[review] Toundra – Siete, cambiar sin dejar de ser uno mismo

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Por Nekrokosmos

Alberto Tocados – Bajo
Álex Pérez Cañada – Batería
David López «Macón» – Guitarra
Jorge García – Guitarra

01. Rapier
02. Eina
03. Wispar
04. Costa Roja
05. 30960
06. Sizigia
07. Uniforme

El post rock alcanzó su punto más álgido de popularidad hace ya más de una década, con Toundra a la cabeza en nuestro país. No siempre un género que no es precisamente de masas llena grandes recintos ni mantiene el interés disco tras disco, pero sobre todo crea escuela para que luego decenas de jóvenes seguidores intenten replicar ese sonido. La cosa es que cuando juegas a este juego durante tanto tiempo siempre existe el riesgo de que tus seguidores sepan por donde van los tiros antes de que termine el primer tema de un nuevo álbum. Cuando estableces una fórmula y la trabajas constantemente, empiezas a necesitar algo más que oficio para seguir sorprendiendo al público. Creo que Toundra fueron bastante conscientes de ello y el resultado es ‘Siete’.

A grandes rasgos el post rock son guitarras que se entrelazan, tensión que va cresciendo, delays, ritmos que van empujando de a poco y un estallido final que resulta inevitable, sobre todo cuando tu música es instrumental. En este nuevo álbum los madrileños han querido mover algunas piezas y cambiar su propio juego. Por ejemplo la incorporación de Jorge García de Adrift le da mayor protagonismo a los sintetizadores, formando un sonido que a pesar de ser reconocible tiene un tono diferente. Tampoco te vas a encontrar nada radicalmente diferente a lo que ya hicieron en ‘I’, ‘II’, o incluso ‘Hex’, pero es palpable la voluntad de salir de la zona de confort sin tener que derrumbar todo el edificio.

Varios elementos aquí aportan color y ensanchan el campo de juego, pero no siempre cambian las reglas. Frente a la continuidad que podía sugerir otro ‘Hex’, aquí percibimos a una banda que ha tenido que replantearse su funcionamiento y ha aprovechado la situación para probar otras cosas. Juega a su favor que Toundra no parecen empeñados en demostrar que cada disco debe ser el más grande, el más oscuro o el más ambicioso de su carrera. Tiene que ser digno de formar parte de un gran catálogo, y éste lo es.

Creo que el disco funciona especialmente bien en temas como «30960» o «Sizigia», cuando recuperan la contundencia de antaño,  y a veces esa velocidad les sienta de maravilla, sirviendo de contraposición a la faceta más emocional de temas como «Wispar». Tampoco creo que haya que convertir cada movimiento de una banda veterana en una revolución, y aunque hemos hablado antes de aspectos como los sintetizadores, es cierto que amplian el paisaje pero no necesariamente te llevan a lugares nuevos ya que pueden llegar a parecer otra capa de guitarra más ¿Es esto malo? No, este séptimo trabajo se presuponía de transición, ya esperábamos algo contenido o con dinámicas familiares, pero esperanzador. Es gratificante ver como Toundra siguen probando cosas con los mismos elementos y sin renegar de quienes son.

No tiene la frescura que tuvo ‘III’ ni el atrevimiento / ambición de otros momentos de su carrera, pero sin sorprender tanto, tampoco suena a una banda que está tocando por cumplir. Ojo, que parece fácil, pero seguir adelante sin fingir que empiezas de cero tiene todo su mérito.

El veredicto: 3.0 out of 5.0 stars