[review] Heaven Shall Burn – Wanderer

Por Iñigo Dominguez Díaz

Alexander Dietz – Guitarras
Christian Bass – Batería
Maik Weichert – Guitarras
Eric Bischoff – Bajo
Marcus Bischoff – Voces

The Loss of Fury
Bring the War Home
Passage of the Crane
They Shall Not Pass
Downshifter
Prey to God
My Heart Is My Compass
Save Me
Corium
Extermination Order
A River of Crimson
The Cry of Mankind

Hacía ya algunos años que los alemanes Heaven Shall Burn no editaban trabajo de estudio a pesar de prodigarse en directo, sobre todo en grandes eventos como festivales veraniegos. Por lo visto (y experimentado en primera persona) no necesitan de material nuevo para ser siempre uno de los platos fuertes de cualquier festival, ya que de una manera sus actuaciones con auténticas batallas en las que con capaces de despertar al más amodorrado.

Y es que la energía que desprenden en directo multiplica a la enésima potencia lo que han grabado en estudio por lo que si te encuentras con un gran trabajo, su gira será cita obligada. Es el caso de su nuevo trabajo Wanderer, que rezuma potencia, mala leche y melodía por los cuatro costados. Son una banda que mantiene mucho el espíritu noventero del death melódico, en su vertiente más pura con pocos arreglos, con teclados muy esporádicos y con voces limpias prácticamente inexistentes. Todos los temas son pura energía, concebidos total y absolutamente para reventar los escenarios en directo, no habiendo ni uno solo que no merezca ser interpretado incluso la propia intro.

Ésta lleva el nombre de The Loss Of Fury de título totalmente antagónico a lo que es el concepto del álbum y de la banda. En realidad es un tema corto, que se desarrolla a medio tiempo y que sirve para presentar el primer tema propiamente dicho Bring The War Home, muy tradicional del sonido HSB, con mucho cambio de ritmo y mucha variedad en los riffs de guitarra y con un Marcus Bischoff inconmesurable.

Passage Of The Crane, tiene una intro acústica que rápida se transforma en un solo muy rápido perfectamente ejecutado que acaba marcando el tema para convertirlo en uno de los más veloces del disco. Contrasta con el comienzo del siguiente They Shall Not Pass, con un comienzo muy de Amon Amarth, machacón y con la batería predominando, algo poco usual en la HSB que acostumbra a huir de los ritmos más épicos, por lo que se convierte en el tema por así decirlo, más experimental del disco.

Una de las mejores canciones es sin duda Downshifter que retoma el sonido más tradicional de la banda, con una buena línea melódica, muy veloz y de ritmo contundente con un estribillo pegadizo que seguro romperá muchos cuellos si lo interpretan en directo. Aunque si de romper cuellos se trata, Prey To God es aún mejor candidata. Tema totalmente basado en ritmos y riffs del death metal tradicional y que cuenta con la colaboración de George “Corpsegrinder” Fisher de Cannibal Corpse, en un excelente duelo vocal contrastando sus guturales con las voces rasgadas de Marcus.

A estas alturas del disco ya se puede decir que estamos ante uno de los mejores lanzamientos del año en general y el mejor de metal extremo en mi opinión. Pues los siguientes temas no hacen otra cosa que confirmarlo; el interludio My Heart Is My Compass, sirve para introducir Save Me, un canto rabioso y desesperado a medio tiempo que incluye el único momento de voces limpias que tiene continuidad con Corium la canción en la que mejor están trabajadas y ejecutadas las guitarras, en las que se pueden escuchar variados riffs y un solo muy bueno.

Vuelta a la faceta más dura en Extermination Order, que cabalga en un ritmo pesado y denso, donde los registros vocales son más profundos lo convierten en uno de los más oscuros. Y para cerrar el LP, A River Of Crimson el que es probablemente el tema de más fácil escucha, simple y efectivo y la que es una de las sorpresas que hace las veces de guinda de pastel The Cry Of Manakind, versioneando a My Dying Bride con la ayuda de Aðalbjörn Tryggvason (premio para el que lo pronuncie correctamente comiéndose un polvorón) de Sólstafir en las voces limpias. Depresivo y enigmático como el original, se nota más el esfuerzo de homenajear que no de copiar al tema sirviendo de colofón perfecto para este Wanderer.

No hay mucho más que añadir, simplemente que no os engañe el cambio de imagen y de iconografía que ha hecho la banda porque la esencia de siempre está ahí, mejorada con la experiencia de sus años en la música y la dosis justa de experimentación.

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