Texto: Mariano Bacigaluppi Beguiristain
Fotos: Aritz Sola
Cómo fan acérrimo de ManOwaR no sólo pude disfrutar de su concierto, el cuál me ha parecido el mejor que le he visto a la banda en los últimos catorce años sino, también, me deleité viendo disfrutar a las diez mil personas presentes con un show con auténticos hits, cañonazos y a una banda completamente compacta, compenetrada y gozándolo arriba del escenario…. ALL HAIL… ManOwaR!
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Me alegra, sinceramente, que se apueste por la creación festivales y más si son de un solo día ya que los disfruto más, en localizaciones quizás no tan típicas. Hace un par de años nació el LION ROCK FEST, con una orientación más hacia el Hard Rock y Pamplona nos cobijó con este nuevo KINGDOM OF ROCK, que ya simplemente con la incorporación de los Reyes del Metal, como cabezas de cartel, era un atrayente mayoritario tras un largo tiempo de ausencia de éstos en los escenarios españoles.
Curiosamente comenzaré la crónica pidiendo disculpas a la banda que abrió el festival, el power metal trio local Electrikeel. La climatología, el aparcar en las inmediaciones del recinto y un pequeño problema con mi entrada (no lograban leer correctamente el código de barras) hizo que entrara al grandioso Navarra Arena justo cuando terminaban su presentación y se despedían del público. Lo poco que pude escuchar de ellos, mientras accedía, parecían enormemente contundentes y creo que fue una grandísima opción haberles dado la oportunidad de calentar el ambiente de los sedientos amantes del Heavy Metal provenientes de distintos puntos de la península e, inclusive, de otras localizaciones europeas.
Puntualmente a las 19.15hs la banda alemana Freedom Call, con su divertido Happy Metal, se adueñaron del escenario y así lo harían durante los siguientes sesenta minutos. El puntapié inicial lo dieron con la coreable “Hammer Of The Gods” qué, inmediatamente, hizo encender y enardecer al público presente. Chris Bay siempre, y como es costumbre, con su sonrisa tatuada y dispuesto a divertirse y hacer divertir al público y bien arropado por el guitarrista Lars Rettkowitz, el bajista Francesco Ferraro y el joven batería Dario Trennert que suele acompañar a la banda en sus compromisos en directo. Prosiguieron su andadura con la pegadiza “Tears Of Babylon” y, seguidamente, con “Supernova” rescatada directamente de su última entrega discográfica ‘Silver Romance’ editado el año pasado.
Convengamos que hicieron un gran repaso de su discografía y con “Union Of The Strong” hicieron que la gente diera enormes saltos, llenos de felicidad logrando que la felicidad sea ilimitada. A posteriori, y con una nueva vuelta a su último disco, interpretaron “Out Of Space” y con “Mr. Evil” pudimos ver al bueno de Chris Bay disfrazado del personaje al cual hacía alusión la canción. De aquel, ya lejano, ‘Crystal Empire’ de 2001 echaron mano de la velocísima y buenísima “Freedom Call” que siempre es una apuesta segura en directo y con sonrisas a raudales. El Happy Metal prosiguió con “Power And Glory” y con aquella lejana “Warriors” que apareciera en su ‘Eternity’ de 2002. El final se acercaría y, por lo tanto, era momento de sacar las infaltables de su setlist… En primer término arremetieron con la contundente “Metal Is For Everyone” y la despedida, cómo suele ser costumbre, vino de la mano de ese himno llamado “Land Of Light” que no sólo es mi canción favorita de la banda, sino que es inevitable que de regale felicidad y, al menos en mi caso, me transporte mentalmente a principios de los 2000, cuando la banda tocaba varias veces al año y en todas las giras que pasaban por España como teloneros de distintas bandas. Freedom Call pueden gustarte más o menos, pero es una banda que nunca defrauda y qué, al menos para mí, son ideales para un festival por su ilimitada energía y felicidad transmitida.
Tras media hora, aproximadamente, con el respectivo cambio de escenario la alemana Doro pisó el escenario y durante más de una hora, interpretó los clásicos de su banda madre, Warlock, canciones de su faceta solista y alguna que otra sorpresa. De hecho, el inicio del concierto vino de la mano de “I Rule The Ruins” directamente recuperado del mítico ‘Triumph And Agony’. Lo siguiente que interpretaron fue “Earthshaker Rock” para, a posteriori, darle entrada a la primera de las canciones de su etapa solista que fue “Time For Justice” la cual podremos encontrar en su último larga duración ‘Conqueress – Forever Strong And Proud’. Seguidamente arremetería con “Raise Yout Fist In The Air” e inmediatamente volvería a Warlock, para regocijo y contento de todos los presentes. Primero de la mano de la legendaria, y multidiomática, balada “Für Immer” en dónde se vio realmente entregado al público y disfrutando cada segundo de la canción. La cañera “Hellbound” sería la elegida para continuar y dar paso, por última vez, a la carrera solista de la reina del Metal Dorothee Pesch.
