Por Nekrokosmos
Jeffrey Moreira – Voz
Ryan Primack – Guitarra
Derek Miller – Guitarra
Alan Landsman – Bajo
Christopher Hornbrook – Batería
01. 12/23/93
02. A Wish for Wings That Work
03. Artist’s Rendering of Me
04. Slice Paper Wrists
05. Nerdy
06. To Mandate Heaven
07. Not Within Arms Length
08. Mid Air Love Message
09. My Mirror No Longer Reflects
‘The Opposite Of December’ de Poison The Well es una bomba emocional que cuando estalló en 1999 cambió para siempre la forma de entender el metalcore, justo antes de que todos escuchasemos hablar del género. No fue el primer disco pero sí fue el que dejó claro que este estilo podía ser brutal, técnico, pero mantener a la vez ese toque desesperado y profundamente emocional. Para entenderlo completamente tenemos que situarnos en una época donde el hardcore y el metal todavía no eran uno solo, y Poison The Well encontraron el punto exacto donde podían convivir breakdowns, rabia, paisajes melódicos y un dolor que parecía real. Una puñalada al pecho en versión poesía.
Gran parte de la culpa de que este disco sea tan visceral la tiene Jeffrey Moreira, un vocalista que aquí juega con dos armas letales como son el grito desgarrado y una voz limpia rota casi al borde del colapso. No canta para quedar bien, canta como si la vida le fuse ne ello, y cada frase suena rabia contenida, a desahogo, o a simple confusión en un momento clave de la vida…creeme que eso para 1999 era algo revolucionario en el hardcore. Los guitarras Ryan Primack y Derek Miller construyen aquí un muro de sonido que combina pesadez, armonías tristes y cambios de ritmo que te sacuden sin avisar. Lo que luego escucharíamos en bandas como Underoath, Norma Jean, Killswitch Engage o The Devil Wears Prada nació de estas fórmulas, pero aquí suena sucio, real, sin maquillaje de estudio, donde cada golpe o silencio tiene su intención.
Mientras tanto el bajo de Alan Landsman y la batería de Christopher Hornbrook empujan, rompen y arrastran unos sonidos nerviosos, agresivos, caóticos por momentos, reforzando ese sentimiento de que puede estallar una pelea en cualquier momento. Temas como “Nerdy”, “Slice Paper Wrists” o “A Wish For Wings That Work” se convirtieron en himnos sin ser amables, pero a la vez reflejando esa vulnerabilidad devastadora. Simplmente no hay relleno, solo furia desatada y angustia. Antes de que el término se explotara y suavizara hasta la saciedad estuvieron ellos con un enfoque mucho más natural. Este debut los puso en el mapa y luego vendrían más evoluciones, más experimentación, pero este golpe directo al estómago enseño que se podía llorar de rabia hasta reconstruirse de nuevo sin perder la dignidad. Puro dolor convertido en música.


