[crónica] Nightwish + Alquimia en Madrid – Barclaycard Center, 10/09/2016

Texto: Mariano Bacigaluppi

Había muchísima expectación en torno a este concierto, más que nada porque desde Abril del 2008 que la banda no pasaba por España para presentar un disco y en aquel entonces lo hicieron con la gira del “Dark Passion Play”, primer disco con la vocalista sueca Anette Olzon. El recinto elegido fue el monumental Barclaycard Center madrileño (antiguo Palacio de los Deportes) y la afluencia fue masiva y multitudinaria.

Desde un primer momento, se anunció con bombos y platillos la inclusión en el cartel de un VERY SPECIAL GUEST, fue pasando el tiempo y semanas atrás se develó que el artista era la banda local ALQUIMIA. Particularmente pensé y creo que muchos otros también, que la coletilla Very Special sobraba en demasía y sencillamente la banda capitaneada por Alberto Rionda fue un mero telonero que dispusieron de veinte minutos y que con un sonido bastante decadente, tocaron cuatro canciones propias y una versión de AVALANCH, que sin lugar a dudas fue la más festejada de su setlist.

Para decir verdad nunca había escuchado a la banda y, sinceramente, me parecieron una continuación de lo hecho con AVALANCH. Temas rápidos, donde la batería y las partes/solos de guitarra preponderan sobre los demás y obviamente con su punto melódico que es casi una marca registrada del líder de la banda. Canciones como “Vulnerable” o “Sacrificio” tuvieron su aquél pero sin lugar a dudas el triunfo, disparando directamente a la nostalgia, fue “Xana” donde el multitudinario coro de asistentes arropó calurosamente a la banda.

En conclusión, me parecieron más de lo mismo, sin ninguna sorpresa o frescura, ni nada realmente destacable, por lo que entiendo que de motu proprio en el futuro dudo que vuelva a ver a la banda, salvo que ejerza nuevamente de telonera de una banda internacional.

Como estaba anunciado a priori, pasados unos poquísimos minutos después de las 21.00hs las luces del recinto se apagaron, el griterío de hizo ensordecedor y NIGHTWISH se presentó en el escenario y lo hicieron con la canción que abre su último larga duración, el que venían a presentar. “Shudder Before the Beautiful” sonó regular con una batería por encima de todos los demás instrumentos, la voz de la increíble Floor Jansen casi imperceptible y con un barullo generalizado que continuaba prácticamente con el sonido que tuvo la banda telonera. Esto continuó así hasta la tercera o cuarta canción para ser sincero. Seguidamente continuaron con “Yours Is An Empty Hope” donde las orquestaciones, en su mayoría disparadas prevalecieron sobre todo los demás.

Con las primeras cálidas y emocionantes melodías de “Bless The Child” hicieron que mi atención se disparara hacia el escenario y gracias a la magnífica interpretación de la vocalista holandesa los primeros atisbos de emoción reinaron sobre mí. Casi podría asegurar que fue la canción que más me gustó de toda la noche, en donde la frialdad y el cálculo al milímetro parecieron desaparecer del escenario durante seis minutos. A continuación prosiguieron con “Storytime” que sinceramente sonó increíblemente bien gracias a las tareas vocales de Floor dándole ésta un plus de emoción, potencia y exaltación.

Con la aparición de Troy Donockley en el escenario la banda interpretó “My Walden” y “Élan” algo monótonas para mi gusto y repetitivas, en donde la emoción disminuyó en eones. Pero claro, si hablamos de monotonía y pasividad ahí tenemos a “7 Days To The Wolves” y ni siquiera con la interpretación de “The Siren” la cosa mejoró, pese a que la vocalista hiciera gala de su rango vocal de soprano spinto.

Indiferencia y apatía por doquier. Con “The Poet And The Pendulum” pareciera que la energía retornó al escenario y la conjunción de la vocalista neerlandesa y Marco Hietala se potenciaron e iluminaron, al menos por unos instantes, la noche madrileña. Por suerte, esto continuó en “I Want My Tears Back” a la que personalmente considero la mejor canción de la banda desde la ida de Tarja Turunen. Sonó poderosa, contundente y rotunda.

Con el rescate de “Nemo” nuevamente volvieron a captar mi atención y creo que la de muchos otros porque fue de las más coreadas de la noche. Posteriormente la vocalista anunciaría que tocarían una canción realmente antigua y esta no fue otra que la magnífica “Stargazers”. Sensaciones encontradas… Feliz por escucharla después de tanto tiempo y Floor realmente genial en el registro lírico, pero no llegó a emocionarme y creo que la pasividad y la falta de entusiasmo por parte de la banda tuvo bastante que ver al respecto.

Ulteriormente, me costó identificar que “Sleeping Sun” era la siguiente en sonar, pasó tan desapercibida que poca mención se merece sinceramente, pese a ser una de mis canciones favoritas de la historia de la banda. Con “Ghost Love Score” pese a los esfuerzos vocales de Floor Jansen, que fueron sobrehumanos, me pareció una canción literalmente aburrida para tocar en directo donde francamente hice un esfuerzo para centrar mi atención en lo que estaba viendo.

El final se acercaba y “Last Ride of The Day” sería la primera de las elegidas para decir adiós. Sonó con gancho y pegadiza y preparó el terreno para que “The Greatest Show On Earth” fuera la última en sonar. Agradezco eternamente que no se hayan decidido por tocar los veinticuatro minutos que dura la canción en formato CD e hicieran un compilado de un poco más de doce minutos.

Para ser justo, lo primero que debería hacer es una retrospectiva de la review que hice del último disco de la banda que puedes leer aquí. Después de leerla comprobaréis que en el último párrafo hacía mención a lo siguiente: “Vuelvo al comienzo y la decepción sigue en aumento. Me ha parecido un disco, en su suma, sin ninguna clase de inspiración, magia, entusiasmo inclusive, y que parece haber sido compuesto en diez minutos. Sinceramente y, me duele mucho decirlo, creo que la única razón para ver a la banda en directo sería escuchar cuatro o cinco canciones de sus cinco primeros discos cantadas como corresponde”.

Lamentablemente la decepción, después del concierto, se ha maximizado porque la única ilusión que tenía era revivir las canciones que hicieron grande y encumbraron  a la banda, originalmente cantadas por Tarja, pero ni siquiera eso he podido rememorar. Diría que fue una noche agridulce, pero tampoco creo estar seguro de ello, porque el sabor de boca post-concierto es más bien avinagrado… Mucho, muchísimo deberían de cambiar las cosas para que vuelva a ver a la banda en directo porque las decepciones tardan bastante en digerirse.

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