[review] Helloween – My God Given Right

Por Gonzalo Moreno

Andi Deris – voz
Sascha Gerstner – guitarra
Michael Weikath – guitarra
Markus Grosskopf – bajo
Dani Löble – batería

01. Heroes
02. Battle’s Won
03. My God-Given Right
04. Stay Crazy
05. Lost In America
06. Russian Roulé
07. The Swing Of A Fallen World
08. Like Everybody Else
09. Creatures In Heaven
10. If God Loves Rock ‘N’ Roll
11. Living On The Edge
12. Claws
13. You, Still Of War

Nuclear Blast

Nada menos que décimo quinto álbum de estudio de los padres del power metal y, como siempre cuando una gran banda, pionera para más señas en este caso, lanza un nuevo trabajo, la legión de detractores es casi tan grande como la de defensores. Desde el “que no inventan nada” hasta directamente los más radicales “Helloween murió tras la marcha de Michael Kiske”, los comentarios negativos sobre los de Hamburgo abundan, y mucho.

Y realmente, es una lástima. Andi Deris no será el mejor cantante del género (de hecho, y esto siempre se ha dicho, el hard rock de Pink Cream 69 es mucho más adecuado para su voz), pero la banda, tras la marcha de Kiske y especialmente a finales del siglo pasado y principios de éste, realizó unos trabajos que pueden mirar perfectamente de tú a tú a los míticos Keepers: hablo de grandes obras, como The time of the oath, Better than raw o el injustamente infravalorado The dark ride, donde daban una vuelta de tuerca a su sonido.

Helloween inventó el power metal a mediados de los ’80 y, diez años después, con el guitarra Roland Grapow y el batería Uli Kusch desarrolló una evolución excelente, dotando al su power metal de un grado de oscuridad y madurez a la vez que de un toque de hard rock que les hizo componer obras tan grandes como las tres antes citadas. ¿Y desde entonces? Pues cuando parecía que la cosa iba de mal en peor con Rabbit don’t come easy y The legacy, Helloween dio un puñetazo en la mesa con el magnífico Gambling with the devil (2007). Desde entonces, dos discos correctos pero algo irregulares, como 7 sinners y Straight out of hell.

¿En esta larga trayectoria, llena de altibajos, donde se sitúa este nuevo My God-given right? Yo creo que es un disco inferior al Gambling pero superior a los dos últimos. Y esto, a estas alturas de la película, es una muy buena noticia para los fans de las calabazas. Nos encontramos con un disco que, si bien no tiene ningún temazo como sí lo podía tener su último trabajo (esos grandes tracks como eran Burning sun o Nabataea) y, por tanto, en este sentido, es un disco donde todos los temas son correctos sin que ninguno sea espectacular: algo así como el 7 sinners, aunque la media es superior a éste.

My God-given right es un disco de fácil escucha y que gana cuantas más veces lo pinchas, y donde Helloween ha apostado por melodías recordables y coreables (lo cual, sea dicho de paso, no es difícil), sin innovar nada y con la voluntad de que el oyente pase un buen rato. A excepción de algún corte, es un trabajo bastante “happy”, fácil de digerir y con un tono general bastante optimista, en la línea del anterior Straight out of hell.

El principio del disco está plagado de temas cortos y efectivosHeroes, track que abre el redondo, sin ser nada espectacular, funciona perfectamente. Le sigue Battle’s won, de los mejores cortes del disco sin duda y en el que se nota muchísimo que está compuesto por Weikath, ya que tanto el principio como algunos riffs y melodías recuerdan bastante al tema Burning sun, antes mencionado. El disco continúa con el tema-título, otro corte efectivo al que le reprocho que la melodía vocal de la estrofa es calcada a la de Power, de su trabajo The time of the oath. Con todo, muy buen tema, del que tenemos un video-clip.
Tras estos tres cortes, la línea optimista continúa con Stay crazy, otro tema efectivo y de estribillo pegadizo, y continúa en el mismo tono con Lost in America, del que ya se había presentado un adelanto. La estructura, melodía e intención de este corte es parecida a la del mítico I want out, cuya fórmula repetirían en, como mínimo una canción por disco, tanto los propios Helloween como Kai Hansen en sus Gamma Ray. Son temas animados, que no son ultra-rápidos, con un punteado como riff principal y un estribillo que engancha…típica fórmula power metalera con un tamiz de metal tradicional.

