[artículo] Turnstile haciendo cosas de banda hardcore

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Por Nekrokosmos

Es difícil pasar hoy por Instagram y no caer rendidos a la estampa impresionante de 60.000 personas viendo a Turnstile frente al monumento de Washington en un concierto gratuito con una enorme carga política y social. Fugazi ya lo hizo en 1993 y en 1995 en los mismos alrededores, y aunque las comparaciones son odiosas el mensaje es el mismo ¿Se escucha bastante alto como para que el mensaje llegue a la Casa Blanca? No sabemos si alguien dentro de esa casa de locos ha escuchado el mensaje, pero espero que sí lo hayan hecho aquellos detractores que en los últimos años se han tatuado aquello de «Turnstile ya no es una banda de hardcore». El poder de la fama y sobre todo como saber utilizarlo para hacer el bien se ha traducido en una recaudación de 220.000 dólares que no son para vender discos o hacer autopromoción de la banda, sino para ayuda humanitaria a Palestina, Sudán y Líbano.

Tenemos que situarnos en el contexto de 2026, donde Trump tiene el gobierno más abiertamente agresivo y conservador que se recuerda en años, y donde unos chavales se han colado en su portal para sacarle los colores. Ese rock de guitarras que tantos proclaman muerto ha hecho cosas de jóvenes rebeldes, sin graves incidentes, con gente disfrutando y haciendo algo histórico. Muchas bandas que podrían aprovechar su enorme popularidad para posicionarse del lado que fuese y mostrar sus verdaderos colores (Metallica, cof cof) evitan la «polémica» en favor de «seguir pasando un buen rato y desconectar».

Los pequeños cambios empiezan así, no intentando demostrar que uno pertenece a una escena sino haciendo algo por ella. Quizás ha llegado el momento de dejarse de preguntar si Turnstile son hardcore, cuando han demostrado claramente que hacen cosas de banda hardcore. La historia es conocida por todos, Turnstile fueron a ojos de todos una banda sumergida completamente en la escena hardcore de Baltimore hasta que llegaron los discos ‘Glow On’ y ‘Never Enough’, con una evolución sonora cada vez más evidente pero sobre todo con una popularidad que hace años era difícil de imaginar para bandas que hacían ese tipo de música. Fue el pecado de crecer demasiado, de repente ya no era solo una banda querida por la escena hardcore sino aquella a la que buscaban los grandes festivales de música pop, los premios Grammy y los programas de televisión ¿Que una banda hardcore cuente con Elton John para una reinterpretación de su último trabajo? Para muchos con uniforme de policía del hardcore era una pena capital, significaba venderse.

Es normal que cuando una banda cambia de sonido, amplía tanto su público y empieza a moverse en otros ambientes la gente empiece a echar de menos lo anterior, y es totalmente legítimo hacerse preguntas, sobre todo en el hardcore donde la desconfianza hacia la industria musical es enorme ¿‘Glow On’ y ‘Never Enough’ fueron demasiado accesibles? Te lo compro, pero decir que una banda pierde automáticamente su condición de hardcore porque ha dejado de sonar como esperabas es reducir el hardcore a un sonido ¿Estamos defendiendo una música en concreto y sonar de una manera específica o estamos defendiendo una manera de vivir? ¿Hay algun libro de normas que alguien ha decidido que hay que cumplir para seguir formando parte del club?

Por supuesto que la música importa, sería absurdo pensar que un género que nació de una manera muy concreta de tocar, de organizarse y de crear comunidad no le diese su lugar a la música, y es que estos no son detalles decorativos…lo jodido es reducir el hardcore a una colección de códigos estéticos más que éticos, o a musicales para quedarse solo con la parte más fácil de entender. El hardcore es también comunidad, es apoyo mutuo, es conciertos organizados al margen de los grandes circuitos, es crear espacio para gente que no encuentra su sitio, y la voluntad de hacer las cosas de otra manera ¿Te suena de algo todo esto que ha pasado este fin de semana? Sí, el concierto gratuito de Turnstile frente al monumento de Washington con una convocatoria multitudinaria recaudando fondos destinados a personas que sufren las consecuencias de conflictos devastadores.

Y no, no estamos hablando de poner una bandera en el escenario para quedar bien en la foto. Estamos hablando de algo bien planeado, con acceso gratuito, animando al público a donar lo que pudiese, y en colaboración con Human Concern International para que no hubiese dudas de a donde iba destinado todo aquello ¿Es esto suficiente para convertir a cualquier banda en un ejemplo de ética hardcore? No lo creo, un solo concierto no puede borrar todas las contradicciones que pueda tener un grupo, pero demuestra que tener una plataforma enorme como la que tiene Turnstile hoy día puede servir para algo más que vender camisetas a 50 euros. Puede que hacer esto sea más hardcore que vestirte con una marca de ropa específica o hacer sonar tus guitarras de cierta manera. Esto que han hecho ayuda a movilizar recursos para personas que necesitan agua, comida, atención médica y un refugio.

Turnstile han llegado muchísimo más lejos de lo que probablemente habrían imaginado sus integrantes en sus primeros años, pero la diferencia con otros es que ha utilizado esa posición para poner el foco en las cosas que seguramente también piensan todos esos chicos hardcore que acuden cada mes a un concierto autogestionado en un CSA. Que Turnstile hayan alcanzado el mainstream no significa que todo lo que hagan sea una maniobra comercial ni que hayan dejado de tener contacto con la comunidad que les vio nacer. Claro que el crecimiento de Turnstile tiene su lado incómodo en las entradas subidas de precio, las campañas comerciales y la conversión de una estética underground para el consumo de masas ¿Preferimos entonces que siga siendo una banda pequeña en vez de arriesgarse a que entre gente nueva al hardcore a través de ellos? Hay que reconocer que todos esos reels y todas esas fotos forman una imagen que tiene mucha fuerza, la de una banda que ha salido de una escena relativamente pequeña y que ha sabido disparar con acierto un mensaje dirigido a uno de los centros de poder político más relevantes del mundo.

Que ese mensaje provoque cambios políticos concretos ya es otra cosa. Un concierto no detiene una guerra y tampoco sustituye el trabajo de las organizaciones humanitarias, pero ayuda mucho a dar visibilidad a una causa, a conseguir que muchas personas que quizás no estaban pendientes a ella empiecen a prestar atención. No es poco, y sobre todo es más útil que pasarse día y noche discutiendo en internet sobre si Turnstile son hardcore o no. La discusión es interesante y pone sobre la mesa lo que entendemos por hardcore ¿Es un sonido o es una cultura? Es totalmente comprensible que te gusten más sus primeros lanzamientos, que prefieras los conciertos de 100 personas y que desconfies de las colaboraciones pop, pero también es compatible con poder reconocer que lo que han hecho frente al monumento a Washington es bastante hardcore. Pues eso, Turnstile haciendo cosas de banda hardcore más allá de llevar el uniforme correcto que a ti te gusta.