[review] Comeback Kid – Chosen Hell, mucho músculo y poca alma

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La línea con la que Sentenced abren su canción Nephente dice algo así como «Piensa en todas las cosas buenas de tu vida, todas son temporales»…y vaya razón tenían. Permitanme que hoy sea algo derrotista, pero aunque Comeback Kid lleven dos décadas siendo referencia del hardcore melódico, la sensación que me ha dejado este Chosen Hell es parecida a la de Heavy Steps. No le falta potencia, no le falta producción, pero si que nos muestra una preocupante falta de personalidad ¿Hace falta que una banda veterana siga tendencias que se llevan ahora mismo en el hardcore?

Por Nekrokosmos 

Nunca pensé decir esto, pero puede que parte del problema también esté en lo bien que suena todo, porque otra cosa no pero el bueno de Will Putney cuando produce un disco lo deja más limpio que una patena, todo muy moderno y pulido, da igual la banda que sea. Y es que a priori todo está en su lugar, las guitarras de Jeremy Hiebert y Stu Ross están allí, la pegada del nuevo bateria Terrance Pettitt no es mala pero durante demasiados tramos parece que estamos escuchando a otro grupo y no a Comeback Kid.

No voy a ser yo un defensor de la vuelta de Comeback Kid a su sonido clásico, toda banda y toda persona evoluciona a lo largo de los años, pero lo que hacen en estos últimos discos recuerda demasiado a la fórmula de metalcore moderno de manual que pertenece más a la generación reciente que a la de Andrew Neufeld. Las cosas quedan claras desde el inicio con Target On My Back y es que parece que la chispa se ha perdido, que eso que convertía a sus canciones en algo diferente no es ahora otra cosa más que una sucesión de riffs gordos, breakdows y estribillos que hemos escuchado cientos de veces en bandas que sí llevan orgullosas la etiqueta de metalcore.

Es una evolución que ya venía asomando en Outsider de 2017 y que parece que terminó de asentarse en Heavy Steps de 2022, aunque en este último recuperaban algo de la velocidad y contundencia de antaño, solo ensombrecida por una producción demasiado «metal». Puede que muchos, y me incluyo, hayamos recibido ese cambio con entusiasmo al principio, pero con Chosen Hell parece más que intentan jugar sobre seguro. La colaboración con Courtney LaPlante de Spiritbox en Shedding Season es el ejemplo perfecto de esto, con ese sonido entre metalcore e industrial que grita tanto a modernidad. Courtney encaja a la perfección en ese contexto y su interpretación vocal es apabullante pero ¿Es lo que esperamos realmente de Comeback Kid?

Pasa algo parecido con la colaboración de Brendan Garrone de Incendiary en Yesterday’s Gone, la colaboración tiene sentido sobre papel y aporta un punto extra de agresividad junto a la voz de Neufeld, pero tampoco consigue que esta pieza destaque por encima del resto. Visto lo visto uno empieza a pensar si estas colaboraciones son realmente una necesidad o un simple arma para darle mas visibilidad al lanzamiento. Por suerte el disco tiene algunos momentos que se salen del guión, como en Lost And Found con una faceta más vulnerable y menos metalizada que finalmente nos muestra a una banda al desnudo alejada de esa fachada de tipo duro. Heartland Elegy también se salva de la quema, con una melodía exquisita y una dedicatoria muy emocial a Matt Keil, antiguo bajista de la banda fallecido en 2025. Es principalmente en estas dos canciones donde a la banda no se la ve demasiado preocupada por sonar grande y contundente.

Una de las grandes virtudes de Comeback Kid siempre fue su capacidad de mezclar rabia hardcore con lineas vocales y guitarras que se te quedaban grabadas después de cada escucha, era esa mezcla de agresividad, velocidad y melodía que nos regaló discos tan buenos, pero que en Chosen Hell parecen perder mucho peso en favor de estribillos que no les terminan de sentar bien si miramos al pasado. Tampoco quiero responsabilizar a los músicos actuales de este cambio, pero es inevitable pensar en Kyle Profeta y su etapa brillante como batería hasta 2014…porque esa energía, ese nervio y esa espontaneidad son difíciles de sustituir. Ahora tenemos breakdows, cambios de ritmo, voces demasiado desgarradas y guitarras demasiado pesadas, por lo que no ayuda mucho que los últimos discos den la impresión de querer seguir todo lo que en el buen libro del metal moderno es popular en 2026. Chosen Hell no es un desastre pero es el disco que solo te funcionará si descubriste a la banda con Heavy Steps…para los huérfanos de Wake The Dead seguiremos esperando que la banda recupere su voz propia.

El veredicto: 2.0 out of 5.0 stars