Tras seis cortes de fácil escucha, que no presentan ninguna obra maestra pero que entretienen y enganchan, el disco da un pequeño giro para adentrarse en terrenos algo más oscuros, propios de discos como Better than raw o Gambling with the devil. Así, tenemos Roussian roulé, que incluye líneas de guitarra de inspiración rusa, y The swing of the fallen world, uno de los mejores cortes del redondo, con unos buenos riffs y un ritmo pesado.

Like everybody else representa un pequeño bajón en el disco…es un tema de Deris que no aporta nada. Por suerte, nos encontramos después con Creatures in heaven. El inicio de este tema, de Weikath, me parece acertadísimo, el track es de los mejores del disco y las melodías vocales son muy buenas…lástima que el estribillo sea demasiado “happy”, porque si no sería un tema que perfectamente podría estar en el top 20 en la discografía de Helloween…y eso es decir mucho de una banda con tantos temazos.

If God loves rock’n’roll y Living on the edge, única canción compuesta por Grosskopf, vuelven a propiciar un bajón en el disco, acentuado por el hecho de que la melodía vocal del primero es calcado a la del tema Final fortune, del Gambling with the devil.

Y cuando el álbum parece que no da más de sí, nos encontramos con otros dos buenos temas, como son Claws, un corte oscuro, típico de Weikath, y You, still of war, de Gerstner, el corte más largo del disco.

En definitiva, un disco más que correcto, que podrá satisfacer a gran parte de los fans de Helloween. Buenos riffs, melodías pegadizas, una buena actuación de Andi Deris (no sabemos si muy o poco autotuneado) y un trabajo notable que, sin tener ningún temazo de quitar el hipo, sí goza de muchos buenos momentos. Como partes negativas, pues bastantes: los autoplagios, que son demasiado descarados, el sonido de la batería (en la línea de los últimos trabajos de la banda con el productor Charlie Bauerfeind), que suena demasiado saturada y artificial y el elevado número de temas…sin el relleno, dejando un disco con solo 10 tracks, hubiera subido algunas décimas.

My God-given right no aporta nada nuevo a la discografía de Helloween. Con su fundacional Walls of Jericho dieron el pistoletazo de salida de un género, el power metal, que tendría su máximo apogeo en Europa una década después. Con el cambio de siglo y de formación, supieron coger ese mismo estilo y madurarlo. Ahora, tras tres discos correctos, parece que juegan sobre seguro.

Personalmente, me gustaría que volvieran a arriesgarse, como hicieron con Better than raw, y volvieran a dar a su música esa vuelta de tuerca que solo ellos saben hacer. Detalles como el inicio de Creatures in heaven, original, descolocante, pegadizo, me hacen pensar que los de Hamburgo son capaces de hacerlo. No olvidemos que ellos inventaron un género. Sabemos que saben copiarlo hasta la saciedad y sacar discos correctos. Pero también sabemos que saben darle una evolución bien entendida, porque lo han hecho anteriormente.

¿Cuál de los dos caminos seguirán a partir de ahora? Como profesionales a los que les va el pan, supongo que seguirán sobre seguro y sacarán más discos como este My God-given right, discos notables y efectivos. Pero como músicos de calidad y, supuestamente, ambición e inquietudes, seguro que también pueden hacer algún tipo de segunda parte de The dark ride o Better than raw y seguir aumentando su leyenda con más obras maestras.