos, las guitarras de Doug Sherman y Marc Gaffney dan en el clavo en cuanto a solos y rítmicas, se dejan notar a lo largo de estas 8 canciones sin intentar acapararlo todo, y los arreglos de batería de Seth Botos podrían pasar desapercibidos para muchos aunque le dan toda la base sólida a canciones que de otra manera sonarían algo blandas. Es el trabajo de Joseph Grotto al bajo el que pueda pasar más desapercibido de la cuenta, siempre y cuando tengas la comprensión lectora musical de un niño de 12 años. No quiero decir que son unos magos de sus instrumentos, pero el tiempo y volver una y otra vez a la misma fórmula les ha convertido en expertos de su género. Son unos currantes del stoner más rockanrollero y ahí nadie les gana.
Fuzz, mala leche, crudeza y una facilidad increíble para encontrar melodías molonas es lo que hay en canciones como “Killer Khan” o “Gimme The Lute”, en una cohesión que fluye de manera orgánica porque el grupo no intenta ser quien no es, ni ha hecho un puzzle de ideas de aquí y allá. A una banda que ejecuta tan bien su sonido y su fórmula pocas pegas le podemos poner, pero puede que quien espere algo de dinámica entre disco y disco se vea atrapado en el día de la marmota, teniendo quizás la única escapatoria en un tema más pausado y emocional como “Corner Lariat”. Si te gusta ir a fiestas saludables donde te pones fit mientras escuchas música feliz alejate todo lo que puedas de este álbum.