La nacida en Düsseldorf, en primer término, interpretó “Children Of The Dawn” y, seguidamente, “Revenge” para ya encarar el final con un cuarteto netamente metálico. La primera de ellas fue, nada más y nada menos, qué la hímnica “Breaking The Law” convirtiéndose, cómo no, en una de la más vitoreadas de la noche, en lógica pelea por el trono, con el otro himno “All We Are” en dónde, literalmente, el Navarra Arena vibró y explotó. Tras un breve amague de retirada, la banda volvió para interpretar dos canciones más de Warlock. “Metal Racer”, en primer término, y ya para, finalmente, acabar “True As Steel”, dónde Doro demostró, una vez más, porque es la Reina del Metal y porque tras más de cuatro décadas de carrera sigue al pie del cañón y sus huestes de fanáticos la idolatran y adoran.
El plato fuerte estaba por llegar y aunque el anuncio oficial era que ManOwaR tocarían a las 22:45hs y al retrasarse quince minutos, y con el anuncio en el telón que cubría el escenario que no estarían permitidas las fotos, los vídeos y hasta el crowdsurfing, el público presente comenzó a impacientarse y, cómo no, sugerir que la banda no tocaría sacando a colación lo acontecido en el Hellfest de 2019 y en el Barcelona Rockfest de 2022 pero, por suerte, y para tapar bocas, una vez más, a las 23:00hs la oscuridad reinó en el Navarra Arena y tras la mítica intro de la banda y su mítica locución finalizada con el legendario ALL HAIL… ManOwaR! prendió, literalmente, fuego el escenario.
Su concierto estuvo claramente marcado, o separado, por tres claros bloques. En el primero de ellos tiraron de sus grandes éxitos, comenzando con la homónima “Manowar” y seguida, sin respiro alguno, por la mítica “Kings Of Metal”. En este punto, y a sólo diez minutos de haber comenzado su presentación, pude comprobar que íbamos a presenciar algo realmente memorable. Primeramente por el estado de voz de Eric Adams. Aún me cuesta creer que en las puertas de cumplir setenta y tres años, conserve y de manera prácticamente indeleble su estado vocal intacto y sus desgarradores alaridos llenos de poder y de destrucción (auditiva). El segundo punto fue ver a Michael Angelo Batio a las seis cuerdas. No puedo negarlo ya que cuando se integró a la banda, lo primero que pensé es que no sé cómo resultaría, primeramente por una posible batalla de egos principalmente con el líder de la banda, Joey DeMaio, y quizás, también, por el estilo explosivo y llamativo que posee, pero el tiempo, por suerte, me ha demostrado lo equivocado que estaba. Vi al guitarrista chicano súper compenetrado, comprometido y con un buen rollo increíble arriba del escenario, y verlo canturrear y sonreír, durante la tercera de las canciones, “Fighting The World” fue realmente un momento grandioso y, porque no, precioso.
Con “Brothers Of Metal Pt. 1”, que fuera la única interpretada de mi adorado ‘The Triumph Of Steel’ acabaría el primero de los bloques antes mencionado, dando paso, a la recreación y recuerdo de dos de los mitiquísimos discos que la banda posee en su discografía ‘Hail To England’ y ‘Sign Of The Hammer’ y con las canciones interpretadas de este último mi emoción llegó hasta la exósfera. “Army Of The Immortals” fue la primera en llegar y ya mi espíritu adolescente floreció y de manera inmediata llevándome de viaje cerebral a mis doce o trece años en dónde, casi en exclusividad, escuchaba la discografía de ManOwaR día y noche ya sea en la cadena de mi habitación, a todo volumen, o en el Walkman y luego, evolucionado, a un Discman. “Blood of My Enemies” y “Kill With Power” no solo sonaron atronadoras, sino que fueron el perfecto ejemplo de lo que es la epicidad en la música de ManOwaR y en general. Con “Black Arrows” Joey DeMaio tuvo su momento estrella y, a partir de ese momento, comenzó mi momento favorito del concierto. Hacía muchísimo tiempo que no escuchaba en directo ese temazo descomunal que es “Mountains” siempre uno de mis favoritos de la banda y, personalmente, creo que una de las mejores interpretaciones del dios Eric Adams en toda su carrera. Igualmente me pasó con “All Men Play on 10” qué, al menos personalmente, creo que era la primera vez que la escuchaba en directo y tras haber acudido a una docena de conciertos de la banda en los últimos treinta años. La homónima “Sign Of The Hammer” fue realmente atronadora y tras la delicada “Bridge of Death” con una nueva majestuosa muestra vocal por parte del vocalista neoyorquino llegó “Thor (The Powerhead)” y sencillamente el Navarra Arena ardió en llamas y es justo nombrar el trabajo de Dave Chedrick tras los parches. Me pareció una grandiosa mezcla entra la contundencia del, tristemente fallecido, Scott Columbus y la destreza y velocidad de Kenny Earl -Rhino- Edwards por lo tanto, y pese a ser el menos conocido de la formación actual, es una grandísima elección para sentarse detrás de los míticos Drums Of Doom.
