[crónica] The Teskey Brothers + Hussy Hicks en Madrid – La Riviera, 19/07/2024

Texto: Mariano Bacigaluppi

Aunque llevo asistiendo más de tres décadas a conciertos siempre, o la mayoría de las veces, ha sido a shows de bandas de Rock, Heavy Metal (y sus infinitos derivados). Siempre he degustado de otros estilos en la soledad de mis cascos o altavoces, principalmente del Folk, el Country y el Blues, hasta hace muy pocos años no me había planteado en asistir a conciertos de esas corrientes musicales y recientemente tengo que reconocer que cada día llaman más a mi puerta ese tipo de conciertos, con otro público, otro ambiente, otra atmósfera y, en definitiva, otros sentimientos auditivos y sentimentales.

El concierto de anoche, ciento por ciento proveniente del continente oceánico, fue realmente grandioso y durante tres horas se convirtió en un espacio para la ensoñación, fuera de toda realidad, y que nos hicieron viajar a las raíces de la música moderna y nos hizo olvidar, sobre todo, de la temperatura africana que nos azotaba y que convertía el asfalto madrileño en auténtico magma. Los primeros en salir a escena, a poquísimos minutos de que el reloj marcara las 20:00hs, fueron Hussy Hicks. Proviniendo de New South Wales (área cercana a Sydney) y fueron un auténtico torbellino Folk-Blues-Country y cierta actitud rockera que enganchaba al, lamentablemente, público que estaba presente en la sala.

Eso es algo que nunca lograré entender… La gente, en su mayoría, va a ver al artista principal y le da exactamente igual que haya o no teloneros. Te pierdes el conocer una nueva banda, de disfrutar de música en riguroso directo, pagas la entrada por el evento al completo… ¿Por qué? De verdad, la diferencia de público siempre es literalmente abismal ya que del certificado Sold Out de anoche, más de dos mil personas, quizás no fuéramos ni quinientas al comienzo y con la primera banda tocando.

Me parece una verdadera pena… Es música, buena, en directo y a juzgar por el murmullo infinito durante toda la velada, cosa que se está haciendo cada vez más notoria a los conciertos en lo que asisto me pregunto… ¿Cuánta gente realmente va por disfrutar de la música y cuánta va, solamente, por ser un evento social en dónde uno tomarse una cerveza y estar de charla con los colegas? Todo es respetable, sin duda alguna, pero es llamativo como en dos de los últimos conciertos a los que asistí, Rival Sons y anoche, ciertas personas le echaran en cara a otras el continuo hablar, a gritos obviamente, y que por ello no le permitía escuchar y disfrutar de lo que habían venido a presenciar…. ¡La música! En fin… Sabréis disculpar este preámbulo protestón, y lleno de lamentaciones, pero sinceramente cada día se me hace más notorio y no creo que sea simplemente coincidencia.

Las capitaneadas por Leesa Gentz a las voces y Julz Parker a las guitarras dieron algunas pinceladas de su discografía en los más de tres lustros de vida que la banda tiene. La preciosa e intimista “Sundial” fue una de las que sonó y, sin duda alguna, Leesa Gentz es auténtica crack y una vocalista suprema con una paleta de colores vocal realmente infinita y, en ciertos momentos, nos recordaba a Stevie Nicks y eso, evidentemente, es espléndido. La genial “Hypothetic Needles” fue otra de las que sonó, cómo así también la blusera por naturaleza “Light A Candle” con una grandísima recepción entre los presentes, aunque, sin duda alguna, su canción de la noche fue la tremendísima “Same Boat”. Rápida y furiosa y un recuerdo, innato, a la grandísima Pat Benatar, además contando con un solo guitarrero por parte de Julz Parker realmente sobresaliente. La banda dispuso de media hora y la aprovechó al máximo. Era su primera visita a tierras españolas y, sinceramente, espero que no sea la última.

Cuando el reloj marcaba las veintiuna horas, con puntualidad australiana, The Teskey Brothers se adueñaron del escenario y así sería durante las dos próximas horas. ¿Cómo definir a esta banda? Probablemente como una perfecta mélange entre el Blues, el Folk, algo de Rock y, claramente, el Soul como ingrediente principal y nexo entre todos los demás. A los hermanos Sam y Josh Teskey los une el talento y, claramente, el haber encontrado la fórmula alquímica de poder traducir sentimientos a través de la música porque, francamente, eso es lo que realmente hacen.

Con tan sólo tres discos de estudio en su haber, ‘Half MIle Harvest’, ‘Run Home Slow’, y, editado el año pasado, el genial ‘The Winding Way’ dieron un auténtico paseo a través de su discografía la mayoría de sus canciones fueron disfrutadas al máximo por el público en la rebalsada La Riviera que había colgado el mítico cartel anunciando Sold Out. “Man Of The Universe” rescatada del disco ‘Run Home Slow’ fue magnífica su interpretación, como así también la preciosa ”Crying Shame” en dónde el recuerdo de grandísimo Otis Redding o del enorme Wilson Pickett sobrevolaron de sobremanera la noche madrileña.

Siguiendo por el mismo ‘Half MIle Harvest’ la interpretación de “I Get Up” fue realmente sensacional dónde Josh Teskey dejó de lado, por unos instantes, su tarea de guitarrista rítmico para centrarse, exclusivamente, en cantar y acercándose, y formando una común unión, con el público. Además de los antes nombrados hermanos Teskey, la banda era un septeto, ya que estaban acompañados por un bajista, teclista, baterista y un dueto femenino de vientos, trompeta y saxofón, que con una enorme presencia se hicieron presentes, y necesarias, para que todo fuera una auténtica fiesta.

Para “Carry Me Home” vimos en el escenario tan solo a los hermanos y al bajista, provistos de guitarras acústicas, y bien arropados por el teclista. El resto de la banda volverían para interpretar “Blind Without You” y regalar, de esa manera, uno de los puntos álgidos de la noche en dónde el público disfrutó al máximo de la sólida interpretación del septeto. Mismo caso para la blusera “What Will Be” y la majestuosa “Paint My Heart”, con grandísimas pinceladas floydeanas y beatlescas, que sonó realmente bien y encumbró, absolutamente, a la banda.

La gran mayoría de las canciones ejecutadas provenían de su gran larga duración ‘Run Home Slow’ y, evidentemente, no podían dejar de interpretar esa magia innata llamada “Hold Me” en dónde, sin duda alguna, se convirtió en el gran momento de la noche… Ese que te gustaría guardar en tu retina, en tu memoria y atesorarla por tiempo indeterminado. El público batió sus palmas hasta no poder más, también se dejó su garganta, y al unísono colaboró en que ese encantamiento fuera inagotable y perenne. Una experiencia magnífica para un viernes por la noche, donde la buena música, los sentimientos y el carisma se unieron, regalando sonrisas, bailes interminables y numerosos agradecimientos por lo felizmente vivido.