[entrevista] Lépoka: «No por ser más largo es mejor, y no por ser folk tienes que hablar de fantasía»

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Lèpoka lleva años demostrando que el folk puede ser mucho más que violines, tabernas y mundos fantásticos. Con ‘Rebelión Animal’ la banda castellonense continúa una evolución que la acerca al punk, al rock y a unas letras cada vez más conectadas con la realidad. Un disco con Orwell como telón de fondo, una revisión de «Gallo Rojo» junto a Kutxi Romero y la misma obsesión de siempre por convertir el directo en una fiesta. Hablamos con Dani, vocalista y líder del grupo, sobre cambiar sin perder la identidad, recuperar la memoria histórica y conseguir que Lèpoka deje de encajar únicamente en los festivales donde se supone que debería estar. Por Jorge Fretes.

Lépoka lleva más de quince años demostrando que el folk puede dar mucho más de sí que las historias de fantasía y los mundos imaginarios. La banda mantiene sus violines, flautas y demás instrumentos tradicionales, pero cada vez apuesta más por unas letras conectadas con la realidad y un sonido que bebe del punk y el rock. Con su nuevo y recién publicado álbum ‘Rebelión Animal’ esa evolución termina de tomar forma.

«Queríamos contar más, ser más actuales, hablar de los problemas que tiene la gente»

No se trata de un cambio calculado para llegar a otro público ni de una estrategia para escapar de la etiqueta del folk metal. Es sencillamente una cuestión de inquietudes personales y musicales. El camino ya había empezado con ‘El baile de los caídos’ y ‘Dios está borracho’, pero el nuevo álbum profundiza en esa dirección. Lepoka no reniega de sus raíces sino que entiende que los instrumentos tradicionales pueden convivir perfectamente con otros estilos. Al fin y al cabo un violín no obliga a hablar de dragones ni a componer siempre de la misma manera.

«Si lo que hubiese querido es hacer un fanservice en toda regla, habríamos tirado para hacer el típico disco hablando del Señor de los Anillos»

La banda ha preferido seguir su propio camino, con la ayuda de Tato Latorre en la producción y la tranquilidad de saber que está haciendo la música que realmente le apetece. El título de ‘Rebelión Animal’ remite directamente a Rebelión en la granja de George Orwell, una novela que invita a reflexionar sobre el poder y la facilidad con la que quienes llegan a ejercerlo pueden terminar corrompiéndose.

«Te deja pensando, te deja reflexionando acerca de si realmente cualquier persona que toque poder es corrompible»

Esa idea funciona como hilo conductor de un disco conceptual, aunque no todas las canciones narran episodios concretos de la novela. La intención ha sido construir un universo propio en el que ambas obras se relacionen y se complementen. Uno de los temas que mejor representa esa voluntad de mirar más allá de la música es «Gallo Rojo», una canción ligada a la memoria histórica y a la tradición republicana que Lèpoka ha recuperado junto al vocalista de Marea Kutxi Romero.

Enfrentarse a una pieza con semejante carga histórica requería cuidado. Dani recuerda especialmente la grabación del videoclip, en la que ambos cantaban frente a frente, mirándose a los ojos.

«A mí se me ponían los pelos de punta»

Más que miedo a la reacción del público lo que sintieron fue respeto por la historia que había detrás de la letra y por la responsabilidad de interpretarla con autenticidad. Para el vocalista recuperar esta canción tiene sentido en el contexto actual. Considera que algunos derechos y avances sociales que parecían consolidados vuelven a estar en cuestión, y señala especialmente la situación de las personas migrantes y del colectivo LGTBI.

«Nunca hay que dar las cosas por hechas. Por eso Gallo Rojo no es solo una mirada al pasado sino que también busca provocar preguntas sobre quién escribe la historia, quién representa a cada bando y qué ocurre cuando dejamos de prestar atención a las libertades conquistadas»

Que una canción así llegue a oyentes jóvenes que desconocen su contexto es parte de su atractivo. A veces basta con que alguien se acerque por la melodía para que termine investigando la historia que hay detrás. La colaboración de Kutxi Romero en «Gallo Rojo» encaja especialmente bien con la importancia de la letra. Dani tenía claro que si existía la posibilidad de contar con él, aquella era la canción adecuada. Admira su manera de escribir y considera que su voz encaja de forma natural en el tema.

Lejos de temer que el cantante de Marea acaparase demasiado protagonismo, en Lèpoka están encantados con que su presencia acerque la canción a más gente. Si algunos oyentes llegan a pensar que están escuchando un tema de Marea tampoco les preocupa demasiado: lo importante es que descubran la canción y el mensaje que contiene.

El disco cuenta también con Celtas Cortos en «Color café», sumándose a una lista de colaboraciones en la historia de la banda que incluye nombres como Pulpul de Ska-P o José Andrea de Mägo de Oz. ¿Cómo consigue una banda reunir a tantos artistas a los que admira? Dani no tiene una fórmula mágica.