El segundo de los bloques de la noche terminaría y tras un súbito descanso, volverían a interpretar sus grandes éxitos y le llegaría el turno a la épica “Sons of Odin” vitoreada y coreada como pocas y para dejar paso a un triunvirato realmente furioso y demoledor dónde Dave Chedrick realmente le sacó chispas a su kit de batería. La primera fue “House Of Death”, con unos Dieeeeeeeeee realmente desgarradores por parte de Eric Adams. Continuarían con “King Of Kings”, una de mis canciones Power de la banda favoritas, y por último con una brutal y asesina interpretación de “Fight Until We Die” dónde, una vez más, la poderosa y aguerrida voz de Eric Adams fue realmente estentórea.
Fin del tercero de los bloques y tras un mero y rápido trámite de ausencia en el escenario, Joey DeMaio volvió en solitario al escenario para su típico discurso que comenzó en euskera, para pasarse luego al español y dar caña, literalmente y con insultos, a la organización del Barcelona Rockfest, por su cancelada presentación un trienio atrás, para luego invitar a los organizadores del Festival, brindar con ellos con Patxarán, y hacer hincapié en el fanatismo del organizador principal del festival y cómo en 1996, y en la gira del disco ‘Louder Than Hell’ le había firmado una cazadora de cuero qué, orgullosamente, el organizador vestía arriba del escenario. Tras esos diez minutos de hiato el propio Joey DeMaio anunció que la música volvería y, evidentemente, fue de la mejor y mítica manera.
“Warriors Of The World United” fue realmente espectacular para poder comprobar como diez mil desgastadas, pero aún poderosas, gargantas cantaban al unísono su estribillo y el coro de la canción. Si alguna vez me preguntaran sobre ManOwaR y sobre la hermandad del Metal, y la manera de ejemplificarlo, muy probablemente correría a Youtube y buscaría este vídeo. La siguiente en sonar fue la hímnica y poderosa “Hail And Kill” en la que omitieron su introducción y, evidentemente, no es algo que me haya gustado en demasía y creo, o imagino, que a muchos fanáticos también les haya pasado lo mismo. Salvando eso, la interpretación fue realmente alucinante y la despedida, cómo suele ser costumbre, fue con la grandiosa “Black Wind, Fire And Steel” y con Eric Adams sosteniendo el bajo y la guitarra y Joey DeMaio como Michael Angelo Batio soleando en sus respectivos instrumentos.
Ya para finalizar, deciros que fue un grandísimo show que inclusive el propio Eric Adams mencionó en la despedida que había sido su mejor concierto de esta parte de la gira y, cómo comencé diciendo, desde abril de 2011 en aquel brutal concierto que ManOwaR se marcó en La Riviera en dónde tocaron más de dos horas y media, y prácticamente sin parar un solo segundo, que no veía un concierto tan bueno, compacto y atronador de la banda. Entre medias, había visto a la banda en el festival portugués Laurus Nobilis, en julio de 2022, coincidiendo con la despedida del anterior guitarrista de la banda, el brasileño EV Martel, que si bien no fue un mal concierto, todo lo contrario, fue algo menor en duración y al anterior guitarrista se le veía algo apático o apagado. Creo que ManOwaR se ha reconciliado con el público español, tras la crucifixión, con o sin motivo, de varias personas y espero que sea un nuevo comienzo y, sobre todo, una razón para que vuelvan a tocar más seguido por aquí… ALL HAIL… ManOwaR!



























