[review] Tesseract – Sonder

Por Nekrokosmos

Acle Kahney – guitarras
James Monteith – guitarras
Jay Postones – batería
Daniel Tompkins – voz
Amos Williams – bajo

1. Luminary 3:12
2. King 6:56
3. Orbital 2:19
4. Juno 5:12
5. Beneath My Skin 5:34
6. Mirror Image 5:47
6. Smile 4:47
7. The Arrow 2:37

Puede que “Sonder” no sea el mejor disco de TesseracT, pero se puede poner de pie al lado de sus predecesores con gran orgullo, mientras mantiene todo aquello que ha hecho a la banda tan singular sin dejar de lado su naturaleza y sus puntosfuertes.

Daniel Tompkins volvió a la voz de la banda con el anterior “Polaris”, y aquí ayuda al grupo a componer su disco mas delicado, con composiciones que simplenete nos vuelan la cabeza a la vez que demuestran una vez mas tanto la elegancia como la inteligencia del grupo británico. No exageramos, no se había visto algo similar en el campo del djent/prog, y es lo que los separa del resto de bandas de su estilo.

“Sonder” es una aventura apasionada en 7 canciones, una que se tardará en olvidar a pesar de que el álbum no sea tan pegadizo como los anteriores. “Altered State” de 2013 y con Ashe O’Hara a la voz no estuvo nada mal, pero es aquí en “Sonder” donde solidifican su habilidad para crear paisajes ambientales tan introspectivos y dinámicos que la voz se funde con la instrumentación y las letras como si de un buen sueño se tratase.

Podemos decir sin temblar que es un disco cohesivo y no una simple colección de singles. Quizás minimalismo y catársis volátil sean las palabras que mejor definan este nuevo lanzamiento, que no está exento de pecados, pero que logra el balance justo para no pasarse ni de melódico ni de tranquilo.

La tragedia que se respira en la voz de Tompkins es palpable en canciones como “Luminary”, pero es en temas como “King” donde se nos dibuja una gran sonrisa al ver que vuelve a los gritos (algo que no hacía desde 2011). Piezas como “Beneath My Skin” u “Orbital” dejan en claro su capacidad de meditación a través de los riffs y nos demuestran que tanto Acle como James han estado bastante inspirados el pasado año, pero sin duda el momento mas alto del álbum es “Smile” con esos arpeggios y momentos etéreos.

Sin ser su mejor ofrenda en un catálogo repleto de estrellas, resulta bastante adictivo y muchas veces corto, con el minutaje justo para volver a darle a play sin apabullar los sentidos. Porque todos sus discos lleguen a este nivel.