«Le echamos bastante cara, yo creo, y de repente, pues suena la flauta»

Detrás de esa suerte también hay una propuesta que convence y, en muchos casos, amistades que nacen durante el proceso. Según cuenta, la experiencia ha sido positiva en todos los casos, tanto en lo musical como en lo personal. En ‘Rebelión Animal’ Lèpoka se ha permitido desarrollar algo más las composiciones y dar mayor espacio a la instrumentación. El álbum incluye doce canciones y una de ellas alcanza los diez minutos, pero Dani quiere evitar que eso lleve a pensar que el grupo ha abandonado su faceta más directa.

La idea sigue siendo hacer folk punk rock con energía, mensajes potentes y canciones que funcionen sobre un escenario. La diferencia es que esta vez se han dejado llevar un poco más cuando una composición lo pedía, sin alargar por alargar.

«No por ser más largo es mejor»

La duración tiene que estar justificada y cada parte debe tener sentido dentro de la canción. Quienes prefieran los temas más inmediatos seguirán encontrando material para saltar, mientras que los seguidores más nostálgicos tendrán también su dosis de desarrollos instrumentales.

Esta manera de entender la música enlaza con una cuestión que Dani considera importante aclarar: qué significa realmente hacer folk. Para él, el género consiste en utilizar elementos tradicionales de la música popular de un lugar. En el caso de Lepoka aparecen influencias gallegas, irlandesas y escocesas, con instrumentos como mandolinas, violines, acordeones, whistles y gaitas.

Lo que se haga después con ellos es otra historia. Se puede hacer folk metal, folk rock, folk pop o incluso folk electrónico. El problema aparece cuando se confunde el folk con una única manera de componer, normalmente asociada a las bandas de metal que recurren a la fantasía y a las estructuras épicas.

Lèpoka ha encontrado su propio camino dentro de ese universo, sin necesidad de renunciar a los elementos que la hacen reconocible, pero si algo caracteriza a Lèpoka es su capacidad para convertir los conciertos en una fiesta. Eso sí, conseguir que todo funcione sobre el escenario también implica saber reconocer las propias limitaciones. Dani recuerda que en los primeros años la banda buscaba un sonido muy heavy y unas voces agudas que no siempre encajaban con sus posibilidades. Con el tiempo cada miembro ha ido encontrando sus fortalezas y el grupo ha adaptado el repertorio a su identidad actual.

«Pandemonium» por ejemplo sigue siendo una canción exigente, pero han cambiado su tonalidad para que Dani pueda cantarla con mayor comodidad. También han suavizado algunas partes técnicas de guitarra y batería para que los temas encajen mejor en su sonido actual, más festivo. La experiencia les ha enseñado que no tiene sentido grabar canciones imposibles de reproducir después en directo. Desde ‘Dios está borracho’ trabajan las composiciones en el local antes de llevarlas al estudio. Si un tema no funciona cuando lo tocan juntos, no lo graban.

«Al principio te quieres flipar muchísimo y quieres hacer cosas en estudio que luego en la vida vas a poder hacer en directo»

Ahora tienen claro que una grabación debe reflejar lo que la banda puede ofrecer encima del escenario. Así pueden centrarse en tocar, disfrutar y conectar con el público en lugar de depender de recursos que después no pueden reproducir. Después de tantos años de carrera, la banda ha pasado por numerosos escenarios y festivales, y el Leyendas del Rock sigue siendo uno de esos lugares en los que se siente como en casa. Sin embargo su evolución musical también les ha llevado a mirar hacia otros circuitos, donde todavía intentan hacerse un hueco.

Dani reconoce que algunos promotores siguen asociando a Lèpoka exclusivamente con el público heavy y les cuesta imaginarla en festivales de perfil más punk o rockero. La experiencia en citas como Viña Rock o Pirata Beach ha ayudado a demostrar que su propuesta encaja perfectamente en esos ambientes, y es que al final son conciertos para disfrutar y pasarlo bien.

Entre los festivales que le gustaría conquistar menciona el Revenidas en Galicia, el Juergas en Almería, y Alterna en El Bonillo. Son citas que tanto él como sus compañeros conocen también como público y en las que les encantaría poder tocar. La esperanza es que ‘Rebelión Animal’ ayude a abrir esas puertas. No porque Lepoka quiera renegar de su pasado, sino porque siente que su música puede llegar a públicos diferentes sin perder su esencia.

La rebelión de la banda no consiste en dejar de ser folk ni en convertirse en otra cosa por obligación. Consiste en poder mezclar estilos, escribir sobre aquello que les importa y demostrar que las etiquetas no deberían decidir dónde puede tocar una banda ni qué historias puede contar. Con ‘Rebelión Animal’ Lèpoka sigue buscando ese equilibrio entre la fiesta y la reflexión.