En la industria musical actual abundan las bandas —o artistas individuales— convencionales, con canciones ideadas por otros, letras escritas por un equipo y que, en general, acatan las decisiones de sus mánagers. Pero dentro del mundillo también hay hueco para las bandas distintas, y Calva Louise es un ejemplo perfecto de ello.
CALVA LOUISE + ETJM 31/10/2026 | Sala Razzmatazz 2, Barcelona Texto: AliveOriol | Fotos: Andrea Rodríguez
Calva Louise es una banda joven, aunque ya bien establecida. Sus miembros producen su propia música, dirigen sus videoclips y hasta diseñan su vestuario. Gran parte de estas ideas, letras incluidas, nacen de un universo de ciencia ficción imaginado por Jess Allanic desde que tenía 10 años. Su estilo también es único, basado en el metal alternativo pero con influencias de géneros como el nu metal, el hardcore y la electrónica, entre otros.
Tanta variedad está influenciada por la diversidad cultural intrínseca de la banda, establecida en Reino Unido pero con miembros de distintos orígenes: Jess Allanic, guitarra y voz, es venezolana; Alizon Taho, bajista y corista, es francés; y Ben Parker, batería, es de Nueva Zelanda. Ahora, vienen a España para defender su último álbum, Edge of the Abyss, una oportunidad para que muchos, yo incluido, podamos verlos por fin en directo.
Para abrir la noche han elegido a otra banda distinta, ETJM, un dúo instrumental de metal progresivo formado hace un año. No estoy acostumbrado a ver bandas instrumentales, pero saber que sus miembros se conocieron en Daeria, banda barcelonesa de power metal, ya me generaba expectativas. Y supongo que a muchos les debía pasar lo mismo, porque cuando llegué a la sala ya se iban acumulando los asistentes, con algún Drácula incluido —lo que tiene dar un concierto en la noche de Halloween—.
Para mi desgracia, empezaron media hora después de lo anunciado, con algunas personas impacientándose. Pero no tardaron en callarnos con su mezcla de técnica y contundencia, con Joel Marco aportando fuerza y cambios de ritmo a la batería, junto a Eimel Trejo a la guitarra, intercalando gravedad y velocidad con algún solo agudo. Por sus manos pasaron todo tipo de guitarras, incluida una acústica y hasta una de ocho cuerdas.
Dieron bastante espectáculo a pesar de ser solo dos, aunque para Roots, una colaboración con la cantante Nezer, esta subió al escenario para sumar una voz potente, con algún gutural incluido. Con el resto de canciones demostraron que no hace falta un vocalista para sonar completos, enganchando a un público que los seguía con la cabeza y que les dedicaba grandes aplausos en cada descanso o tras alguna muestra de maestría con los instrumentos.
El mejor momento que dejaron fue al tocar Cat Dance, canción que da nombre a su último EP, con un miembro de su equipo repartiendo orejas de gato entre el público, que las recibió con entusiasmo. Algunos las llevaron puestas durante el resto de la noche.
La sala se acabó llenando, o al menos así parecía desde las primeras filas, donde estábamos cada vez más apretados cuando Calva Louise subió al escenario. El público acompañó con palmas mientras Jess tocaba en el teclado el inicio de Tunnel Vision. A partir de ahí, subió la intensidad, con Ben tocando con fuerza la batería y Jess brillando con sus guturales, mientras en el público nos limitábamos a dejarnos el cuello, esperando a que acabara la canción para vitorear a la banda.
Sin transición alguna siguieron con W.T.F., con algunos momentos más calmados en los que Jess hacía gala de una voz técnica y de habilidad al teclado para generar atmósferas, acompañada de los coros, guturales incluidos, de Alizon. Canción tras canción, todas extraídas de sus dos últimos álbumes, nos hicieron pasar de momentos melódicos a explosiones de intensidad, con un dinamismo que intentábamos seguir con el cuerpo. Por detrás de mí se formó algún breve mosh pit que apenas podía ver de lo apretados que estábamos, aunque sí que se sentían los empujones.
A mitad del concierto hubo un descanso largo que Jess aprovechó para confesar que era su primera vez como cabeza de cartel y que tenía algo de pánico escénico, aunque el cariño del público la hacía sentirse a gusto. Destacó especialmente el momento en el que, al recordar sus orígenes venezolanos, se produjo una conexión con muchos otros expatriados presentes en la sala. Su cercanía nos cautivó a todos: se emocionó al recibir un regalo de un fan y felicitó a una niña que justo ese día cumplía años.
También aprovechó para comentar las raíces DIY (Do It Yourself, «hazlo tú mismo») de la banda, mostrando la decoración del fondo, con un gran neón incluido, y los vídeos que aparecían en las pantallas, realizados por el propio Alizon, a quien felicitamos entre todos. Reconocieron que tenían un equipo pequeño y que, por ello, algo podría acabar saliendo mal. Sin embargo, para sorpresa de nadie, no fue así y continuaron con su mezcla de dulzura y contundencia sin que nada los interrumpiera.
Cuando llegaron a Impeccable, Jess pidió a la sala que lo diese todo y saltó sin parar junto al público. El nivel subió aún más al cerrar con fuerza con Lo que vale y Aimless, cantadas junto a un público que se unió para hacer los coros. Nadie se creyó que se fueran ya, y toda la sala pidió otra canción hasta que cedieron. Volvieron para generar un vendaval con Oportunista, entre empujones, saltos y hasta un crowd surfer disfrazado de tiburón.
Duraron una hora sobre el escenario. No puedo negar que se me hizo un poco corto, pero justificaron la duración con su entrega, demostrando que no hace falta un gran equipo detrás para ofrecer un gran espectáculo: con talento, bastante esfuerzo y mucha energía se adueñaron de toda la sala.
PUEDES VER TODAS LAS FOTOS EN ESTE ENLACE.
SETLIST CALVA LOUISE:
Tunnel Vision
W.T.F.
El umbral
Over the Threshold
Under the Skin
The Wanderer (intro en vídeo)
La promesa
Con corazón
Hate in Me
Impeccable
Lo que vale
Aimless
Oportunista









